PCC expulsa al General Rogelio Acevedo
PCC expulsa al General Rogelio AcevedoLunes, Octubre 31, 2011 | Por Carlos Ríos Otero
LA HABANA, Cuba, 31 de octubre (C/R Otero; www.cubanet.org )-El general Rogelio Acevedo, defenestrado ex presidente del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC), está a punto de ser expulsado del Partido Comunista de Cuba (PCC).
El núcleo de base del Partido Comunista donde milita Acevedo, canaliza una resolución para expulsarlo, aseguró un funcionario de la corporación Gaviota, que solicitó el anonimato.
Actualmente Acevedo se desempeña como funcionario de relaciones públicas de un hotel de turismo de la corporación Gaviota, que administra el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR).
Hasta el momento el general Acevedo no ha sido condenado a prisión, a diferencia de varios funcionarios de ese instituto y familiares cercanos a él, involucrados en el escándalo que ocasionó su democión. Se comentó que la fiscalía y los oficiales instructores de Villa Maristas (policía política) no pudieron probar que Acevedo estaba conectado con la malversación y el desvío de divisas que vinculó al Grupo Río Zaza, S.A con el IACC que él regía.
Según se dice su culpa es por irresponsabilidad, por no mantener los controles necesarios en la institución que dirigía. Paradójicamente, Alejandro Roca, ex ministro de la Alimentación (MINAL), fue condenado a 15 años de prisión por similares razones de descontrol.
Ambos, Acevedo y Roca fueron miembros del Comité Central del PCC.
En relación con el caso de Río Zaza, S.A, el chileno Max Marambio, muy cercano a Fidel Castro, fue condenado en ausencia a 15 años de prisión. Otro chileno vinculado al caso apareció muerto en La Habana, en extrañas circunstancias. El parte oficial certificó "infarto en el miocardio".
Se rumora en círculos castrenses que fue por influencia directa del Máximo Líder, que el general Acevedo se libró de la cárcel.
http://www.cubanet.org/noticias/pcc-expulsa-al-general-rogelio-acevedo/
La retranca de la planificación
La retranca de la planificaciónLunes, Octubre 31, 2011 | Por Osmar Laffita Rojas
LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org -El presidente Raúl Castro, en la reunión del Consejo de Ministros efectuada el 29 de septiembre, continuó insistiendo en la valía de la planificación "para desarrollar una mejor labor en todos los organismos y sectores de la economía".
Aparentemente la planificación que él defiende tiene como objetivo evitar supuestos aspectos negativos de la economía de mercado. Pero en la práctica la susodicha planificación raulista tiene un extremado y perjudicial carácter abarcador y centralizador.
Aunque quizás sean buenas sus intenciones, esta planificación no garantiza la satisfacción de las necesidades de la sociedad y es más bien una traba para el dinamismo, la innovación y la autonomía de empresas que tienen el potencial de ser eficientes y rentables. La planificación que hoy impone el gobierno convierte a las empresas en limosneras, las paraliza, atrofia las relaciones económicas y genera una burocracia que obstruye el desarrollo.
Los ejemplos de cómo la planificación perjudica el normal funcionamiento de las empresas son innumerables en todo el país, pero como botón de muestra tomemos el caso de la moderna fábrica de servilletas de Ciego de Ávila.
La fábrica es capaz de producir 300 millones de unidades anuales. La Unión Poligráfica planificó que la inversión hecha para la construcción de esta industria se amortizaría en un año. Firmó un contrato con la Corporación Importadora Exportadora (CIMEX S.A.), que compraría la producción para comercializarla, pero CIMEX no ha cumplido sus compromisos de extraer la producción contratada, y como consecuencia la fábrica de servilletas, con sus almacenes repletos, se paralizó de octubre a diciembre de 2010. Meses después, en 2011, ocurrió lo mismo, los almacenes de la fábrica se abarrotaron nuevamente de servilletas debido a que CIMEX no se las llevaba y en junio se paralizó otra vez la producción.
Ante este cuello de botella, los directivos de la fábrica se ven maniatados, ya que no pueden saltar la talanquera de la planificación. Aunque la fábrica tenga que parar su producción porque en los almacenes no quepa una servilleta más, y el pueblo necesite las servilletas, los gerentes no están autorizados a comercializar directamente el exceso de inventario que CIMEX no retira. Esta absurda restricción, además de hacer que el pueblo no tenga servilletas, incide en los altos costos de producción, el alto precio del producto en el mercado y los bajísimos salarios que devengan los trabajadores.
Y el ciclo se repite una y otra vez: como resultado directo de irracionales trámites burocráticos, el inventario aumenta, los almacenes se abarrotan y la empresa no puede vender su producción, al no tener donde colocar las servilletas, no queda otra salida que paralizar la producción, lo que provoca pérdidas millonarias a la muy maltrecha economía cubana.
Este perjudicial inmovilismo, resultado de la oxidada planificación que continua defendiendo el General, es el principal obstáculo para la venta normal de las servilletas, que escasean a pesar que la fábrica tiene plena capacidad para satisfacer la demanda con su producción. Resulta una locura que una costosa fábrica se paralice cíclicamente por los desatinados mecanismos de la planificación centralizada, en que las reglas del mercado están prohibidas.
Lo anterior es solo un ejemplo, hay muchos otros casos de productos perecederos, como los alimentos, que simplemente caducan o se pudren en los almacenes sin llegar al pueblo que los necesita, debido a la "planificación" del General.
http://www.cubanet.org/articulos/la-retranca-de-la-planificacion/
Qué haremos con los oficiales de la policía política?
¿Qué haremos con los oficiales de la policía política?Lunes, Octubre 31, 2011 | Por Jose Antonio Fornaris
LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org – Durante años, en disímiles situaciones, he tenido que ver el rostro y escuchar las voces de distintos oficiales de la policía política.
