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La tortura sicológica fue intensa, permanente. Quisieron borrarle el cerebro

“La tortura sicológica fue intensa, permanente. Quisieron borrarle el
cerebro”
Jueves, Diciembre 26, 2013 | Por Lilianne Ruíz

LA HABANA, Cuba, diciembre, www.cubanet.org -Llovía torrencialmente en
La Habana. Era el primer día de diciembre y Miriam Leiva llegaba a Cuba
portando las cenizas de su esposo y los recuerdos de casi 40 años
juntos. había fallecido después de una larga
convalecencia, que compartieron juntos como otras tantas cosas en su
vida: el trabajo, el activismo cívico y el amor.

Rodeada por los libros y los periódicos que él atesoraba, está ahora la
urna de metal, en el pequeño apartamento de donde salió el último marzo
en busca de tratamiento médico a España. Para quienes conocieron a este
matrimonio es difícil imaginar al uno sin el otro.

Cubanet-¿El dispuso el retorno de las cenizas?

Miriam Leiva- Cuando nosotros llegamos al La Fuenfría, él
estaba muy mal. Me dijo: Cuando sea, yo quiero que me incineren y que me
lleven para Cienfuegos. La doctora pasaba a verlo varias veces en el
mismo día y una de esas ocasiones él, con una fuerza y una claridad
tremendas, le dijo: “Doctora, yo quiero regresar a Cuba”. Ella y yo nos
miramos, porque en las condiciones que estaba eso era imposible. Y
volvió a decir: “Es que es difícil decirlo…Cuando suceda, quiero
regresar a Cuba. Porque siempre he querido estar en Cuba”. Y entonces
ella le dijo: “No te preocupes que tu mujer ya tiene todo organizado”.

Nosotros fuimos en marzo y él falleció a fines de septiembre. El 23 de
septiembre.

Cubanet-¿Por qué no se fue antes a mejorar su ?

Miriam Leiva -Le prohibieron salir al exterior y regresar. O sea,
teníamos que irnos permanentemente de Cuba. Cuando él salió de prisión
en noviembre de 2004 pudo haberse ido al exterior a vivir
permanentemente y hacerse tratamiento médico, y me dijo que no, que si
no podía regresar a Cuba, no iba a ninguna parte.

Cubanet-¿Qué otra limitación imponía a su vida la licencia extrapenal?

Miriam Leiva -Cuando es liberado en el 2004, viene para la casa.
Entonces le dicen que no puede volver a sus actividades, que no puede
escribir, que no puede hablar. Yo le avisé a la prensa extranjera que
Oscar estaba aquí y todos vinieron, todo el que quiso, montones de
corresponsales acreditados en la Habana, y él inmediatamente empezó a
escribir y hablar.

-Como al año y medio lo citó el Tribunal Municipal de para decirle
que no podía seguir haciendo las actividades que estaba haciendo, que
estaba siendo monitoreado por los “factores” del barrio (Partido,
Juventud, CDR) y que informarían sobre su comportamiento. Y sobre la
base de eso podían tomar las medidas convenientes y le dieron un
documento con unas 11 prohibiciones, entre ellas, que no podía salir de
La Habana sin permiso, no podía permutar, tenía que trabajar. Por ahí
anda el papel. Son como 10 u 11 prohibiciones que tiene. Y nada, él
siguió haciendo lo mismo porque hay una realidad, que él expresa sus
opiniones de manera constructiva y para lo mejor de nuestro país, además
siempre él y yo les hemos dicho: demuéstrennos que estamos mintiendo.
Demuestren que estamos diciendo algo incorrecto. No lo pueden demostrar;
nosotros seguimos.

Cubanet-¿Y este año su salud empeoró?

Miriam Leiva -El año pasado en junio empezó con un problema en la
pierna, tenía muchos dolores, y después empezó a exacerbarse el problema
del hígado, sentirse mal y bajar de peso. Ingresó en la terapia
intensiva del Hospital Fajardo, que es donde siempre se atendió, y
entonces ahí vieron que el sistema biliar estaba obstruido, parece que
eso llevaba tiempo y se fue deteriorando.

