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“Espacio Laical”, la Iglesia Católica y sus estaciones

Espacio Laical, Iglesia Católica, Intelectuales

“Espacio Laical”, la Iglesia Católica y sus estaciones
Espacio Laical reclamó los de los cubanos desde el
derecho internacional, nunca desde subordinación alguna a la Ley
Helms-Burton
Arturo López-Levy, Denver | 04/07/2014 1:38 pm

Dice el Eclesiastés: “Todo cuanto ocurre bajo el sol tiene su estación”
y Espacio Laical ha tenido una buena bajo el manejo editorial de Roberto
Veiga y Lenier González. Ahora inicia otra. Veiga y González han
anunciado un nuevo proyecto al que han titulado “Cuba Posible”. Lo
definen como espacio de facilitación y continuidad del trabajo que ya
hacían. Gustavo Andújar, el director de Espacio Laical ha anunciado una
nueva etapa en la revista. Piensa balancear con temas menos políticos y
más culturales. Son dos variantes no necesariamente contradictorias, con
espacios propios para crecer y hasta complementarias.
Desde México, Armando Chaguaceda especuló que la “destitución” —término
acuñado por el sitio radical anticastrista Café Fuerte contra la Iglesia
o no se sabe quién— podía deberse a la acción de un “sector conservador
de la Iglesia o Estado, o de ambos”. Es el tipo de cobertura
ideologizada que empobrece. Ninguna evidencia indica que hubo
“destitución”, ni que el Estado tuvo algo que ver con la renuncia y su
aceptación. De hecho, ni los renunciantes ni la nueva dirección de la
revista alegan que las autoridades gubernamentales hayan promovido u
obstaculizado el espacio de Espacio Laical.
Veiga y Lenier gestionaron Espacio Laical, desde su condición de
católicos. Su línea editorial se insertó en la tradición social
cristiana cubana, gradualista y abierta a la sociedad, desarrollada en
las últimas décadas bajo el liderazgo del cardenal Jaime Ortega junto a
otros obispos y la prédica nacionalista del fallecido monseñor Carlos
Manuel de Céspedes. Espacio Laical insistió en el camino de una
democratización incremental, desde el actual sistema político como punto
de partida.
Espacio Laical ha tenido su propia voz desde la responsabilidad
patriótica pero no es una experiencia única. Sus mejores momentos la
comparan con Palabra Nueva, otra revista católica que bajo la dirección
de Orlando Márquez ha contribuido a la discusión de temas políticos,
sociales, culturales, económicos y de relaciones internacionales desde
la doctrina social de la Iglesia. Ambas revistas se han expresado con
independencia en la crítica a políticas gubernamentales neurálgicas pero
siempre desde la lealtad patriótica. Es un precedente que no pueden
perdonarles los que equiparan partido comunista a nación cubana, ni los
que con tal de promover sus intereses estrechos y desleales, desean que
le vaya mal al país, para que los opositores puedan pescar en río revuelto.
Espacio Laical reclamó los derechos humanos de los cubanos desde el
derecho internacional, nunca desde subordinación alguna a la Ley
Helms-Burton, condenada y recondenada por la Conferencia de Obispos de
Cuba. En la verdadera tradición profética de hablar la verdad al poder,
la revista no hizo concesiones al exilio radical ni sus tutelados
internos en el tema de la política de EEUU hacia Cuba. Al decir de los
tres últimos papas, el /bloqueo es inmoral, y
contraproducente. ¿De qué valdría denunciar los errores y abusos del
gobierno cubano si se termina bebiendo servil de la misma mano que
promueve el bloqueo contra Cuba, violación de los derechos humanos de
cubanos y norteamericanos?
Por reclamar los derechos humanos desde posiciones patrióticas y
dialogantes, la revista recibió el apoyo y la participación de muchos
cubanos demócratas, dentro y fuera del gobierno. Mientras fue atacada
por un sector de pensamiento totalitario cercano al mismo. En este
último sector destacó el ideólogo Iroel Sánchez, informado portavoz del
oficialismo más conservador. Su denuncia de la conferencia de marzo
organizada por Espacio Laical construyó una rocambolesca conspiración en