Durante una larga época, todos o casi todos se presentaban con nombres rusos. Eran los tiempos de la "ayuda desinteresada de la Unión Soviética". Después del derrumbe del "socialismo real" en toda Europa, comenzaron a utilizar nombres propios de cualquier latinoamericano.
Pero lo mismo antes que ahora actúan de igual forma. Amenazan, ofenden, atemorizan y reprimen.
Este 24 de octubre tuve mi más reciente encuentro con ellos. A estos nunca los había visto. Uno se hace llamar Tomás y el otro Adrián. Tomás es el nuevo jefe de "Enfrentamiento a la Prensa" y Adrián es parte de ese equipo.
Temprano en la mañana nos citaron para la estación policial de Managua a Amarilis Cortina y a mí. El motivo era una reunión de colegas convocada para realizar un brindis por los 221 años del primer periódico que hubo en Cuba, "El Papel Periódico de La Habana", que salió a la palestra un domingo 24 de octubre, fecha que la Asociación Pro Libertad de Prensa (APLP) , ha retomado como Día del Periodista.
"La reunión que usted convocó hay que suspenderla", dijo el jefe. "No podemos permitir que en esa casa (la de Amarilis Cortina) estén reunidos 20 o más contrarrevolucionarios", agregó.
Más adelante insinuó que éramos "mercenarios". Y luego aseguró que podía dejarme detenido en esa propia estación policial o trasladarme al municipio La Lisa.
No importa para nada que la Constitución de 1976 diga que todos los cubanos tenemos iguales derechos e iguales deberes, ni que no estuviéramos violando ninguna ley. Esas cosas no cuentan.
De todas formas, a partir de la una de la tarde, la hora en que estaba prevista, realizamos nuestra actividad que más que todo era de características histórico-culturales. No existía ningún ánimo de confrontación, queríamos simplemente ejercer nuestro derecho a realizar ese tipo de encuentros.
Estos nuevos "enfrentadores a la prensa", son hombres jóvenes, que pudieran, en un país normal, ocuparse de asuntos que le dieran beneficios materiales y morales a ellos y a la tierra donde les tocó nacer; pero lamentablemente se dedican a perseguir a otros ciudadanos que sólo desean para Cuba un régimen democrático.
Los oficiales de la Policía Política, o Seguridad del Estado, son ya como alienígenos, gente que actúa a las órdenes de otro mundo. La forma de gobierno existente en la isla pertenece a épocas oscuras de la humanidad.
Está más que probado que al grupo que lleva en el poder más de medio siglo, solo le interesa su negocio político y económico. Es lástima que exista una Policía Política que se dedique a cuidar los intereses de esa gente. Es tal la desgracia del pueblo de Cuba, que, además, tiene que trabajar para pagar y mantener a toda esa Policía Política, que en buena medida es culpable de la carencia de derechos políticos y económicos de la inmensa mayoría de los cubanos.
¿Qué se podrá hacer con todos estos agentes de la Policía Política tras el advenimiento de la democracia en la isla? Muchas cosas, pero la principal es darles la oportunidad de que se regeneren y conviertan en ciudadanos de bien.
http://www.cubanet.org/articulos/%c2%bfque-haremos-con-los-oficiales-de-la-policia-politica/
Llegaron las papas!
¡Llegaron las papas!Lunes, Octubre 31, 2011 | Por Leannes Imbert
LA HABANA, Cuba, 31 de octubre (Leannes Imbert, www.cubanet.org ) –La semana pasada la policía debió intervenir para que fuera posible la venta de papas en el mercado habanero de San Rafael y Soledad. La barriada de Cayo Hueso, en el municipio Centro Habana, estuvo conmocionada desde horas de la madrugada del jueves, debido a que los vecinos esperaban la llegada del tubérculo, desaparecido de las tarimas de los agromercados desde hacía meses.
La cola para comprar papas, alcanzó dos cuadras de largo y se convirtió en un campo de batalla donde hubo agresiones verbales y golpes.
La policía intervino para controlar la situación e impedir que las personas compraran una y otra vez, pues sólo la venta, aunque liberada, fue limitada a 5 libras por persona. La cola se mantuvo así hasta cerca de las tres de la tarde, cuando se agotó el tan demandado producto.
Unos van delante y otros detrás
Unos van delante y otros detrásLunes, Octubre 31, 2011 | Por René Gómez Manzano
LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org -Son conocidos los casos de dictadores y tiranos que, tras regir de manera omnímoda, han pasado del poder al cementerio o la cárcel. Desde los años cuarenta del pasado siglo son numerosos los personajes famosos cuyo dominio se ha eclipsado de manera abrupta y humillante para ellos, aunque reconfortante para los demás.
Adolfo Hitler terminó suicidándose, y sus más cercanos colaboradores murieron en el transcurso de un año. Benito Mussolini acabó colgado de los pies en la Plaza de la Catedral de Milán, junto a una víctima de la pasión, su amante Clara Petacci, que no merecía compartir ese destino.
Décadas después, el rumano Nicolae Ceaucescu fue juzgado por un tribunal militar, condenado y ajusticiado apenas horas después de alcanzar lo que parecía la cúspide de su poder: una multitudinaria manifestación de súbditos acoquinados, la cual, en menos de un minuto, se transformó en un mitin de unánime rechazo a su feroz tiranía.
El panameño Manuel Antonio Noriega, gorila de poca monta con ínfulas de líder mundial, lleva más de veinte años en un recorrido por cárceles de distintos países, el cual no parece tener para cuando acabar. Algo parecido, aunque por menos tiempo, pudo decirse del genocida serbio Slobodan Milosevic mientras permaneció con vida.
En esta galería de esperpentos no podía faltar el tirano iraquí Saddam Hussein, que tras engullirse un país independiente y próspero, prometer librar "la madre de todas las batallas" y sufrir varias derrotas ignominiosas, se escondió en una cueva armado con una pistola que prefirió no utilizar. Acabó ahorcado tras un juicio en el que se le probaron innumerables crímenes.
