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Cuba da marcha atrás a la “Ofensiva Revolucionaria”

Ofensiva Revolucionaria, Cambios, Economía

Cuba da marcha atrás a la “Ofensiva Revolucionaria”
Retroceso ideológico del castrismo: los establecimientos que prestan
servicios gastronómicos, personales y técnicos serán gestionados a
través de formas no estatales
Redacción CE, Madrid | 24/06/2014 6:25 pm

El vicepresidente Marino Murillo Jorge hizo el fin de semana pasado un
anuncio largamente esperado en Cuba, pero la discreción con la cual el
periódico Granma lo presenta —casi perdido dentro de un largo texto—
logró que aún no ha conseguido la difusión que merece.
Lo que se dio a conocer durante una reunión del Consejo de Ministros,
para analizar la situación de la economía cubana, fue la marcha atrás a
la “Ofensiva Revolucionaria”, promulgada por hace 46 años.
Murillo es también jefe de la Comisión Permanente para la Implementación
y Desarrollo, un cargo que suena a norcoreano, pero que se concreta
—nada más y nada menos— en ser el responsable del proceso de paulatinos
cambios económicos que el régimen persiste en llamar “actualización del
modelo”.
El vicepresidente explicó “la política para implementar formas no
estatales de gestión en las actividades de gastronomía, servicios
personales y técnicos”.
Según dio a conocer, “las unidades que hasta el momento se han
incorporado a las formas no estatales de gestión han obtenido resultados
favorables; los trabajadores incrementaron sus ingresos; se han
reanimado los locales; se ampliaron los horarios de servicios, al tiempo
que se han acrecentado los precios de venta a la población, en
correspondencia con el aumento de la calidad y variedad de las ofertas”.
Con este precedente, la política que aprobó el Consejo de Ministros
precisa que “los establecimientos que prestan servicios gastronómicos,
personales y técnicos, como norma, serán gestionados a través de formas
no estatales”.
Se mantendrá la propiedad estatal sobre los principales medios de
producción. En tanto, los equipos, medios, útiles y herramientas se
arrendarán o venderán, agrega la información de Granma.
Los precios en estos lugares serán establecidos de acuerdo con la oferta
y la demanda, a excepción de los que se decidan centralmente, añade.
Eso no es más que el anuncio oficial de la puesta en práctica de un
programa para acabar con el desbarajuste creado por Fidel Castro, a
partir de la intervención y nacionalización de todo lo que quedaba en
pie de gestión privada en la esfera de servicios, desde un carrito
dedicado a cocinar “fritas” hasta un puesto de venta de ostiones.
La confiscación masiva de pequeños establecimientos, en el marco de la
denominada “Ofensiva Revolucionaria”, fue anunciada por el entonces
primer ministro en un discurso pronunciado el 13 de marzo de 1968. Se
realizó bajo la consigna de lucha contra el capitalismo y la creación de
un “hombre nuevo”. Como resultado inmediato ocurrió un enorme deterioro
económico y la disminución extraordinaria en la disponibilidad de
alimentos y servicios.
De acuerdo con datos publicados por el periódico Granma, en marzo de
aquel año, se confiscaron 55.636 pequeños negocios, muchos operados por
una o dos personas. Entre ellos 11.878 comercios de víveres (bodegas),
3.130 carnicerías, 3.198 bares, 8.101 establecimientos de
(restaurantes, friterías, cafeterías, etc.), 6.653 lavanderías, 3.643
barberías, 1.188 reparadoras de calzado, 4.544 talleres de mecánica
automotriz, 1.598 artesanías y 3.345 carpinterías.
“La Ofensiva Revolucionaria de 1968 fue la culminación de un proceso de
excesos económicos, irracionalidad y aventurerismo político, empezado
mucho antes. Puede afirmarse que en el período 1959-1963 se realizaron
las grandes confiscaciones y fueron establecidas las bases de la
planificación centralizada al estilo soviético. Pronto surgieron
dificultades económicas por la rigidez del sistema, lo que en 1962 llevó
a tomar medidas severas como la implantación de un férreo sistema de
de alimentos y todos los demás productos básicos. Además
eso ocasionó que entre 1964-1966 se generaran debates en el seno del
Gobierno sobre la necesidad de ajustes en la economía y el grado de
decisión que debían tener las empresas, aunque todos los criterios
coincidían en preservar el supuesto socialismo, la propiedad estatal
sobre los medios de producción y la planificación centralizada”,
escribió el economista y periodista independiente, ,
ya fallecido, en un artículo publicado en CUBAENCUENTRO.
