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Entrar por la puerta de salida

Entrar por la puerta de salida
JOSÉ HUGO FERNÁNDEZ | Miami | 18 Mar 2016 – 12:43 pm.

Presento mis disculpas por anticipado, tanto a los miembros de la
oposición pacífica en Cuba como a sus incondicionales de adentro y fuera
de la Isla, no porque necesite congraciarme para suavizar mis
objeciones, sino porque me simpatizan sinceramente (al menos varios
entre ellos) y porque respeto su coraje personal y su valía como
demócratas. Por las mismas razones es que me desconcierta esa obsesión
por ser recibidos que manifiestan ante cada figura política más o menos
prominente que visita el país.

Una vez más, ahora en vísperas del viaje de Obama, se vuelven a disparar
los reclamos y las expectativas en tal sentido. Da la impresión de que
nada es más importante para algunos de ellos que ser recibidos por el
visitante. Y cuando digo nada, es nada, incluidas las acciones, tantas
veces postergadas, para ganarse la simpatía y el apoyo popular.

No dudo que el principal propósito que les impulsa a querer reunirse con
Obama sea el de intentar convencerle de que el régimen totalitarista de
Cuba es irreformable, de manera que negociar con su élite al margen de
los intereses de la gente de a pie, tan sufrida y humillada, significa
prolongar la agonía de las víctimas otorgándole crédito al verdugo.

Pero, ¿acaso el de la primera potencia mundial ignora esta
realidad tan básica? Y puesto que no la ignora, ¿ha demostrado que le
preocupe? Tal vez me equivoque, pero no creo que la tan esperada reunión
con Barack Obama, o con cualquier otro, impulsará por sí sola la causa
de la oposición interna, no mientras sus líderes no hayan conseguido
conquistar las calles, que, según la consigna fascista, aún son de Fidel.

El principio es la mitad de todo, nos advirtió Pitágoras. Y para la
oposición cubana el principio no es que se les reconozca
internacionalmente. Incluso, no es solo conseguir que la gente
identifique los preceptos y las actitudes que les ayudarán a manejar por
sí misma su capital humano y a progresar por encima de las ataduras.
También deben ser capaces de liderar tales búsquedas con sagacidad y
tino. No basta con que asuman sus diferencias con la dictadura como
cuestión personal o de grupos más o menos pequeños. No basta con el
coraje de enfrentar a título individual la rabia de los represores. El
principio es que busquen nuevos caminos para aumentar ostensiblemente la
cifra de sus simpatizantes y que consigan que la población los respalde.

Que yo sepa, Aracelio Iglesias y tantos otros activistas políticos que
arrastraban multitudes en tiempos anteriores al fidelismo, no reclamaron
nunca ser recibidos por nadie más que aquellos pobres marginados a los
que defendían contra los desmanes de otros malos gobiernos. Y a juzgar
por lo que refrenda la historia, no necesitaron la menor aprobación
desde el exterior para poner en aprietos a la dictadura de turno,
igualmente legitimada por la Casa Banca y por otras cumbres de la
política internacional. Es verdad que aquellos líderes populares, aunque
también enfrentaron dictaduras, no tuvieron que vérselas con una
dictadura totalitaria como la de hoy. Tampoco dudo que de haber contado
con apoyo desde el exterior, les hubiese ido mucho mejor. Lo que quiero
significar con el ejemplo es que para un líder o un activista político,
lo primero es ser reconocido por aquellos a quienes se ha propuesto
representar. Y de esa forma le será mucho más fácil después obtener
crédito como su representante”.

Me dirán que vivimos una nueva época y que en este mundo globalizado e
interconectado, resulta justo que nuestros disidentes aspiren a un
amplio reconocimiento internacional, pues ello dificulta la impunidad
con que son neutralizados por parte de las fuerzas represivas del
régimen. Es verdad, tal demanda es justa y necesaria, pero antes de
asumirla como prioridad, sería inteligente que alcanzaran una
determinada fuerza de convocatoria entre el pueblo que se han propuesto
representar. Cuando lo hayan logrado, quizá ni siquiera tengan que
pedírselo para que esas figuras se les acerquen. Pero ciertamente me
parece un despropósito ese marcado interés que hoy muestran algunos
opositores por ser recibidos, sea por Obama o por cualquier otro. Creo
que están queriendo entrar por la puerta de salida.

Source: Entrar por la puerta de salida | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1457561181_20811.html

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