Y ahora tenemos el caso del sátrapa libio Muammar El Gaddafi, quien sin título oficial alguno encabezaba el régimen de matanza y horror felizmente desterrado ahora del país norafricano. Según informaciones de la prensa, fue aprehendido y ultimado después por sus captores.
Habría sido preferible mantenerlo con vida, no sólo para evitar violaciones de la ley y ahorrarnos el espectáculo grotesco de oír hablar de "asesinato", llenándose la boca, a los mismos locutores gobiernistas de Cuba y Venezuela que jamás han calificado de ese modo las masacres espantosas perpetradas por el personaje, a quien consideraban su aliado.
También —y sobre todo— habría convenido que quedara vivo para que respondiese de sus incontables fechorías en un juicio público ante el Tribunal Penal Internacional. Esto habría permitido que la opinión pública mundial recordase los pormenores de matanzas pavorosas ordenadas por él, como la de cientos de inocentes pasajeros de un avión que volaba sobre Escocia, la de veintenas de parroquianos en una discoteca berlinesa y la de decenas de opositores encarcelados que fueron exterminados a raíz de producirse la reciente sublevación nacional.
Causa asombro la contumacia con que personajes como ésos se niegan a avenirse a posibles soluciones incruentas. Noriega, por ejemplo, fue exhortado en vano durante meses para que cediera el poder a Don Guillermo Endara, el presidente escogido por los panameños en elecciones democráticas, y se marchase a disfrutar en otro país sus millones mal habidos.
Algo parecido puede decirse de los demás abusadores de ese tipo. Esto es de lamentar, y no por el destino de esos personajes, que nada han hecho para merecer la piedad cristiana (o musulmana, o budista, o lo que sea), sino por las innumerables desgracias que su aferramiento al mando supremo ocasiona a sus sufridos pueblos.
En el ínterin, otros tiranos de igual jaez están en cola para enfrentar el juicio de la historia, pero todos, ensoberbecidos con el despotismo que aún ejercen, se consideran inmunes al odio de sus pueblos, y se aferran a sus poltronas con ferocidad de bulldogs. Organizan, en honor de sí mismos, grandes mítines parecidísimos al de Ceaucescu.
En turno están el sirio Bachar El Assad, hijito de papá que no ha vacilado en masacrar a miles de sus compatriotas, y los ayatolas de la teocracia iraní, incluyendo a Mahmud Ahmadineyad, mantenido en la presidencia mediante un escandaloso pucherazo. Otros siguen en la cola, pero por el momento no están claros sus nombres.
Todos coinciden en considerarse imprescindibles; manifiestan una notable solidaridad entre sí, y piensan que sólo la muerte natural hará que salgan del poder. Allá ellos. Eso mismo pensaba Gaddafi.
http://www.cubanet.org/articulos/unos-van-delante-y-otros-detras/
El último chance de Yosvan
El último chance de YosvanLunes, Octubre 31, 2011 | Por Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org -Balsero se les llama a los miles de cubanos que se han lanzado al mar, con gran riesgo y pocas posibilidades de éxito, para escapar del régimen de Fidel Castro y alcanzar las costas de Estados Unidos. Ni bajo el dominio español durante siglos, ni en las dos dictaduras anteriores, la de Gerardo Machado y Fulgencio Batista, los cubanos escaparon de esa manera tan peligrosa, en la que tantos han desparecido.
El activista Francisco Chaviano, presidente de Agenda para la Transición, organización política que vela por el cumplimiento de los Derechos Humanos en Cuba, nos explica que a partir de 1994, han muerto muchos cubanos en esa travesía, ya que se calcula que cada año trataban de escapar seis mil balseros, siempre en precarias embarcaciones, muchas de ellas fabricadas por ellos mismos a partir de los materiales que puedan conseguir.
Yosván es el segundo joven que conozco en Santa Fe, pueblo costero de La Habana, donde vivo, que ha roto el récord en lanzamientos al mar con el objetivo de llegar a Miami. Aunque aún no ha cumplido 23 años, lo ha intentado ya siete veces.
Su historia comienza cuando a los trece años trató de irse con un amigo mayor que él. Eran tan inexpertos que, según recuerda, comenzaron a gritar, muy alegres, cuando confundieron las luces de los edificios de Habana del Este con los cayos de la península de Florida. Los siete fracasos, dice, no han quitado de su mente el deseo de escapar de Cuba.
Por qué, le pregunto, y me responde:
-Porque me tiene obstinado la televisión, con su política, con los cinco espías, con el avión que tumbaron en Barbados hace un siglo. Si se dejaran de tanta politiquería, mañana, tarde y noche y pensaran en crear trabajos, en ofrecer salarios decentes para que los trabajadores no tuvieran que robar para comer, le aseguro que yo no me fuera de Cuba.
Yosván es un chico guapo, de buenos modales, viste bien y su casa no está de las peores, a pesar de que vive en El Bajo, uno de los barrios más humildes de Santa Fe. Tiene tres hijos pequeños con tres muchachas y nunca se ha casado legalmente.
-Y ahora, ¿cómo piensas irte?
-Nada de balsa, ni bote. Me voy nadando. Estoy entrenando. Hay nadadoras famosas que han logrado cruzar el estrecho de Florida desde Cuba. No me importan los tiburones, ni las medusas, ni el frío. Este será mi último chance.
-Sería mejor que trabajaras y esperaras por las reformas de Raúl, tal vez mejoren los tiempos.
-¡Qué va, me hago un viejo¡ Con esos cuentos me han dormido 23 años.
-No tienes equipos especiales para nadar 90 millas –le aclaro-, ni escudos o bastones eléctricos contra los tiburones… La única nadadora que logró esa hazaña fue la australiana Susan Maroney, pero lo hizo protegida por una jaula.
-¿Verdad?