La solución inmediata era ponerle una prótesis en el conducto biliar por
vía endoscópica, o sea mínimo acceso. Pero que esa prótesis dura 2 o 3
meses y hay que volverla a cambiar porque se puede contaminar por la
infección misma de los procesos biliares. Entonces tenía que
cambiársela. Él tuvo que ingresar en diciembre porque se puso muy mal, y
ahí no tenían para el turno y le dijeron que se comprometían a que le
iban a tener el turno a principios de enero, no fue a principios, fue a
mediados; pero bueno, hubo el turno y el doctor que lo vio en esa
ocasión me dijo que el problema era no solo que tuviera ese conducto
biliar obstruido, sino que por ese deterioro del sistema biliar él tenía
mucha ramificación de los conductos muy dañada y que aquí ya no había
otra cosa que hacerle. Quizás en el exterior había otros tratamientos
pero en Cuba no había otros recursos, otras posibilidades.

Cubanet-¿Y esta vez le dieron garantías de poder regresar?

Miriam Leiva -Ahí fue cuando empezamos a tratar de convencerlo de que
fuera al exterior a hacerse tratamiento porque ya ahora sí, si se
quedaba en Cuba, era muerte segura más tarde o más temprano. Y costó
trabajo convencerlo. Entonces él dijo: si me dejan regresar yo sí voy, y
ahí yo me movilicé. Me puse en contacto con distintos gobiernos para ver
dónde había posibilidades inmediatas porque bueno, quizás en otro lo
habría pero más dilatado. El Gobierno de España -donde hay un desarrollo
en hígado muy grande- dijo que sí, que ellos le podían dar la asistencia
médica, que todos los demás gastos corrían por nuestra parte. Y yo no
pregunté mucho cómo iba a resolver el pasaje pero dije: sí, sí vamos a
empezar a hacer los trámites para que le den permiso de salida y
regreso. Aquí contestaron que sí, que le iban a dar pasaporte, que podía
regresar. En definitiva era evidente que podía regresar…

Cubanet- Cuéntanos de Madrid…

Miriam Leiva -Yo tenía mucho miedo a que no llegara con vida allá a
Madrid; pero bueno, por suerte llegó. Bastante débil, pero llegó. Le
saqué un seguro de viaje y en el lo moví todo el tiempo en
silla de ruedas. No tenía fuerzas para caminar. Llegamos un martes y el
miércoles por la mañana ya estábamos en el Hospital Puerta de Hierro. Lo
ingresaron en Urgencias. Le hicieron todo, los chequeos todos que se
hacen para el ingreso y en cuanto hubo habitación disponible, lo
llevaron. Después de algunas pruebas, le cambiaron la prótesis. Allá le
descubrieron que sobre ese hígado enfermo y ese problema biliar llevaba
una hepatitis B que aquí no había sido diagnosticada, y una bacteria que
se llama Clostridium difficile. Lo pusieron en aislamiento sobre todo
por la hepatitis. Así estuvo días hasta que ya se le quitó el brote de
hepatitis y él mejoró. Le comenzaron un plan especial para el
clostridium y bueno, fue mejorando. Pero se seguía sintiendo muy
decaído, muy decaído. Él tenía la esperanza de que le podrían hacer un
trasplante de hígado, pero ya a su edad, después de los 70 años no se
realiza. Además de eso estaba muy deteriorado.

Cubanet-En Madrid se encontraron los dos maestros…

Miriam Leiva -Él dio una conferencia en la Fundación Hispano-Cubana, que
es la última grabación suya. Ese día tenía fiebre muy alta. Después,
cuando el profesor Carmelo Mesa-Lago fue allá, nos invitó al donde
él estaba. Por e-mail le dijimos que para Oscar sería un esfuerzo
grande. Entonces Carmelo y la esposa fueron a vernos, ya nos habíamos
mudado para un hostal más pequeño y más barato. No estaba malo, no me
puedo quejar del lugar.

Carmelo nos invitó a que fuéramos a su conferencia en la Casa de América
y también a otro encuentro en el Instituto Elcano, una institución de
análisis de Política Exterior muy prestigiosa en España. Fue muy bonito
porque cuando Carmelo terminó las palabras en la Casa de América, cuando
ya otras personas habían preguntado, Oscar no sé qué fue a decir de la
conferencia de Carmelo y hacer una pregunta. Y antes de contestar
Carmelo dijo: “Oscar Espinosa Chepe, que está aquí’. Entonces fue muy
bonito, tuvo unas palabras muy bonitas sobre Oscar, lo aplaudieron mucho
y fue muy bonito aquello.

Miriam narra la historia

Cubanet-¿Empeoró su salud en la cárcel, en la Primavera Negra de 2003?

