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Tres Patines del anticastrismo

Tres Patines del anticastrismo
Los males derivados de otear bien cómo va la cosa para seguir a quien se
perfila no como valiente, sino como vencedor, o esperar simplemente a
que venza
Arnaldo M. Fernández, Broward | 26/05/2016 9:20 am

Hasta el bobo de la yuca puede darse cuenta de que no van a resolver nada
Esteban Fernández, El desespero y el embullo, 2015
Los aguaceros de mayo trajeron a tierras de a tres líderes del
establishment opositor, que disertaron sobre las estrategias para poner
fin a la dictadura. Solo que la fiesta parece aguárseles poquito a poco.
Hacia el 10 de mayo la presidencia de la Brigada 2506 transitó
pacíficamente de Félix “El Gato” Rodríguez a Humberto “El Chino” Díaz
Argüelles, quien soltó en su discurso inaugural: “Estamos llegando a una
edad en que los sueños de pelea no se están cumpliendo, ya que hay
muchos otros grupos que quiere restablecer relaciones con Cuba”.
Poco después el exalcalde de Hialeah Raúl Martínez fue entrevistado tras
regresar de su primera visita a Cuba en 56 años y lamentó “no haber ido
mucho tiempo antes”. Al preguntársele sobre la represión —que según la
entrevistadora de Telemundo “está peor que nunca”— respondió que
personalmente no vio ninguna y agregó que los medios en Miami “exageran
muchos de los incidentes que pasan”.
Podríamos recorrer el tracto histórico desde los “centinelas de la
libertad” dentro de Cuba, investidos como tales por Luis Conte Agüero
fuera de la Isla tan solo porque desde allá remitían cartas en contra
del régimen. Ahora los centinelas de la libertad y la democracia dentro
de Cuba pueden venir a EEUU a disertar sobre estrategias, tal y como se
pudo apreciarse la semana pasada.
Por una sola vez, el régimen dio permiso de salida José Daniel Ferrer a
sabiendas de que nada de lo que pueda conseguir afuera superará el éxito
conseguido por UNPACU dentro, al movilizar a sus militantes con sus
familias en excursión a Baconao. Al llegar a EEUU, Ferrer largó que no
apoyaba el Proyecto Cuba Decide, liderado por Rosa María Payá y centrado
en un plebiscito, aunque UNPACU participa en la Plataforma Otro 18, que
también convoca a un plebiscito. Así tenemos que una misma estrategia
concita desacuerdo interno.
Por enésima vez el régimen dejó salir a Antúnez, porque sabe bien que
nada de lo que pueda conseguir afuera superará su alarde dentro de que
trabaja para convocar a paro nacional. Al llegar a EEUU, Antúnez largó
que no apoyaba la Plataforma Otro 18, liderada por Manuel Cuesta Morúa y
otros, ya que la oposición no estriba en ir “de la ley a ley”. La única
salida —dijo— es “el fin de la dictadura”, pero nadie le preguntó cómo.
Así tenemos al alzado más peculiar de la historia de Cuba porque, tal
como precisó Ramón Grau San Martín, la alternativa política es “Votos o
balas” (El Mundo, 29 de abril de 1956).
Por enésima vez el régimen dejó salir a Rodiles porque sabe bien que
nada de lo que pueda conseguir afuera superará la noria de marchar todos
los domingos con la misma gente. Al llegar a EEUU, Rodiles largó que
estas marchas domingueras, a riesgo de golpes, no iban a parar porque
son fundamentales y necesarias, ya que “en la cultura cubana nadie sigue
a los cobardes”. Así tenemos un descubrimiento histórico capital, porque
nadie siguió a los valientes el 13 de marzo de 1957 y al mes siguiente
cientos de miles de cubanos se concentraron frente al Palacio
Presidencial para mostrar su apoyo a Batista; no habían pasado dos años
todavía cuando cientos de miles se concentraron en el mismo lugar para
mostrar su apoyo a Castro.
Como bien indica esa estrofa del himno nacional que manda a correr al
combate a los bayameses, la cultura cubana consiste más bien en otear
bien cómo va la cosa para seguir a quien se perfila no como valiente,
sino como vencedor, o esperar simplemente a que venza. Tras un año de
marchas domingueras inútiles, Rodiles debía haber sacado ya la lección
de que en la cultura cubana nadie sigue a las víctimas, por muy
valientes que sean.
En Washington Rodiles añadió otra F en historia al subrayar que el
gobierno americano tiene el poder “to push the regime to implement
change so that people can get empowered”. Todavía no ha sacado la
lección del exilio: no se puede confiar en la Casa Blanca para resolver
el problema cubano.
Y el despiste se acentúa con la esperanza que depositó en el próximo
para dar un vuelco a la situación en la Isla. Si es Hilaria
Clinton, la cosa será peor que con Obama; si es el hombre de negocios
Trump, descartará enseguida como mala, por cero retorno, toda inversión
en la transición a la democracia en Cuba, incluyendo el pago de pasajes
y hospedaje a quienes vienen a tupir al exilio con cuentos de Leopoldo
Fernández. Y lo más seguro es que hasta mande a cerrar Radio y TV Martí.
Coda
El castrismo se extenderá hasta que el gobierno se venga abajo por sí
mismo. No por obra y gracia del establishment opositor.

Source: Tres Patines del anticastrismo – Artículos – Opinión – Cuba
Encuentro –
www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/tres-patines-del-anticastrismo-325648

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