Dejé a Yosvany en silencio, reflexionando, como si le hubieran dado la peor noticia o lo hubiera despertado de buen un sueño. Ni siquiera se despidió de mi, cuando me dio la espalda.
http://www.cubanet.org/articulos/el-ultimo-chance-de-yosvan/
Damas de Blanco marchan en La Habana y son reprimidas en Santiago de Cuba
Damas de Blanco marchan en La Habana y son reprimidas en Santiago de Cuba
La policía política impidió que la mayoría de las defensoras de los derechos humanos asistiera a la Catedral santiaguera
martinoticias.com 30 de octubre de 2011
Las Damas de Blanco asistieron a misa en la iglesia de Santa Rita, en La Habana, y caminaron en silencio por la 5ª Avenida de Miramar, como hacen cada domingo.
Berta Soler, una de las fundadoras del grupo, declaró a Radio Martí que las 47 mujeres marcharon con un gladiolo en la mano y la foto de Laura Pollán, "porque ella va iluminando esta caminata, que hacemos por la libertad de los presos políticos".
Soler destacó que todas estas mujeres "están aquí con su conciencia, principios y dignidad defendiendo la libertad de los presos políticos y los derechos humanos, que el Gobierno diariamente viola al pueblo de Cuba".
Agregó que mientras existan presos políticos ellas van a estar en la 5ª Avenida gritando "Libertad" y "Laura Pollán, vive".
En Palma Soriano, la Dama de Blanco Belkis Cantillo Ramírez manifestó que fue interceptada por la policía cuando se dirigía a la Catedral de Santiago de Cuba con su hija, para pedir por los presos políticos y por la libertad de Cuba.
Cantillo denunció que varios policías la golpearon. "Pero vamos a seguir, no vamos a descansar, (…) les vamos a demostrar una vez más que nosotras somos fuertes, que buscamos la libertad".
Agregó que cinco mujeres lograron llegar a la Catedral santiaguera y que otras doce fueron detenidas por la policía.
Policías sin baterías
Policías sin bateríasLunes, Octubre 31, 2011 | Por Leannes Imbert
LA HABANA, Cuba, 31 de octubre (Leannes Imbert, www.cubanet.org ) -En la mañana del pasado jueves, mientras hostigaban a los vendedores por cuenta propia en la esquina de Galeano y Neptuno y decomisaban sus mercancías, los policías descubrieron desconcertados que no podían comunicarse con la Estación, por quedarse sus radios sin baterías.
El primero de los policías que intentó comunicarse para "tirar por la planta", como se dice en el argot popular, a uno de los vendedores, comprobó que su radio había dejado de funcionar por falta de baterías. Acudió entonces a uno de sus compañeros, quien le informó, entre apenado y frustrado, que su radio tampoco servía pues también se había quedado sin batería.
"Ahorita van a tener que usar señales de humo para comunicarse", gritó alguien de la multitud, mientras los cuentapropistas reían ante el ridículo.
El alma sin paz de Lisandro Otero
El alma sin paz de Lisandro OteroLunes, Octubre 31, 2011 | Por Luis Cino Álvarez
LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org -Más que las razones ideológicas, sólo la envidia y la frustración pueden explicar el desdén por la obra de Guillermo Cabrera Infante de muchos escritores cubanos de su generación, incluso de muchos que fueron sus amigos.
En este sentido, el caso más lastimoso es el de Lisandro Otero, que al parecer nunca pudo perdonar que en 1967 concedieran a "Tres tristes tigres" el Premio Biblioteca Breve en lugar de a "Pasión de Urbino". Así, Otero se tuvo que conformar con permanecer entre los comisarios culturales de la revolución cubana en vez de figurar en el boom de la narrativa latinoamericana de los años 60.
A Lisandro Otero se le desbordaba un resentimiento enfermizo cuando se refería a Cabrera Infante. Burgués de Miramar, reprochaba a Cabrera Infante, llegado a La Habana procedente de Gibara, "el síndrome del salto de clase" y hasta su descapotable de segunda mano.
Otero no se cansó de acusar a Cabrera Infante de atragantarse de William Faulkner y "plagiarlo desembozadamente". Algo digno de analizar si se tiene en cuenta que a inicios de los años 80, luego del esfuerzo por imitar a Alejo Carpentier para escribir "Temporada de ángeles", Otero se convirtió en un experto en plagios y atragantamientos.
En su libro "Disidencias y coincidencias en Cuba" (Editorial José Martí, La Habana, 1984) Otero describía la obra de Cabrera Infante como "trozos de historietas, narraciones truncas, prosa inconclusa sazonada con ejercicios de pastiche, parodias acrobáticas, laberintos gratuitos, pésima y oscura sintaxis, supercherías gratuitas, alguna que otra agudeza, comadreos de aldea, bromas demasiado escuchadas".
Lisandro Otero, en plan de Sumo Literato, reprochaba a Cabrera Infante "una acumulación verbosa y deshumanizada", que según concluía, no era verdadera literatura, sino "fuegos de artificio".
¿Quién lo diría luego de las viñetas que tanto recuerdan las de Cabrera Infante que empleó profusamente Lisandro Otero en su trilogía "La situación", "En ciudad semejante" y "El árbol de la vida"?
En definitiva, los resabios, pedanterías y prejuicios elitistas de Lisandro Otero siempre influyeron en sus peculiares criterios. Llamó "apóstata aborrecido" al Premio Nóbel de Literatura Vidia Naipaul, calificó al rock como "aberrante deformación de las formas musicales" y a Elvis Presley como "rey de la payasada para rústicos".
Qué no diría Lisandro Otero de Cabrera Infante, a quien no podía ocultar que detestaba, si en favor de Vladimir Nabokov sólo pudo atribuir su destreza con las palabras "a sus muchas patrias y su pertenencia a ninguna".