la que el espíritu de Milton Friedman se le montaba a “un economista
emigrado” y la OTAN tenía algo que ver. Si alguien lo entendió que lo
explique.
Espacio Laical no se dejó provocar. Desde la Iglesia, acompañó con
propuestas al gobierno en la promoción de los “cambios buenos y
necesarios” (así llamó el Cardenal Ortega a los procesos de reforma
económica y liberalización política en curso). Con respeto también, la
revista se distanció del unipartidismo y la economía de comando como
paradigmas. En esa línea divisoria empieza la ideología, e intereses del
PCC y terminan los de Cuba como nación. Hubo también opositores que
miraron positivamente la contribución de Espacio Laical que le abrió sus
páginas y puertas a , Miriam Leiva y Dimas Castellanos.
Paradójicamente, los ataques más notorios contra Espacio Laical salieron
de una cegata izquierda anticastrista, siempre jugando a la riposta,
toda denuncia, nada anuncio. Son revolucionarios descontentos con la
revolución. La reforma y el dialogo les dan nauseas. Búsquese los
artículos publicados en Havana Times, Radio Martí, el Nuevo Herald,
Cubaencuentro, y Diario de Cuba, y se encontrará quienes arremetieron y
con cuales razones e insultos contra la gestión de Espacio Laical y la
Iglesia. Se trató de un maridaje extraño entre un marxismo radical,
resentido y la derecha anti-normalización de relaciones Cuba-EEUU.
En el debate sobre oposición leal, los ataques más punzantes contra los
editores de Espacio Laical llegaron de aquellos hostiles al adjetivo
leal, no de los molestados por el sustantivo oposición. Fue Eduardo
Mesa, dirigente demócrata cristiano en el exilio; y exdirector muy cauto
de Espacios, la revista que precedió en la Habana a Espacio Laical,
quien pidió primero la renuncia de Veiga y Lenier. Nadie como Haroldo
Dilla dedicó todo su ahínco a criticar la revista y a la Iglesia, que
siempre quedaron por debajo de sus altos estándares morales,
particularmente durante la visita papal a Cuba de Benedicto XVI y del
Cardenal Ortega a la de Harvard. Uno se pregunta si la
Iglesia y la revista habrían llegado a algún lugar en el dialogo con el
gobierno y la sociedad civil si hubiesen tomado las vestales posturas,
recomendadas por el sociólogo dominicano-cubano.
La Arquidiócesis de la Habana tiene una larga experiencia en la
promoción de espacios desde la sociedad civil, por lo que no
sorprendería si la revista mantiene un alto perfil. Espacio Laical es un
proyecto institucional y no tiene por qué ser rival de la nueva idea
Cuba Posible propuesta por Veiga y González. Sin disputar a los editores
salientes sus méritos es conveniente recordar que se trata de un trabajo
en el que intervinieron muchos otros, durante y antes de su gestión. Si
hay una metáfora que expresa la gestión de Veiga, González y otros no
menos importantes como Jorge Domingo Cuadriello es la visión de Casa
Cuba, una imagen inclusiva de toda la familia nacionalista, pero con
puertas y ventanas para proteger el interés público, que siempre va más
allá de la suma simple de individualidades.
Es de esperar que tal postura no cambie con la nueva dirección de la
revista. Gustavo Andújar es un laico católico inteligente y culto, con
larga inserción en el contexto cubano y con relaciones de muy larga data
en el episcopado e internacionales. Quien suceda a Jaime Ortega en el
Arzobispado de la Habana no será un recién llegado a las relaciones
Iglesia-Estado y tendrá como guía el papado del jesuita Francisco que no
postula un recogimiento en los templos. Todos los obispos conocen tanto
la fuerza como los límites de su convocatoria, son resultado de una
Iglesia crecida bajo el gobierno revolucionario. Una línea
confrontacional sería incoherente con sus valores, y también irracional.

Source: “Espacio Laical”, la Iglesia Católica y sus estaciones –
Artículos – Opinión – Cuba Encuentro –
http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/espacio-laical-la-iglesia-catolica-y-sus-estaciones-318975

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