Miriam Leiva -Después del registro que empezó aquí a las 4:30 de la
tarde hasta las 3:00 de la mañana, se llevaron a Oscar para Villa
Marista. Ya a los pocos días, cuando me dan una visita, creo que pasó
una semana, creo que daban una visita a la semana. Una visita de 15
minutos con los oficiales dentro del cuartico y no se podía hablar de
otra cosa que no fueran problemas familiares, él ya había bajado mucho
de peso. Estaba cetrino, un color típico de cuando el hígado está en
crisis. ¿Por qué? Por los interrogatorios tan intensos que hacen en
Villa Marista. El gobierno cubano no tortura de forma que se vea
físicamente, pero la tortura psicológica es muy sofisticada y muy
intensa. Y eso era lo que aplicaban a Oscar. Entonces sencillamente
estaba en una celda con 3 presos comunes, casi no podían caminar porque
era muy pequeña, ahí no podían tener nada, ni cepillo de dientes, cuando
ellos querían algo tenían que tocar en el metal, para que el carcelero
abriera la rejita y dijera -¿qué quiere?-. Los interrogatorios eran cada
cierto tiempo, cuando se les ocurrían, cuando querían y sobre todo
cuando ellos pensaban que el pudiera estar dormido. De manera que
no había descanso. Oscar me contaba la conversación, fundamentalmente en
el caso de él, por ejemplo: de la forma de pensar de él, que por qué él
estaba metido en eso, por qué, que no valía la pena, que en definitiva
qué cosa él hablaba de que había que hacer reformas, él le ponía de
ejemplo: “si hasta Viet Nam y están haciendo cambios y reformas
¿cómo en Cuba no se va a poder hacer?”

-Finalmente, el día del juicio un interrogador le responde: “Chico,
porque nosotros no somos ni chinos ni vietnamitas”. Él seguía exponiendo
lo mismo que decía aquí, en la sala de su casa. La intensidad de ese
sistema de interrogatorio y la mala alimentación, las condiciones, todo,
el estar hacinado en ese lugar…lo deterioró mucho. Por exigencias
nuestras lo llevan al Hospital Militar. Allí no le hicieron ni análisis
ni nada, me dijeron que porque lo iban a mandar a prisión, y a prisión
fue. Lo mandaron para la cárcel de Guantánamo. Un viaje que para todos
fue muy fuerte, muy duro, porque los montaron en una , esposados,
que no se podían hablar uno a otro, y los fueron dejando por todas las
cárceles en el recorrido, hasta Guantánamo que fue la última.

Cubanet- De Guantánamo fue trasladado….

Miriam Leiva -En Guantánamo se puso muy mal. Yo fui para allá. Entonces
lo pasaron por fin para el hospital de esa ciudad. En eso empezó a
llover y el hospital atendía nada más que urgencias, y lo pasaron para
el hospital de El Cobre, en Santiago de Cuba, que depende de la prisión
de Boniato. Ahí le quisieron imponer todas las pruebas médicas que
estimaran por dentro y dijo que no. Le dijeron que si no se dejaba hacer
las pruebas, lo iban a mandar para Boniatico: la parte de la prisión de
Boniato donde están las celdas de aislamiento. Había otros de ahí
en aislamiento. Enseguida me entero de que lo han pasado para Boniatico.

Cubanet- ¿Qué pasó en Boniatico?

Miriam Leiva -Arranqué otra vez para Santiago, con una médico, familia
de nosotros, y el director de la prisión me dijo que los médicos no
estaban, que yo no podía hablar con los médicos. Le dije: “Mire, yo lo
único que tengo que hacer en mi vida es atender a Oscar Espinosa Chepe
y, por lo tanto, me puedo quedar aquí en la prisión, donde a ustedes no
les moleste que yo me ponga, me pongo ahí”.

En eso apareció un oficial del Ministerio del Interior y lo llamó
aparte. Ese hombre no habló en todo el tiempo, nada más que se sentó y
cuando había algo de su interés en la conversación, él llamaba al
oficial para afuera y le decía lo que tenía que hacer. Aparecieron los 3
médicos, el jefe médico y dos más. Le explicábamos toda la situación, la
médico le explicó sobre Oscar. Fueron a ver a Oscar que evidentemente
estaba muy mal y lo regresaron a la parte de los presos del hospital de
El Cobre. A él no le pasaban ni periódicos ni nada, lo pusieron en un
aislamiento total. No le decían que nosotros habíamos estado allí, que
llamábamos 3 veces al día; por la mañana la madre, por el mediodía una
hermana y por la noche yo. Lo aislaron completamente.