Pero era tanto su encono contra Cabrera Infante, que ni siquiera admitía que el mismo desarraigo del exilio que decía enriqueció literariamente a Nabokov pudiera beneficiar en algo al autor de "La Habana para un infante difunto". Todo lo contrario. "Cabrera Infante no escapará a la anulación por el desarraigo, ese será el final de su aventura", auguró Otero.
Hasta su muerte, Lisandro Otero aseguró que "la obra de Cabrera Infante se extinguiría con los años". Me temo que luego de tanto resentimiento, su alma no pueda alcanzar la paz al comprobar que la aventura literaria de Guillermo Cabrera Infante, tras su muerte en 2005 en su exilio londinense, apenas se inicia.
http://www.cubanet.org/articulos/el-alma-sin-paz-de-lisandro-otero/
Camilo Cienfuegos: Desmitificando al héroe
Camilo Cienfuegos: Desmitificando al héroeLunes, Octubre 31, 2011 | Por Mario J. Viera
ENGLEWOOD, Florida, noviembre, www.cubanet.org -Todavía quedan entre muchos cubanos de hoy impresiones muy fuertes de aquella revolución que triunfara el primero de enero de 1959 y luego vilmente traicionada por los que se apoderaron del poder en nombre de una esperanza. Muy pocos pudieron imaginar en aquella fría mañana que lo que parecía un glorioso sueño se convertiría en una terrible pesadilla. La Revolución, hábilmente manejada por los comunistas que se ocultaban en los entretelones de su puesta en escena, se convirtió en un sacro ídolo, cual el becerro de oro que se construyeron los hebreos en su peregrinar por el desierto del Sinaí.
El pretendido humanismo de la revolución se convirtió en odio. El pueblo reducido a la condición de masa fue miserablemente manipulado para hacerle cómplice de los designios de la ambición. El cubano dejaba a un lado su natural sentimiento de piedad para corear febrilmente el grito siniestro de "¡Paredón!" repetido hasta el delirio, mientras el terrible dios rojo de la Revolución se alimentaba de sangre. Los dioses sedientos reclaman sangre. La revolución era el dios rojo que los cubanos se habían construido y ante el cual se inclinaron reverentes.
Toda idolatría posee sus íconos propios y la Revolución tuvo los suyos y tuvo a su profeta: Solo hay una Revolución y Fidel es su profeta.
El pueblo comenzó a adorar a falsos dioses a quienes se les atribuían todas las perfecciones y toda la sabiduría. La palabra proferida por aquellos íconos no se discutía convirtiéndose en sacro dogma. Entre los semidioses del panteón revolucionario estaban los enérgicos, como aquel argentino maloliente y sanguinario al que llamaron Che, y los amables, los suaves y dulces y entre estos últimos el más sagrado, el más venerado era aquel salido de las entrañas de una barriada humilde, de trabajadores, Camilo Cienfuegos.
La popularidad de Camilo Cienfuegos era superior a la de cualquier otra figura de la Revolución y llegaba en ocasiones a parecer superior a la que recibía el propio Fidel Castro, por las aclamaciones que recibía su presencia, mayores que las ofrecidas al Profeta. Aquellos saludos a Camilo hacían recordar el conflicto surgido entre Saúl el rey de Israel y el joven David: "¡Saúl mató sus diez mil y David sus cien mil!".
El recuerdo de Camilo ha perdurado ribeteado de leyendas. Para muchos, un verdadero héroe, para otros, uno más de los que contribuyeron a la pesadilla que hoy vive Cuba.
El héroe de Yaguajay, su figura es reclamada igualmente por castristas y anticastristas, cada cual con la interpretación propia de su personalidad e ideales. Muchos aseguran que Camilo Cienfuegos no era comunista e incluso que su pensamiento era anticomunista, mientras que otros tantos consideran que era un comunista convencido.
La leyenda de Camilo Cienfuegos comenzó aquel día de enero cuando Fidel Castro lanzara un discurso en el Campamento Militar de Columbia y se volviera hacia el rebelde de barbas de patriarca que estaba a su lado para preguntarle: "¿Voy bien, Camilo?". El profeta había bendecido al dios menor. Y Camilo se hizo popular, le ayudaba su presencia de hombre sencillo, de simpatía personal, de desenvoltura de gente del barrio y, sobre todo, su fidelidad hacia Castro, su amistad con el Profeta y su juventud, solo tenía 27 años de edad. Carlos Franqui lo presenta en su libro "Camilo Cienfuegos" como un criollo cabal, bailador, risueño y mujeriego, asiduo de famosos restaurantes y cabarets habaneros, aficionado al béisbol y al carnaval, conocedor del habla, la religiosidad y las costumbres populares.
Su misteriosa desaparición el 28 de octubre de 1959 incentivó un debate en torno a su muerte a los responsables de la misma.
Para Ernesto Guevara "Camilo fue el compañero de cien batallas, el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa… Camilo era Camilo, señor de la vanguardia, guerrillero completo que se imponía por esa guerra con colorido que sabía hacer".
Según Carlos Franqui la formación política de Camilo Cienfuegos estuvo regida por un nacionalismo democrático, inspirado en las ideas de José Martí. Un nacionalismo, por cierto, que no participaba del odio a los Estados Unidos o del rechazo a todo lo norteamericano. Franqui destaca que cuando Camilo era un inmigrante ilegal en Estados Unidos, en 1956, le dirigió una carta al presidente de Estados Unidos ofreciéndose como voluntario para el ejército, aunque su solicitud fue rechazada. Su comprensión de la democracia americana indicaba para Franqui que Camilo nunca compartiera el ideario comunista.
Pero, ¿era en realidad Camilo Cienfuegos un anticomunista o se había decantado por las ideas que comulgaban Ernesto Guevara y Raúl Castro? La respuesta solo puede tener carácter de especulación.
