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Si pudiera proponerle a Michelle Obama un proyecto para las niñas cubanas, qué pasaría…

Si pudiera proponerle a Michelle Obama un proyecto para las niñas
cubanas, qué pasaría…
MARÍA MATIENZO PUERTO | La Habana | 19 Mar 2016 – 11:23 pm.

Michelle Obama viene a Cuba anunciando su programa”Let Girls Learn”, de
ayuda a las niñas del mundo. La Federación de Mujeres Cubanas (FMC)
declara de antemano que no hay necesidad en Cuba de su aplicación. Sin
, algunas mujeres opinan lo contrario.

“La FMC tiene una manera muy rara de ser hospitalaria, ¿verdad? —observa
Alicia Fernández, periodista independiente.— Dice que recibirá a
Michelle Obama con los brazos abiertos, y a la misma vez, con su
posición machista de siempre, dice que no le interesa el programa porque
a las niñas cubanas no les hace falta nada.”

Clara Díaz tiene 76 años y cree que con la revolución las mujeres
perdieron más de lo que se dice que ganaron.

“Ganamos en doble jornada laboral, por ejemplo, en llegar a la casa
después de un día de combate y tener que enfrentarnos a la batalla de
una cocina sin . Ganamos en aprender a traicionar a nuestros
maridos sin que nos doliera tanto, aunque si nos cogían, las ‘perdidas’
éramos nosotras y ellos las víctimas. Antes, es cierto que había
machismo, pero ahora quién dice que no hay.”

Clara Díaz cuenta cómo al doblar de su esquina, meses atrás, hubo un
crimen pasional. Por lo que se pregunta.

“¿Y por qué pasan esas cosas tan terribles? Porque perdimos mucho tiempo
haciendo revolución y nadie nos enseñó cómo no terminar atadas a un tipo
violento. Así que si la mujer del quisiera invertir en
educación para las niñas cubanas, qué bueno sería.”

Karelia, ama de casa de 27 años, madre de tres hijos, cuenta su
experiencia. “Yo metí la pata en la adolescencia y no me quejo porque
mis hijos son un amor, pero me doy cuenta que todas no nacimos para ser
universitarias ni oficinistas y que quizás si hubiera habido una
para adolescentes de corte y costura, donde nos enseñaran a tejer
además, yo me hubiese metido sin pensarlo dos veces. Es que nos criaron
pensando que eso no era trabajo, ¿sabes? No me pondría brava si Michelle
invirtiera en escuelas de oficio para niñas nada más.”

Casi todas las activistas entrevistadas coinciden en que si no es menos
cierto que las niñas cubanas todas pueden ir a la escuela, necesitan
empoderarse más, necesitan que para ellas, como para los niños, la
escuela no sea tan ideologizada ni tan adoctrinadora ni tan sexista.

Dianeris, quien ha trabajado como artista en comunidades marginales como
la Cuevita, en San Miguel del Padrón, y Los Pocitos, en Marianao, cree
que si hay algo que le falla a la educación en Cuba es que las niñas y
los niños pierden su identidad como ciudadanos.

Comenta que “las niñas negras por ejemplo, no tienen conciencia ninguna
del tema racial, no creen que su pelo ni su nariz ni su color de piel
sean hermosos porque maestros y compañeros de aula, los medios
incluidos, se encargan de recalcar lo malo que puede ser, ser negra”.

Nancy Cepero, artista plástica, coincide con Dianeris y agrega: “la idea
no es promover una educación sexista ni mucho menos racista, es que las
niñas ganen en autoestima. No basta con que les digan que son iguales a
los niños”.

Alicia Fernández se pregunta: “¿Hasta cuándo va a ser la escuela tan
homogénea en Cuba? Y sí, si Michelle Obama quiere invertir en la
educación de las niñas aquí que lo haga, porque aunque digan que somos
muy iguales, sí existen diferencias. Las mujeres tenemos sobre la
espalda todo el machismo revolucionario y aunque la FMC se empeñe en
decir que lo llevan con gusto, yo no quiero que mi hija arrastre esa
cadena. Así que invierta en que las niñas aprendan a identificar al
menos cuándo están delante de actitudes esclavistas”.

Samanta es madre de una niña que está pasando por una crisis de
identidad “normal”, según los psicólogos. “Se la pasa diciendo que
quiere ser blanca y flaca. Y ya no sé que más decirle porque nadie me ha
enseñado, más allá del amor, alguna herramienta para que mi hija sepa
que todas las mujeres somos lindas tal cual somos.”

Todas coinciden en que el problema está hasta en los libros de historia.

“Las mujeres de las que se habla en clases son si acaso tres o cuatro”,
explica Damaris, profesora de historia. “Nadie nos habla de las mujeres
mambisas o de todo lo que tuvieron que sacrificar las bayamesas, de las
de la Sierra o del movimiento feminista tan fuerte que había en la
década del 50 en Cuba. Y si se habla de alguna de ellas es bajo la
sombra de los hombres que construyeron la patria, aparentemente sin
ayuda ninguna. Entonces cómo me vas a decir que no hace falta educación
para las niñas.”

El acceso a los distintos niveles de enseñanza es harina de otro costal
cuando se trata de las mujeres.

Tania, master en pedagogía, se siente ofendida cuando se habla del tema:
“No creo que a las niñas cubanas les haga falta una educación especial.
Creo que a todos nos hace falta una educación diferente. No olvidarnos
de la inclusión pero quizás centrarnos más en los aspectos individuales
del alumno. No todos tienen porqué caer en el mismo saco.”

Ana Paula, periodista independiente, cree que “es muy fácil pensar que
las niñas son iguales que los niños, pero cuando analizas bien la
situación no es tan así como parece porque no es fácil ver a tu madre
pasando trabajo y tú estudiando; por eso muchas optan por dejarlo todo o
buscarse un marido que aporte lo necesario, o ponerse a trabajar ellas
mismas. Porque la es gratuita si vas desnuda y sin libros.
Debiera haber un programa bien intencionado hacia las adolescentes en
situaciones de pobreza”.

Según Diana, productora de la asociación cultural Viviart, “son muchas
las mujeres que conforman nuestro staff; y sí se nota la desventaja
social en ellas. La mayoría son madres solteras que no han querido
renunciar a la creación”. Y propone: “Así que si tuviera la oportunidad
de presentarle un proyecto a la señora Obama sobre las niñas cubanas,
definitivamente fuera uno relacionado con la ayuda a las madres solteras
creadoras. No sé, un programa de jardines infantiles con horarios y
planes educativos especiales.”

“Si pudiera proponerle un proyecto para las niñas a Michelle Obama no
sabría qué decirle, es que el fenómeno en Cuba es más grande, abarca más
que solo a las niñas porque ¿cómo empoderar a las niñas sin implicar a
los padres o a los hermanos? Hay que enseñar a las niñas, pero también
hay que enseñarle a los niños a que no repitan los patrones de
disfrazada de idiosincrasia que vivimos a diario”, puntualiza Kirenia
Yalit, psicóloga y activista social.

Source: Si pudiera proponerle a Michelle Obama un proyecto para las
niñas cubanas, qué pasaría… | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1458426189_21053.html

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