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No entré a esta casa por la ventana

“No entré a esta casa por la ventana”
LUZ ESCOBAR, La Habana | Febrero 03, 2017

Todas las noches cuando Bisaida Azahares Correa se acuesta y mira el
techo, teme que cuando salga el sol deba abandonar la casa donde vive
con sus dos hijos. Esta de la barriada de Siboney es su única
posibilidad de no terminar durmiendo en la calle, pero entre sus paredes
se halla también la fuente de sus mayores dolores de cabeza.

La frase “extracción forzosa” hace estremecer a esta mujer de hablar
directo y pronunciación cuidada. La primera vez que leyó aquellas dos
palabras juntas fue seis meses después de que su esposo, el médico
Nelson Cabrera Quesada, partiera en una misión médica hacia Arabia
Saudita. Desde entonces su vida es puro sobresalto.

La vida en el garaje reconvertido en casa gira alrededor del inminente
. Una situación que contrasta con las grandes mansiones y
opulentos chalets que rodean el modesto hogar de la familia, en los que
la vida parece casi bucólica.

A pocos metros, unos guardaespaldas delatan el lugar donde vive Mariela
Castro, la hija del cubano. En las proximidades también se
encuentra la espaciosa vivienda de Armando Hart, antiguo ministro de
Cultura. Todos son vecinos de Bisaida, pero no se dan por enterados del
drama que vive esta mujer de casi 50 años.

Las autoridades cubanas han reconocido que el problema habitacional
constituye la primera necesidad social en Cuba. Los analistas calculan
que en el país existe un déficit de 600.000 viviendas, pero en la última
década el número de casas construidas ha caído un 20%.

En medio de esa situación son frecuentes las llamadas “extracciones
forzadas” de quienes han ocupado una nave estatal abandonada, un
inmueble cerrado por años debido a la emigración de su propietario o han
levantado una casa en un terreno yermo. Pero el caso de Bisaida es
diferente.

Recientemente una notificación oficial conminó a la familia a abandonar
el inmueble por ser propiedad de la de Ciencias Médicas. La
mujer cuestiona con vehemencia esa afirmación. Cuenta que en 2005 se
instaló en la vivienda junto a su marido y sus hijos para cuidar a la
abuela del galeno.

Tras el fallecimiento de la señora, el matrimonio hizo todo lo posible
por regularizar la situación de la casa que había sido entregada al
abuelo de Cabrera Quesada en 1979 cuando laboraba como Administrador en
el departamento de Relaciones Internacionales del centro universitario.
Después de vivir tres lustros allí, el docente ganó el derecho a que el
inmueble fuera desvinculado de la institución y pasara a sus manos.

La ley reconoce que “al cesar las viviendas vinculadas por el arribo a
los 15 años” (de residir un inquilino) “las direcciones municipales de
la Vivienda emiten Resolución–Título de Propiedad a favor de las
personas con derecho y que acredite el pago de la totalidad de las 180
mensualidades”. La familia afirma haber liquidado la con el banco.

Sin , los vericuetos de la burocracia hicieron imposible el
traspaso legal a manos de la familia. El abuelo terminó por jubilarse y
emigrar a , aunque su esposa quedó como residente
principal de la casa hasta su muerte. Desde entonces la familia ha
intentado repetidas veces obtener los papeles de la vivivieda, pero solo
han recibido amenazas.

Entre los peores momentos que recuerda Bisaida se encuentra el día en
que le mostraron a su esposo un documento que los declara ocupantes
ilegales. Les concedían un plazo de quince días para abandonar la casa.
A pesar de que el médico escribió cartas de denuncia “a todos los
niveles”, la respuesta a su reclamación se circunscribe también a dos
palabras intimidantes: “sin lugar”.

La mujer, que se recupera de un cáncer de mama y útero, asegura que su
marido “no ha tenido el apoyo de ninguno de los ministerios implicados
en su caso ni de la Universidad”.

“Lo único que quiero es que se haga justicia, aquí vivieron los abuelos
de mi esposo por décadas y nosotros llevamos ya doce años”, reclama
Bisaida. No está reclamando un regalo ni que se viole la ley para
complacerla. Solo quiere que la casa pase a régimen de propiedad
personal, tal y como estipula la Resolución No. V-002/2014 del Ministro
de la Construcción, Reglamento de Viviendas Vinculadas y Medios Básicos.

Su situación los obliga a vivir prácticamente encerrados.

“Tenemos miedo de salir”, lamenta la mujer. Temen que una vez fuera de
la vivienda las autoridades aprovechen para bloquearles el acceso o
colocar un sello oficial en la puerta.

“No entré a esta casa por la ventana”, manifiesta Bisaida. Muestra la
dirección que consta en su carné de identidad y que coincide letra por
letra con la ubicación del pequeño garage.

Source: “No entré a esta casa por la ventana” –
www.14ymedio.com/nacional/Bisaida_Azahares-vivienda-La_Habana-extraccion_forzosa_0_2157384241.html

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