Camilo era hijo de un hombre que sustentaba ideas anarquistas, no comunistas, pero de extrema izquierda y en parte podría haber influido en su pensamiento los conceptos sostenidos por su padre. Camilo estudió en la escuela primaria 135 en la Avenida de Dolores, en la barriada de Lawton. Su maestro favorito, aquel con el que siempre mantuvo una estrecha comunicación fue el maestro Fernández, Rodolfo Fernández. Todavía conservo en la memoria la figura y personalidad de aquel que también fue maestro mío, un hombre delgado, amable, de sonrisa agradable y de gran cultura. Era uno de los maestros más respetados de aquella humilde escuela pública de barriada, y militante del Partido Socialista Popular (PSP), el partido de los comunistas.
Camilo siempre buscaba ocasión para visitar su barriada y poder encontrarse con su antiguo maestro.
Yo vivía en la esquina de las calles C y 14 de Lawton, En la acera de enfrente, casi a la mitad de la cuadra vivía una familia de comunistas de los que, antes de incorporarse a la expedición de Castro, Camilo era asiduo visitante. Ellos lo recordaban con afecto y fueron recibidos por Camilo en diferentes ocasiones. No puedo decir que Camilo les visitara luego de derrocado el gobierno de Batista. Nunca hablé con Camilo, aunque sí le ví por Dolores en un carro descapotado acompañado por solo un escolta y en compañía de la bella Charito Sirgo, una joven artista, hija del conocido actor Otto Sirgo.
Un amigo de la infancia de Camilo, llamado Ivo Conde Martínez en una entrevista para Juventud Rebelde, el 5 de febrero de 2010, rememoró a su viejo amigo: "Aquel jovencito que conocí, cuando todavía ni soñaba ser un combatiente de renombre, compartía en el barrio de Lawton con personas de pensamiento progresista, entre ellos algunos del Partido Socialista Popular".
Camilo no había militado en el PSP, pero sus simpatías no estaban distantes de aquel partido.
Manolo Espinoza Díaz, escolta de Camilo Cienfuegos cuando la detención del Comandante Huber Matos trae a la memoria una anécdota de aquel día: "Algunos de aquellos oficiales manifestaron sus ideas y opiniones y se originó una discusión en torno al comunismo y al anticomunismo. El Jefe Guerrillero, que sabía que en el grupo (de Huber Matos) se encontraban compañeros valiosos, pero que se habían dejado confundir, explicó el alcance y el carácter de la revolución y les dijo que si para hacer una verdadera revolución había que ser comunista, pues entonces él sería comunista".
Tras detener a Huber Matos, Camilo se presentó ante el Canal 11 de la televisión de Camagüey, allí diría: "Hasta dónde vamos, se nos pregunta, y nosotros decimos que nosotros vamos con esta Revolución hasta el final. Vamos a realizar una verdadera justicia social, vamos a sacar a los campesinos y a los obreros de la miseria en que los tienen sumidos los intereses que hoy mueven las fuerzas de la contrarrevolución…"
Y en La Habana el 26 de octubre, su último discurso, pronunció las siguientes palabras: "Tan alto como el Pico invencible del Turquino, es hoy y será siempre el apoyo de este pueblo cubano a la Revolución que se hizo para este pueblo cubano", y agregó: "Se demuestra esta tarde que no importan las traiciones arteras y cobardes que puedan hacer a este pueblo y a esta Revolución, que no importa que vengan aviones mercenarios tripulados por criminales de guerra y amparados por intereses poderosos del gobierno norteamericano, porque aquí hay un pueblo que no se deja confundir por los traidores; aquí hay un pueblo que no le teme a la aviación mercenaria". Nada hay en estas palabras que pueda hacer presumir un distanciamiento con los preceptos de la revolución encabezada por Fidel Castro; y refirma su fidelidad revolucionaria diciendo: "Porque sabemos que este pueblo cubano no se dejará confundir por las campañas hechas por los enemigos de la Revolución, porque el pueblo cubano sabe que por cada traidor que surja habrá mil soldados rebeldes que estén dispuestos a morir defendiendo la libertad y la soberanía que conquistó este pueblo"
¿A qué traidor desde su punto de vista revolucionario se refería Camilo? Posiblemente a Díaz Lanz, pero muy probable estaría pensando en Huber Matos dado lo reciente entre la detención de Matos y la fecha de ese último discurso del "Héroe de Yaguajay".
No obstante, Huber Matos ha asegurado que Camilo se sentía molesto por la penetración de los comunistas en muchas esferas del gobierno revolucionario, aunque se confesaba como hombre de total fidelidad a Castro. Según Matos, él le había entregado a Camilo un escrito pro comunista que se había publicado en la revista Verde Olivo y éste se molestó y responsabilizó con la publicación a Ernesto Guevara y a Raúl Castro
La misteriosa desaparición de Camilo Cienfuegos
Al día siguiente de aquel memorable discurso, Camilo voló a Camagüey, requería hacer ajustes en los mandos militares de la provincia. Planeaba retornar aquel mismo día a La Habana en cumplimiento de una orden de Fidel Castro. El avión en que viajaba era una avioneta Cessna modelo 310.
Un antiguo miembro del ejército rebelde, Eusebio González relató al oficialista diario Juventud Rebelde lo que recordaba del que fuera el último vuelo del comandante Camilo Cienfuegos:
"Eran alrededor de las cuatro de la tarde cuando Camilo me mandó a buscar y me encargó llevar para La Habana a un sujeto que había estado alzado y cometió varios crímenes —declaró—. Me ordenó que lo dejara en la prisión de Torrens. Luego me entregó las llaves de dos carros. 'Te espero mañana temprano en el Estado Mayor', me dijo en la despedida. Mi gente y yo arrancamos hora y media después.
