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Palabras memorables

Palabras memorables
El ilustre visitante transmitió a todos los cubanos un mensaje de
democracia, libre empresa y
martes, marzo 22, 2016 | René Gómez Manzano

LA HABANA, Cuba.- Entre las actividades realizadas por el de
durante el último día de su histórica visita a Cuba —la
primera de un mandatario de ese país en casi noventa años—, resalta el
discurso que pronunció este martes en el Teatro Nacional. Creo que esa
pieza oratoria y sus implicaciones bien merecen algunas consideraciones.

La disertación puso de manifiesto una vez más la extraordinaria
facilidad de palabra de su autor. Esto no constituye una novedad para
quienes hemos tenido la ocasión de escuchar diversas alocuciones del
señor Obama. Pero sí ha despertado la admiración de los cubanos en
general, que en su gran mayoría es primera vez que escucharon un
discurso del prominente hombre público.

La barrera del idioma y la consiguiente necesidad de traducción (muy
buena, por cierto, igual que las de la conferencia de prensa y el
encuentro con los emprendedores) fueron factores que estuvieron
presentes. Pero es fácil comprender que la experiencia de escuchar a un
dirigente político improvisar con elocuencia —algo inusitado para
quienes residen en la Isla—, ha resultado impactante para la generalidad
de nuestros compatriotas.

El discurso del presidente norteamericano merece una comparación más:
Otros líderes occidentales que nos han visitado en tiempos recientes, no
han podido o no han querido dirigirse de manera directa al pueblo
cubano. Entre éstos se destaca el presidente galo François Hollande.
Pese a la enorme importancia que posee su país —tanto por sí mismo como
por su condición de uno de los estados que encabeza la Unión Europea—,
nada comparable se produjo durante su visita a Cuba.

Esa posibilidad de dirigirse en vivo por radio y televisión a nuestros
ciudadanos la ha disfrutado no solamente Obama como mandatario en
funciones. Bajo el imperio del “Comandante en Jefe”, la tuvo también
Jimmy Carter, siendo apenas un expresidente. Surgen las preguntas: ¿Se
trata de un privilegio que los dirigentes castristas sólo conceden a los
representantes del “imperialismo yanqui”! ¿O es que la voluntad política
de transmitir un mensaje directo al pueblo cubano existe en un caso y
falta en el otro?

En su discurso, Obama repitió la respuesta —diplomática y aun
subliminal— que durante la conferencia de prensa dio a la pregunta sobre
por qué no iba a visitar a : Debemos mirar al futuro, no al
pasado. Citó casos de emprendedores que, incluso en medio de las
limitaciones de todo tipo que existen en Cuba, tratan de materializar
sus sueños. “Los jóvenes deberían tener esperanza en el futuro”, dijo.

Explicó por qué, aun si en los próximos días el Congreso de Washington
eliminase las medidas discriminatorias contra nuestro país, sería
difícil que eso se tradujera en beneficios inmediatos para la economía
de la Isla y para su pueblo: “Aunque levantemos el mañana, los
cubanos no van a alcanzar su potencial sin hacer cambios aquí en Cuba”,
expresó.

El hecho cierto es que el orador extranjero utilizó la posibilidad de
manifestarse sin censura ni intermediarios no para justificar las
políticas de su nación, sino sobre todo para comunicar ideas universales
de y respeto a los derechos humanos. Se basó en el ejemplo de
su patria —y en su propia experiencia vital— para demostrar cómo las
instituciones democráticas abren el camino al verdadero progreso.

La concurrencia —seleccionada al máximo, como es obvio— aplaudió cuando
el orador mencionó los sistemas de educación y de nuestro país, o
la labor que realizan los médicos cubanos en el extranjero. Pero no
reaccionó cuando Obama citó la sentencia lapidaria del Apóstol Martí:
“Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y a pensar y
hablar sin hipocresía”.

Para mí, esa supuesta apatía del público no posee mayor trascendencia.
Por encima del aparente sectarismo del selecto auditorio, lo importante
es que el ilustre visitante transmitió a todos los cubanos —no sólo a
los presentes en el teatro, sino también a los televidentes— un mensaje
de democracia, libre empresa y derechos humanos, y subrayó el valor
universal de estos últimos.

Debido al control totalitario que ejerce el régimen castrista sobre los
medios masivos de comunicación, nuestro pueblo no suele contar con la
posibilidad de escuchar ideas como ésas. Por eso estimo que todos
debemos agradecer sus palabras al presidente norteamericano.

Source: Palabras memorables | Cubanet –
www.cubanet.org/opiniones/palabras-memorables/

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