Hay que aclarar que lo acordado en la reunión ministerial no es un
cambio profundo, desde el punto de económico, pero sí constituye un
viraje ideológico, que se venía gestando con lentitud extrema desde un
tiempo atrás. A partir de ahora y cada vez más, cuando los cubanos se
corten el pelo, tomen un batido o manden a reparar un electrodoméstico,
lo harán en un establecimiento que en gran parte se rige por las leyes
del mercado. Algo de ello ya existía, pero ahora no solo se ha ampliado
sino hay una declaración gubernamental que señala el cambio. Se trata
solo de un primer paso y el Estado no acaba de soltar por completo el
control —más o menos directo o indirecto— sobre los establecimientos de
la esfera de servicios, pero se ha abierto una puerta.
Desde hace algún tiempo, incluso intelectuales orgánicos fieles al
gobierno cubano han escrito y comentado sobre la necesidad de dar marcha
atrás a tan nefasto proceso que fue la “Ofensiva Revolucionaria”. Sin
, el hecho de que fuera una medida anunciada y puesta en práctica
con énfasis por el propio Fidel Castro ha actuado como un freno. Por
supuesto que nunca van a reconocer en forma clara que se equivocaron
—”Nosotros nunca pedimos perdón”, le dijo en una ocasión Raúl Castro a
alguien que lo conoce muy bien— pero en la práctica es eso.
En realidad, lo que finalmente se están desmoronando son los requisitos
de ese concepto guevarista, apoyado por Castro, de considerar al Estado
como una gigantesca empresa, controladora en un alto grado de
minuciosidad de la gestión económica nacional a todos los niveles y
atada a una planificación centralizada que no permitía la menor
iniciativa, ni a los individuos ni a las dependencias subalternas.
El reportaje —más bien un informe— publicado en Granma sobre la reunión
del sábado 21 de junio de 2014 es en parte hoja de ruta, en parte mapa
(incompleto) del panorama económico actual en la Isla, y también ayuda a
comprender —y conocer— no solo el rumbo, sino las limitaciones y
obstáculos que enfrenta el plan del Gobierno para intentar salir de la
crisis que atraviesa el país desde el fin de los subsidios soviéticos,
lo que hasta ahora ha resultado imposible incluso con la “generosa
ayuda” del gobierno chavista —primero con el propio Hugo Chávez y ahora
con Nicolás Maduro— que suministra el 65 % del petróleo necesario a
precios subsidiados y paga 4.000 millones de euros por alrededor de
40.000 profesionales cubanos que trabajan en .
La información aparecida en Granma y reproducida en Cubadebate tiene un
inicio engañoso, que una vez más muestra lo difícil —o imposible— de
librarse de las ataduras políticas del régimen, y son las palabras del
gobernante Raúl Castro, que repite que “no podemos permitir que nos
abrumen los problemas, ni amedrentarnos ante ellos” , algo que ha dicho
con anterioridad, por lo que en lugar de un llamado al ánimo y la
“combatividad” suena más bien a resabio y temor.
Saltando rápido por las palabras del general —apenas un párrafo—
comienzan los detalles que evidencian, de forma clara, la existencia de
dos modelos económicos en el país —aunque esto aún no se reconozca
abiertamente como tal— completamente opuestos, pero a los que en última
instancia el Gobierno quiere controlar con fines de supervivencia: uno
fundamentado en la propiedad privada y otro tradicional, que tiene su
base en los medios de producción estatales.
El primero todavía desempeña un papel relativamente menor en el monto
económico nacional, pero se ha vuelto imprescindible; el segundo es
enorme en dimensión, pero no en alcance, porque está empantanado desde
hace décadas. Uno funciona (el privado) y el otro no (el estatal), y eso
es lo que quedó claro en la reunión, así como esa avanzada del futuro
que Granma señala al final, casi con la esperanza de que nadie llegue a
ese punto en el largo texto, pero que resulta de una importancia
extraordinaria: todo aquel engendro económico que encontró en Ernesto
“Che” Guevara su formulación más vistosa y torpe —y en Fidel Castro el
verdugo demente y empecinado— nunca funcionó, y si por años se mantuvo
sin cambios fue por los subsidios soviéticos. Desaparecidos estos, la
armazón se vino al suelo, aunque el régimen ha sobrevivido entre las ruinas.