"Al anochecer, uno de los autos hizo cortocircuito y tuvimos que parar. Llamé por microonda a la torre de control de Camagüey, porque pensé que debía informar a Camilo que no llegaríamos a la capital a la hora prevista. Unos 40 minutos después, el avión suyo hizo contacto con nosotros, que íbamos ya por territorio villareño. Félix preguntó si habíamos resuelto el problema y le dije que sí. Entonces oigo a Fariñas, el piloto, que dice: 'Nos tenemos que desviar'. Al oír eso exigí que me pusieran al habla con Camilo, quien parecía que estaba leyendo o algo así. Me dijo: 'No, no hay problemas, Eusebio, no te preocupes. Dice el piloto que nos desviamos porque hay una tormenta…, que nos tenemos que desviar o no sé qué… Nos desviamos…'. Y ahí se cortó la comunicación. Insistí una y otra vez, pero la torre de control de Camagüey no pudo restablecerla".
¿Había, en realidad una tormenta? Muchos aseguran que aquel día hizo buen tiempo sobre el territorio nacional, que no era cierto que hubiera una tormenta que pusiera en riesgo la nave en que viajaba Camilo. Me remito a la memoria.
Mi tío, Juan Viera Ramos, era un piloto muy experimentado, poseía una pequeña compañía aérea, Aerolíneas ANSA que hacía vuelos desde Morón a San José del Lago en Mayajigua y a la ciudad de Camagüey; era además un especialista calificado en aviones Cessna. A raíz de la desaparición de Camilo Cienfuegos mi tío había sido detenido en la prisión del DIER (Departamento de Inteligencia del Ejército Rebelde) en La Habana. Había sido el último técnico que revisara la nave en que viajaría Camilo.
Mi padre que militaba en el PSP había sido autorizado para una visita a mi tío. Yo le acompañé. Al ver a mi padre mi tío se acercó a los barrotes. Estaba furioso; "¡Mira lo que me han hecho estos comunistas!" le espetó a mi padre. Luego, más calmado hizo su relato. Sí, había revisado el Cessna y dado el visto bueno en sus condiciones de vuelo, pero agregó que le había advertido a Cienfuegos que pospusiera el vuelo, pues existía un mal tiempo, con muchas turbonadas y ese tipo de nave podría estar en riesgo, a lo que Camilo le respondió que él tenía que regresar, que Fidel Castro lo esperaba ese mismo día. Sí, había una tormenta, así nos lo hizo saber mi tío.
Nunca se supo más del comandante guerrillero. No dejó rastros; no se encontraron restos de la nave accidentada, ni siquiera una mancha de aceite sobre las aguas del mar. Había desaparecido el más legítimo de los íconos de la revolución.
Mucho se ha especulado sobre la causa de la extraña desaparición. La versión sostenida por el gobierno castrista es que su avión fue abatido por una poderosa tormenta; pero existen otras versiones, algunas con viso de realidad y muy diferentes a la versión gubernamental.
Huber Matos asegura que Camilo siempre le trató con sumo respeto y consideración después de su arresto, lo que le era informado a Fidel Castro por el capitán Jorge Enrique Mendoza que actuaba como presidente del INRA en Camagüey. Según Matos estas informaciones que suministraba Mendoza precipitaron las acciones punitivas contra Camilo. En opinión de Huber Matos, el piloto de Camilo, teniente Luciano Fariñas Rodríguez, era un hombre muy disciplinado que no se habría desviado de la ruta sin haber pedido autorización.
Pedro Corzo cita a Juan Orta, un ex secretario de Castro, que le asegurara al poeta Iván Portela, cuando ambos estaban exiliados en la embajada de México: "Yo estoy plenamente convencido de que el avión de Camilo fue derribado por órdenes de Fidel Castro. Yo estaba reunido con Fidel cuando Raúl Castro y Ernesto Guevara le plantearon: 'Camilo se opone a cambios estructurales en el ejército rebelde'. A lo que Fidel respondió: 'El plan será llevado a cabo cueste lo que cueste; ni cien Camilos podrán oponérsele'". Según Corzo, Orta coincide con el criterio de Matos. Orta afirmó que "que desde la torre de control aéreo de Camagüey le indicaron a Cienfuegos que el comandante Félix Torres estaba perdido sobre el mar al sur de la ciudad de Trinidad, Las Villas, y que era necesario se sumara a su búsqueda"
Esta tesis concuerda con lo afirmado por el comandante del Segundo Frente Nacional del Escambray, Lázaro Asencio quien opinó que la avioneta de Camilo Cienfuegos fue derribada por un Sea Fury y que la orden la impartió el comandante Félix Torres, quien la había recibido de los hermanos Castro.
Para afirmar la versión gubernamental, un periódico oficialista citó unas frases atribuidas a Nazario Sargén que era el líder de Alpha 66: "Les voy a ser sincero. Castro es mi enemigo, pero estoy seguro que nada tiene que ver con la muerte del comandante Camilo Cienfuegos. Camilo, a quien yo admiraba enormemente, desapareció en el mar. Yo ayudé a buscar la avioneta por varios días. Y nada. ¿Qué pasó? Ese día el tiempo no era bueno. Y casi todos los pilotos con que contaba la Revolución eran aprendices. Para mí, el mal tiempo y la inexperiencia del piloto fueron los responsables".
Otras versiones apuntan directamente a Fidel o a Raúl Castro como los ejecutores directos del asesinato de Camilo Cienfuegos en tierra, una diciendo que el asesinato se produjo en el Palacio Presidencial y otra según Jaime Costa ex comandante del ejército rebelde en un pequeño aeropuerto de aviones de fumigación en la provincia de Matanzas.
La duda ha quedado sin respuestas por más de cincuenta años. Camilo, en realidad era un incondicional de Fidel Castro. Es dudoso que se haya enfrentado a él por Huber Matos o por causa de la infiltración comunista en el proceso revolucionario. Puede ser que en Fidel Castro se haya engendrado el complejo de Saúl al ver la peligrosa simpatía que el pueblo manifestaba hacia él; puede haber influido la envida de Raúl Castro hacia el hombre que parecía ser el segundo de los hombres de la revolución. Tal vez los Castro presintieran o temieran algún cambio en la conducta política de Camilo Cienfuegos y se decidieran a eliminarle. Pudiera ser que, como afirma el régimen, Camilo muriera en un lamentable accidente.
