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Un grano de racionalidad en medio del fango

Un grano de racionalidad en medio del fango
Hasta los oficialistas dicen a veces algo racional y positivo
Sábado, mayo 21, 2016 | René Gómez Manzano

LA HABANA, Cuba.- El pasado martes, el diario oficialista cubano Granma
publicó, a página completa, un trabajo tomado de La Pupila Insomne. Su
título es “Reglas para el debate o cuestión de principios”, y aparece a
nombre de Rafael Cruz Ramos. Según lo que se plantea en el largo
escrito, las normas en cuestión son dos; a ellas aludiré en el presente
artículo.

Como su autor no es conocido, se ignora a ciencia cierta si se trata de
un ser real o si el nombre en cuestión es un mero seudónimo. De
inmediato se produjeron reacciones de rechazo a los planteamientos
inmovilistas del aludido autor. Ellas provienen de intelectuales de
renombre, cuyas opiniones merecen que las tomemos muy en cuenta.

El primer comentario lo recibí del prominente ingeniero Dagoberto
Valdés. Se trata del fundador de la revista Vitral y actual inspirador
del proyecto Convivencia. Por fortuna, el pensador pinareño ya no se ve
obligado a ejercer la especialidad “en yaguas” a la que durante años lo
condenaron los comunistas mezquinos. En un mensaje de texto, el fraterno
Dago condensó su opinión en un solo adjetivo impactante: “Horrendo”.

Después leí la opinión de la destacada compatriota Marlene Azor,
publicada en CubaEncuentro. El título de su trabajo es elocuente: “Las
patéticas reglas estalinistas”. Gran parte de este artículo está
consagrada a interesantes antecedentes. Al abordar lo escrito por Cruz
Ramos, doña Marlene resume las dos normas en cuestión: “El ‘socialismo
cubano’ no se discute”; y “no se permitirá participar a todos los que
aboguen por ‘el capitalismo’”.

Por último, la colega Miriam Celaya, en “Reglas para impedir el debate”
—publicado en 14ymedio—, expresa sus fundadas prevenciones, que dan
pábulo a la alarma: “A medida que la crispación social crece y el
Gobierno aumenta las trabas, mayor es la incertidumbre sobre la manera
en que podría desatarse un conflicto que escaparía al control de las
instituciones”.

No es mi propósito debatir con esos ilustres intelectuales
independientes. Máxime cuando todo lo que ellos plantean, en esencia, es
acertado. En verdad resulta increíble que, a estas alturas del juego, el
colaborador de La pupila insomne y Granma emplee un vocabulario más
propio de aquellos años que nuestro pueblo bautizó acertadamente como
“La época de la barbarie”.

Un solo ejemplo: Como “primera regla”, Cruz Ramos plantea: “No será
posible entendernos con quienes llegan hasta nosotros portando una
granada de fragmentación lista para hacerla estallar en el seno de la
República, de la Nación, de la Patria”.

A primera vista, parece una condición razonable: no dialogar con quien
se reserve el derecho a, en medio de la negociación, abandonar la vía
pacífica y recurrir a la . Pero al continuar leyendo, vemos que
el símil de la granada se aplica a una categoría bien diferente de
personas: aquellas que persiguen “el fin de destruir el sistema
socialista en construcción”. (Por cierto, ¿necesitarán otros 57 años
para terminar de edificarlo?)

Pero no nos extendamos en el análisis del dichoso artículo. Como bien
dice la colega Celaya, se trata de un mamotreto “que llena toda una
plana con lo que podría haberse dicho en un par de párrafos”. Y después:
“No se alcanza a entender a quiénes se alude con ‘nosotros’, qué temas
estarían sujetos a debate, quiénes participarían, quiénes portarían la
peligrosa ‘granada de fragmentación’ o en qué consiste ésta”.

Sin , pese a todo, deseo matizar lo planteado por los tres
compatriotas mencionados. Ellos no vislumbran, en ese trabajo
periodístico —en verdad denso y farragoso—, lo que puede considerarse
una luz al final del túnel. Dagoberto, Marlene y Miriam —cada uno a su
manera— fustigan con acierto la insustancial retórica gobiernista que
emplea Cruz Ramos, pero omiten constatar lo que de positivo hay en su
trabajo.

Es el caso que el escribidor castrista se hace eco de lo que, en el
Informe Central al VII Congreso del partido único, planteara el
general- Raúl Castro: que las reformas que se propongan a la
vigente superley serán sometidas a un referendo. Al respecto dice: “Si
se mantiene y la mayoría vota a favor de la Constitución en toda su
letra, entonces ahí estamos, firmes en el camino adelante”.

Pero acto seguido no elude la alternativa opuesta: “Si por el contrario
la carta magna no es aceptada y recibe los votos mayoritarios en contra,
entonces habrá que ir a una nueva propuesta”. Es de esa forma que se
plantea una manera de darle al pueblo una voz en la determinación del
futuro del país. Y esto es racional y positivo.

Source: Un grano de racionalidad en medio del fango | Cubanet –
www.cubanet.org/opiniones/un-grano-de-racionalidad-en-medio-del-fango/

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