Rosario de incumplimientos
El largo texto no es más que una recopilación de intervenciones de
ministros, en que uno tras otro señalan incumplimientos e ineficiencias,
pequeñas mejoras y pronósticos reservados que no son optimistas, pero
tampoco se atreven a decir la verdad: los fracasos volverán a repetirse.
Quien primero menciona incumplimientos es Adel Yzquierdo Rodríguez,
ministro de Economía y Planificación, quien presentó el informe del
comportamiento de la economía en el primer semestre de 2014, así como
los estimados para el cierre del año.
El ministro explicó que “la economía cubana crece con relación a 2013
aunque no se alcanzan los niveles previstos en el Plan, lo cual induce
una desaceleración superior a la esperada”.
Además del consabido echarle la culpa al clima, el embargo y la
situación internacional, las causas principales son que “no se logran
los ingresos externos planificados… y a las insuficiencias internas que
continúa enfrentando nuestra economía”. Esto quiere decir simplemente
que no se produce lo suficiente.
Apuntó que en el primer semestre del presente año se prevé un
crecimiento de 0,6 % del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, para
finales de año pronostica un incremento del PIB de alrededor del 1,4 %.
¿Cómo se logrará más que duplicar el ritmo? Pues no se sabe. El ministro
cautelosamente apuntó que para ello se requiere “un mayor dinamismo de
la economía en el segundo semestre”, lo cual no es más que un anuncio
anticipado de otro fracaso.
Respecto a las inversiones, “se supo que se cumplen al cierre del primer
semestre, aunque está previsto concluir el año con un 95 % del plan”.
Esto quiere decir, de nuevo, que no se cumplirá lo planificado.
Sobre la circulación mercantil, el ministro “precisó que aun cuando de
forma general se cumple en valores lo previsto en el Plan, ha existido
déficit en determinados productos demandados por la población debido a
atrasos en las importaciones, tanto de productos terminados como de
materias primas para la producción nacional”. Otro sí, pero no.
Por su parte, Lina Pedraza Rodríguez, ministra de Finanzas y Precios,
informó que “el estimado de ejecución del Presupuesto del Estado para el
primer semestre del año presenta un sobrecumplimiento de los ingresos de
un 1,3 %, lo cual está determinado por el comportamiento de los
impuestos sobre utilidades e ingresos personales, la contribución a la
Seguridad Social y el rendimiento de la inversión estatal”.
Sin embargo, agregó que se prevén inejecuciones de gastos del 97,8 %,
motivadas fundamentalmente por los incumplimientos en la esfera
productiva. Estas inejecuciones —evaluó— no resultan favorables para la
economía y se expresan en déficit temporales de productos, con la
necesidad de mayores niveles de importación. En otras palabras, la
producción estatal continúa plagada de ineficiencias.
Luego le tocó el turno a la ministra de Finanzas y Precios, que presentó
el informe de liquidación del Presupuesto del Estado correspondiente al
año 2013.
De manera general, dijo que los ingresos al presupuesto se cumplen al 97
%. En el caso particular de los tributarios, destacó que representan el
37 % del PIB y se derivan de la aplicación de impuestos, tasas y
contribuciones.
Este dato es sumamente interesante, porque muestra que, en el área
fiscal, la economía cubana ha iniciado un camino similar a las economías
occidentales, donde el Estado obtiene sus ingresos —más adecuado sería
decir la mayor parte de sus ingresos— mediante la tributación de sus
ciudadanos.
Lo singular es que se supone que una economía socialista —al estilo de
la creada durante la época soviética— no funciona así.
Precisamente el marxismo-leninismo clásico soviético planteaba que en un
Estado socialista la famosa “plusvalía” dejaba de convertirse en una
forma de enriquecimiento para los capitalistas y pasaba a ser un bien
común para toda la población.
Sin embargo, si el Estado no produce, produce mal o poco, o se roban
buena parte de esta producción, no hay “plusvalía”.
Pero lo más importante aquí es que el Estado cubano ha comenzado a ser
dependiente de sus contribuyentes, en buena medida de quienes realizan
sus aportaciones fiscales bajo las normas que rigen para los
trabajadores por cuenta propia.