No hay respuestas definitivas. La incógnita se mantendrá hasta que haya desaparecido el gobierno usurpador y se abra una investigación serena de aquellos días que marcaron el fin de uno de los hombres más representativos de la revolución y naciera el mito del Héroe de Yaguajay.
http://www.cubanet.org/opiniones/camilo-cienfuegos-desmitificando-al-heroe/
Los intelectuales y el poder
Publicado el lunes, 10.31.11
Los intelectuales y el poderAlejandro Armengol
La problemática sobre el escritor cubano y la situación imperante en la isla y el exilio perderá importancia una vez que Fidel Castro muera, ya que la figura del gobernante cubano es el eje noticioso que alienta a la prensa mundial a situar a la nación caribeña en las seis columnas reglamentarias.No quiere decir que con el fin de Fidel Castro desaparecerán las noticias de Cuba, pero salvo en situaciones extremas bajarán de categoría. Y el debate sobre el intelectual y la sociedad no tiene sentido alejado de la prensa.Con menos pompa y circunstancia, la discusión quedará reducida en gran parte a una existencia que se justifica en base al éxito. Las leyes del mercado como una forma de censura.Ocurrió con el programa de televisión de Alexandr Solzhenitsin, cancelado en Moscú debido a la carencia de televidentes, o con el diario de Bujarin (¿o era de Zinoviev?) sin imprimir por el temor a la falta de lectores. Se repite con la poca importancia que tienen las opiniones de los escritores norteamericanos para la opinión pública de esta nación, donde hace unos años provocaron más polémica unas palabras desfavorables al gobierno del expresidente George W. Bush de las Dixie Chicks que unas declaraciones de Norman Mailer. Y eso que, al igual que Hemingway, Mailer era un escritor mediático como pocos.Junto al hecho de que en Estados Unidos se puede expresar libremente cualquier opinión, esté o no en desacuerdo con el gobierno de turno, hay otra verdad fundamental: los políticos saben que cualquier declaración o denuncia de los intelectuales tiene los días contados, si es que llega a los diarios.
En este país el público vive sumiso a una aparente variedad de información y entretenimiento –aunque determinada por la fórmula del espectáculo– que no admite la prolongación de cualquier acto, salvo en casos muy selectos, como fue el drama del niño balsero Elián González, donde precisamente se mezclaban todos esos ingredientes capaces de convertir a la noticia en capítulos de telenovela.
En la medida en que Cuba comience a ser más libre, el escritor disidente u oficialista verá una disminución de su importancia extra literaria.Sólo en las sociedades cerradas no tienen cabida oficial el cinismo y la superficialidad como sustitutos de un afán intelectual –casi siempre inútil– por mejorar la sociedad. Pero más que hablar de una ventaja en estos casos, la situación puede resumirse en una culpa mayor: la imposición de la parodia disfrazada de alegato político, medidas pueriles y represión sin límites.
Stalin, por ejemplo, catalogaba a los escritores y artistas de gente voluble, de una naturaleza sumamente peligrosa. Luego en Cuba, Ernesto Che Guevara, con una vocación frustrada por convertir en literatura sus recuerdos de guerras, atacaba a los intelectuales con lo que para él era su mayor pecado: no ser verdaderos intelectuales. Ahora –de la tragedia a una izquierda ridícula– su hija Aleida acaba de confesar que le pidió al presidente venezolano Hugo Chávez que nacionalizara la prensa, es decir, que impusiera la censura informativa. Entre paréntesis, Aleida Guevara hasta ahora solo ha demostrado ser una buena administradora de la marca comercial que constituye su padre.
En el caso de las sociedades democráticas occidentales, no disminuye el interés del gobierno y los políticos por los medios de prensa, pero sí es más señalada la diferencia entre el escritor y el periodista. Aunque aún se combinan ambos oficios, muchos escritores recorren otros caminos más moderados a la hora de buscar la forma de ganarse la vida.
Es decir, mientras el columnista y el reportero continúan formando y dándole movilidad a las opiniones públicas, el escritor por lo general se refugia en la cátedra universitaria.
Al mismo tiempo, lo que ocurre en una sociedad democrática es que la necesaria libertad intelectual viene por lo general asociada a un menor interés de los centros de poder –y en última instancia de toda la sociedad– en las obras literarias y artísticas.Este hecho no ocurre de igual forma en todas las naciones, pero en general se puede hablar de un proceso de parcelación cultural y social. Como parte de ese proceso, las universidades y diversas instituciones asumen los valores de determinados grupos, o consideran necesaria su divulgación, y facilitan la creación y publicación de obras literarias y artísticas, con el objetivo de distribuirlas en un circuito más o menos amplio. Por otra parte, actúan como contrapartida al rechazo y desconocimiento de la cultura, en un mundo donde la lectura y la participación en actividades culturales ocupan un lugar secundario, cada vez con mayor intensidad.En muchos casos, todo ello lleva a la existencia de una censura invisible: la creencia de que no vale la pena publicar una obra cuando no existen posibilidades de divulgarla y discutirla. No hay mejor imagen del infierno que el cuento del borracho con la botella sin fondo y el amante que tiene sentada en sus piernas a una mujer sin vagina: la necesidad perenne y no satisfecha, eso es el infierno. Pero el castigo convierte a los condenados en algo peor: un borracho que sigue siendo borracho aunque llegó a olvidar el sabor de la bebida, y un amante dedicado a un gesto estéril mientras en su memoria se pierde la sensación de tibieza femenina.La represión gubernamental y esta censura invisible son dos problemas diferentes a los que se enfrenta cualquier creador. Pero una diferencia entre ellos es que mientras el primero a veces alcanza a los titulares de los periódicos, el segundo permanece como una carga constante –anónima e implacable– que hay que enfrentar a diario.
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