PACTO DE CARACAS
20 de Julio 1958
Desde el golpe artero del 10 de marzo, que rompió el proceso democrático de la
nación, el pueblo de Cuba se ha enfrentado con heroísmo y decisión a las fuerzas
de la tiranía. Todas las formas de lucha se han utilizado en estos seis cruentos
años y todos los sectores de la vida cubana se han opuesto con patriotismo a la
dictadura de Fulgencio Batista. El pueblo de Cuba ha demostrado que su amor por
la libertad es inquebrantable, derramando a raudales la sangre de sus mejores
hijos, en su afán de ser libre.
Desde los días lejanos de las manifestaciones estudiantiles, en que cayeron los
primeros mártires de esta lucha, hasta recientes combates, como el de Santo
Domingo en la Sierra Maestra, en que la tiranía sufrió la más aplastante de sus
derrotas, al dejar en el campo de batalla un reguero de muertos, prisioneros y
heridos y gran cantidad de armas y parque, mucha sangre se ha derramado y
múltiples esfuerzos se han realizado en aras de la libertad de la patria
esclavizada. Huelgas obreras, tres grandes conspiraciones militares, valientes
protestas de todas las instituciones cívicas del país se han unido a heroicas
acciones de Santiago, Matanzas, La Habana, Cienfuegos y Sagua la Grande. En las
ciudades, el sabotaje, el atentado y múltiples formas de lucha revolucionaria
han probado el espíritu indomable de una generación fiel a las estrofas
inmortales del himno bayamés de que «morir por la patria es vivir».
El proceso insurreccional se ha extendido a todo el país. En las regiones
montañosas de Cuba se han abierto nuevos frentes de batalla, y en las llanuras,
guerrillas y columnas hostigan constantemente al enemigo. Actualmente, en la
Sierra Maestra, miles y miles de soldados, en la más grande ofensiva intentaba
por Batista, se estrellan contra el coraje de los combatientes revolucionarios
que defienden palmo a palmo, hasta la última gota de sangre, los territorios
libres de Cuba. En la zona de Oriente, librando grandes combates fuerzas de la
Columna numero seis Frank País dominan la tercera parte de la provincia. En las
llanuras de Oriente, la columna número dos se bate desde Manzanillo hasta la
región camagüeyana de Nuevitas. En las villas, el frente del núcleos auténticos
y del 26 de Julio. En Cienfuegos y Yaguajay, guerrillas revolucionarias luchan y
se mueven intensamente. Pequeñas guerrillas operan en Matanzas y en Pinar del
Río. En cada rincón de Cuba, una lucha a muerte se libra entre la libertad y la
tiranía, mientras en el extranjero numerosos exilados y emigrados se esfuerzan
por liberar a la patria oprimida.
Conscientes de que la coordinación de los esfuerzos humanos, de los recursos
bélicos, de las fuerzas cívicas, de los sectores políticos y revolucionarios de
todos los núcleos oposicionistas, civiles, militares, obreros, estudiantes,
profesionales, económicos y populares, pueden derrocar a la Dictadura en un
esfuerzo supremo, los firmantes de este documento unimos nuestro aporte, al
adoptar un acuerdo en favor de un gran frente cívico revolucionario de lucha, de
todos los sectores, para que codo con codo, aportando cada uno su patriotismo y
sus esfuerzos, unidos arrojemos del poder a la Dictadura criminal de Fulgencio
Batista y devolvamos a Cuba la paz ansiada y el encauzamiento democrático que
conduzcan a nuestro pueblo al desarrollo de su libertad, de su riqueza y de su
progreso. Todos estamos de acuerdo en la necesidad de unirnos, y el pueblo así
lo demanda.
Tres puntos son los pilares de esta unión de las fuerzas oposicionistas cubanas:
Primero: Estrategia común de lucha para derrocar la tiranía mediante la
insurrección armada, reforzando en un plazo mínimo todos los frentes de combate,
armando a los miles de cubanos que están dispuestos a combatir por la libertad.
