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La red sigue teniendo huecos?

¿La red sigue teniendo huecos?
La salida de cubanos hacia continúa siendo noticia
Viernes, febrero 10, 2017 | René Gómez Manzano

LA HABANA, Cuba.­- El diario oficial cubano Granma acaba de publicar un
extenso trabajo de Elier Ramírez Cañedo, el cual ocupa sendas páginas
completas en los números de lunes y martes. Su título es extenso: “El
largo camino hacia la normalización de los vínculos migratorios”. Se
citan allí las principales etapas de las relaciones entre ambos países
en ese terreno. Pese a la extensión, hay notables omisiones.

La mayor es que no se menciona el cambio sustancial experimentado en el
saldo migratorio; el parteaguas que, en ese sentido —y para peor—,
representó el triunfo revolucionario de enero de 1959. Antes de ese
acontecimiento, Cuba tenía más inmigrantes que emigrantes; tras la trepa
de los castristas al poder, hubo un cambio de 180 grados.

Ramírez Cañedo, refiriéndose ya a la versión estadounidense de la etapa
pos-revolucionaria, se queja: “Los cubanos no emigraban igual que los
dominicanos, mexicanos y puertorriqueños, sino que ‘huían del régimen’”.
Aquí sólo hace falta recordar que, en efecto, hasta diciembre de 1958,
los compatriotas nuestros que decidían radicarse en otros países
constituían excepción. Ahora, “gracias a la Revolución”, son la regla.

El colega oficialista deplora lo que él llama “la alta politización que
adquirió el tema”. Critica la pretensión de darles a los cubanos “un
trato similar al que recibían los inmigrantes del campo socialista”.
¿Será que don Elier no se ha enterado de que ya a comienzos de los
sesenta nuestro país abrazó el marxismo-leninismo y se proclamó parte
del “campo socialista”?

Por su tendenciosidad, merece mención especial la descripción de la
crisis migratoria de 1980. En nueve extensos párrafos de ambas entregas,
el autor alude a “hechos irregulares” en las embajadas de y
Perú, y describe la penetración de un ómnibus “secuestrado” en el patio
de esta última sede diplomática.

Se afirma que este hecho ocasionó “en la arremetida la muerte al
custodio cubano Pedro Ortiz Cabrera”. Las circunstancias de que este
combatiente resultó occiso por un disparo y que los asaltantes estaban
desarmados, son soslayadas pudorosamente por Ramírez Cañedo. La
conclusión ineludible (que el vigilante murió baleado por sus propios
compañeros) ni se sugiere.

En cualquier caso, el hecho violento motivó que las autoridades
retiraran las postas de la embajada andina. En apenas horas, esta
festinada decisión demostró ser también torpe: la sede fue invadida por
más de diez mil ciudadanos, la generalidad de los cuales eran personas
decentes. Claro, no es lo que dice Elier, quien afirma: “El recinto
estaba copado en su mayor parte por lumpens, delincuentes y vagos”.

Cualquier individuo racional se preguntaría: ¿Y qué tiene que ver el
gran país del Norte en este diferendo entre la isla caribeña y el Perú?
En este punto, el escribidor castrista inserta un comentario que
pretende explicar esa involucración injustificable: “La campaña
mediática estadounidense contra Cuba no se hizo esperar”.

Conviene aclararle que la “campaña mediática” no fue sólo en
Norteamérica. Como cabía esperar, el espectáculo grotesco de miles de
personas que, al menor pretexto, corren a hacinarse en el patio de una
embajada, concitó el natural interés de la prensa en todo el mundo. Pero
la mención al “Gran Satán” sirve para alcanzar el objetivo: las
embarcaciones de Estados Unidos podrían recoger a quienes desearan
emigrar de la Isla.

En este punto de su extenso relato, el plumífero castrista considera
oportuno omitir una de las facetas más distintivas de este proceso: las
decenas de miles de delincuentes comunes y hasta enfermos siquiátricos
sacados de cárceles y manicomios. Eran personas que los patrones de los
yates tenían que admitir a bordo, so pena de no poderse llevar a los
seres queridos que habían venido a buscar.

Tampoco menciona un importante daño colateral: el perjuicio sustancial
que los sucesos del Mariel hicieron a las aspiraciones reeleccionistas
del Carter. Pese a los llamados de atención de altos
dirigentes del bloque socialista despachados de urgencia a Cuba con ese
fin, el “invicto Comandante en Jefe” contribuyó de manera destacada a
matar la gallina de los huevos de oro y a propiciar la mudada para la
Casa Blanca de un dirigente nada dispuesto a contemporizar: el gran
Ronald Reagan.

La idea central que se desea transmitir con el inacabable trabajo es la
que da inicio al párrafo final de la entrega: “Actualmente, la Ley de
Ajuste Cubano continúa siendo un estímulo importante para la emigración
cubana”.

O para decirlo de otro modo: si alguien, desesperado, se lanza desde la
azotea de un edificio hacia el vacío, no es porque el inmueble esté en
llamas, sino por su confianza ilimitada en los hábiles bomberos que han
tendido su red diez pisos más abajo.

Source: ¿La red sigue teniendo huecos? | Cubanet –
www.cubanet.org/opiniones/la-red-sigue-teniendo-huecos/

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