Cubanet -De Boniatico para La Habana…

Miriam Leiva -Un día me entero que la tarde anterior Oscar se había
puesto muy mal, como a las 3 de la tarde y que llegaron a las 11 pm y lo
montaron en un avión para La Habana y que estaba en el Hospital Militar
“C J Finlay”. Eso fue en agosto de 2003. Yo pedí un informe médico. Me
decían: “Sí, te lo vamos a dar”, y te lo vamos a dar fue que cuando me
reuní con un médico en septiembre, lo que me leyó fue un papel que él
tenía que no decía nada apreciable. Era una historia más chiquita que la
que yo me sabía, mucho más pequeña. No me decía cómo estaba Oscar en
esos momentos, ni por qué estaba allí. ¿Tú sabes lo que es no darte
información médica porque no les daba la gana? En marzo del año
siguiente me dieron alguna información ante tanta insistencia mía y
también por presiones de la comunidad internacional.

La tortura sicológica a Oscar Espinosa Chepe fue intensa, permanente, y
muy mal intencionado todo. Los presos cuando están en un hospital tienen
visita una vez a la semana. Oscar tenía visita una vez al mes y nunca
sabíamos cuando iba a ser. Que yo no lo supiera no importaba, pero él,
que era el preso, no lo sabía. ¿Tú sabes cuándo Oscar se enteraba?
Cuando le abrían la celda. En ese lugar las celdas son cuartos, es una
casa antigua con unos cuarticos. Y él estaba con presos comunes, él
sabía que estuvo un tiempo Coco Fariñas porque lo oía, nunca se vieron,
o se lo dijeron ahí, no sé. Los presos tenían derecho a televisión, a
Oscar nunca le dejaron ver televisión. Cuando vino de Santiago, le
quitaron todo, absolutamente todo. Lo dejaron en Villa Marista y yo tuve
que ir a Villa Marista a buscarlo. Le quitaron hasta la biblia. Las
cartas, las fotos, todo, todo, todo se lo quitaron. Entonces yo tiré ahí
todo cuando vine de Villa Marista y todo lo retraté, todo. En la primera
visita me presenté con la biblia y le dije: ¿Ni esto puede tener Oscar
aquí? Y por eso él tenía la biblia. No podía tener nada que tuviera que
ver con su vida, con economía, con Cuba, con nada. Ellos le querían
borrar el cerebro a aquel hombre. No le daban ni el periódico Granma. La
única vez que le pusieron el televisor – le abrieron la cortina que
ponían en la reja de la celda y le viraron el televisor desde allá-, fue
cuando el ex canciller Felipe Pérez Roque dijo en televisión que Oscar
estaba mintiendo sobre su enfermedad.

Cubanet- Miriam, tú estabas experimentando el castigo impuesto por el
régimen a Oscar; pero seguiste escribiendo…

Miriam Leiva -Sí claro, escribía más que nunca. No paraba. Enseguida
coordiné con otras mujeres de los 75 e iniciamos el fuerte movimiento
por su liberación.

Cubanet-¿Sentiste miedo en algún momento?

Miriam Leiva -Mira, yo te voy a decir una cosa: el miedo se siente un
momento alguna vez, en determinadas situaciones. Lo que pasa es que el
miedo tú lo superas o no lo superas. Al que no lo supera se le acaban
los nervios y de este país se tiene que ir, o se destruye en su casa. Y,
bueno, todos los seres humanos sentimos miedo … pienso que he tenido
mucho miedo en algunos momentos, pero son segundos, y ya, me pasa y
sigo. ¿Te das cuenta? El problema es ese: superar el miedo.

¿Tú sabes lo que a mí más me daba fuerzas? Que no puedo estar ante una
injusticia, que me quieran imponer, que me quieran chantajear, y que me
estén diciendo cosas que no son verdad. Además, que le estén haciendo
daño a una persona que no ha hecho nada malo.

Cubanet- Y ahora, ¿cuáles son los proyectos personales de Miriam Leiva?

Miriam Leiva -Seguir escribiendo y opinando. Mi compromiso fundamental
era traer las cenizas de Oscar. Me quedé dos meses para resolver la
certificación de defunción y hacerme también un chequeo médico, pero no
quise prolongar eso porque lo que yo quería era traer las cenizas lo
antes posible.

Source: ““La tortura sicológica fue intensa, permanente. Quisieron
borrarle el cerebro” | Cubanet” –
http://www.cubanet.org/articulos/%e2%80%9cla-tortura-sicologica-fue-intensa-permanente-quisieron-borrarle-el-cerebro%e2%80%9d/

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