Movilización popular de todas las fuerzas obreras, cívicas, profesionales,
económicas, para culminar el esfuerzo cívico en una gran huelga general, y el
bélico en una acción armada conjuntamente con todo el país. De este empeño común,
Cuba surgirá libre y se evitará nueva y dolorosa efusión de sangre de las
mejores reservas de la patria La victoria será posible siempre, pero más tardía,
de no coordinarse las actividades de las fuerzas oposicionistas.
Segundo: Conducir al país, a la caída del tirano mediante un breve gobierno
provisional, a su normalidad, encauzándola por el procedimiento constitucional y
democrático.
Tercero: Programa mínimo de gobierno que garantice el castigo de los culpables,
los derechos de los trabajadores, el orden, la paz, la libertad, el cumplimiento
de los compromisos internacionales y el progreso económico, social e
institucional del pueblo cubano.
Al pedirle al Gobierno de los Estados Unidos que cese toda ayuda bélica y de
cualquier orden al dictador, reafirmamos nuestra postura de defensa de la
soberanía nacional y la tradición civilista y republicana de Cuba.
A los militares decimos que ha llegado el instante de que nieguen su apoyo a la
tiranía; que confiamos en ellos, que sabemos que hay hombres dignos en las
fuerzas armadas y que si en el pasado centenares de oficiales, clases y soldados
han pagado con la vida, la prisión, el destierro o el retiro su amor a la
libertad y su oposición a la tiranía, muchos quedan en esa actitud. Esta no es
una guerra contra los institutos armados de la República, sino contra Batista,
único obstáculo a la paz, que desean, anhelan y necesitan todos los cubanos,
civiles y militares. A los obreros, a los estudiantes, a los profesionales, a
los comerciantes e industriales, como a los colonos, hacendados y campesinos, a
los cubanos de todas las religiones, ideologías o razas, pedimos que se unan a
este esfuerzo libertador, que derrocará a la infame tiranía que durante años ha
regado con sangre el suelo de la patria, segando sus mejores reservas humanas,
arruinando su economía, perturbando hasta sus cimientos todas las instituciones
cubanas, al interrumpir el proceso democrático y constitucional del país, al que
ha conducido a esta cruenta guerra civil que finalizará con el triunfo de la
revolución por el esfuerzo unido de todos. Ha llegado la hora de que la
inteligencia, el patriotismo, el valor y el civismo de sus hombres y mujeres
salve a la patria oprimida con la decisión de todos los que sentimos muy en lo
hondo el destino histórico de nuestra nación, su derecho a ser libre y a
constituir en la comunidad democrática, como forma esencial de la vida, el
porvenir hermoso a que tiene derecho por su Historia y por las inmensas
posibilidades que le dan sus riquezas naturales y la capacidad indudable de sus
hijos. Exhortamos a todas las fuerzas revolucionarias, cívicas y políticas del
país a que suscriban esta declaración de unidad, y posteriormente, tan pronto
las circunstancias lo permitan, celebraremos una reunión de delegados de todos
los sectores, sin exclusión alguna, para discutir y aprobar las bases de la
Unidad.
Territorio Libre de Cuba,
Caracas, Venezuela
Fidel Castro, Movimiento 26 de Julio; Carlos Prío Socarrás, Organización
Auténtica; E. Rodríguez Loeche, Directorio Revolucionario; David Salvador,
Orlando Blanco, Pascasio Lineras, Lauro Blanco, José M. Aguilera, Ángel Cofiño,
Unidad Obrera; Manuel A. de Varona, Partido Cubano Revolucionario (A); Lincoln
Rodón, Partido Demócrata; José Puente y Omar Fernández, Federación de
Estudiantes de la Universidad; capitán Gabino Rodríguez Villaverde, ex oficial
del ejército; Justo Carrillo Hernández, Grupo Montecristi; Angel María Santos
Buch, Movimiento de Resistencia Cívica, y doctor José Miró Cardona, coordinador
secretario general.
Source: http://www.autentico.org/oa09042.php