El sistema tributario cubano, que ha eficiencia después de la
reforma de 2012, ahora depende más de la tasa sobre los ingresos
personales, que en Cuba tiene un carácter progresivo —al igual que
ocurre en y Europa—, lo que teóricamente hace que, en la
medida que el ciudadano gane más (o se enriquezca), el Estado se
beneficiará más. Y aquí sí nos apartamos por completo del socialismo
soviético y entramos en el capitalismo estadounidense o europeo. A eso
avanza Cuba, solo que en su versión más cruda: capitalismo del siglo XIX
en vez de socialismo del siglo XXI.
Por otra parte, de nuevo aparece la falta de eficiencia de la empresa
estatal. Aunque el déficit fiscal se mantiene dentro del límite máximo
aprobado por la Ley de Presupuesto del Estado, no se considera una
ejecución favorable, ya que además de quienes han dejado de pagar
impuestos o pagan menos de lo requerido, hay otras causas, como las que
se derivan “de no alcanzar el superávit esperado en operaciones
corrientes; del no financiamiento de todas las producciones previstas
como exportaciones o sustitución de importaciones; y de la inejecución
de los niveles de inversiones”. La ministra agregó que no todas las
provincias alcanzaron los resultados presupuestarios calculados y que
124 empresas que habían planificado obtener utilidades terminaron con
pérdidas”.
Acotó Pedraza Rodríguez que “la inejecución del déficit no es resultado
de un sobrecumplimiento de los ingresos, sino que es provocado por la no
ejecución del total de los gastos, lo cual se vincula con la falta de
eficiencia”.
En otra parte de su intervención, el vicepresidente Murillo señaló que
no había que hacerse demasiadas ilusiones si se alcanzaba el objetivo de
una sola moneda.
“La unificación monetaria por sí misma no resolverá todos los problemas
de la economía, sino que forma parte indispensable de un proceso que
incluye la implantación del resto de las políticas dirigidas al
incremento de la eficiencia y el nivel de productividad del trabajo,
además del perfeccionamiento de los diferentes mecanismos distributivos
de la riqueza creada”, dijo Murillo.
En cuanto a la política crediticia del país, destacó que siguen
incrementándose los niveles de créditos otorgados, aunque no se logra
una utilización efectiva de las nuevas posibilidades de garantías.
“Hasta el pasado mes de abril se habían concedido 272.332 créditos por
un monto de 2.480 millones de pesos”, señaló. Puede parecer una cifra
impresionante, pero llevada a euros es algo más de 68.850 euros.
Cualquier cubano exiliado “pobre” es muy posible que tenga mucho más
entre su cuenta en el banco, su salario, ahorros y/o pensión, y el valor
de su
Son préstamos de miseria.
Aumento del sector productivo privado
El vicepresidente también señaló que de las 498 cooperativas autorizadas
desde abril de 2013 hasta mayo se habían constituido 249.
Respecto al trabajo por cuenta propia, hasta mayo de este año había más
de 467.000 cuentapropistas registrados, cifra que continuará
incrementándose en el transcurso del año.
Murillo mencionó también el inicio de un proceso gradual de ampliación
de la autonomía y facultades en la empresa estatal socialista.
La disminución del centralismo económico —la otra cara del centralismo
político y unipersonal de Fidel Castro— resulta una medida adecuada,
pero no la solución del problema. El control centralizado —sea en una
empresa socialista o en un conglomerado capitalista— crea no solo
monstruos de la razón, o de la sinrazón como en el caso de Guevara y
Castro, sino dinosaurios: seres gigantescos y amenazadores, pero
vulnerables.
La torpeza en su versión productiva —la falta de eficiencia— aparece una
y otra vez en los informes ministeriales, leídos ante un general en
medio de una reunión ministerial, perdido en su laberinto y escuchando
en todo momento justificaciones y datos que cuentan una verdad a media.
Porque la esencia del problema sigue siendo la misma: un fritero es más
eficiente que un burócrata. Eso que Guevara y Castro despreciaron con
arrogancia ha vuelto hoy a Cuba con fuerza: el carro de frita le ganó la
batalla que perdió la CIA.

Source: Cuba da marcha atrás a la “Ofensiva Revolucionaria” – Noticias –
Cuba – Cuba Encuentro –
http://www.cubaencuentro.com/cuba/noticias/cuba-da-marcha-atras-a-la-ofensiva-revolucionaria-318714

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