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Otro periodista independiente a punto de ir a la cárcel

Otro periodista independiente a punto de ir a la cárcel
Ya tengo dos actas curriculares; y a la tercera, la vencida. Luego, el
próximo paso será tirarme “pa’l tanque”
Viernes, febrero 3, 2017 | Pedro Manuel González Reinoso

VILLA CLARA, Cuba.- El pasado domingo 29 en horas de la tarde, tras el
rodaje de un corto para la Web del sitio “CreActivo” a cargo de la
realizadora Yaíma Pardo e intitulado “Causa y Azares”, sobre temas
LGTBI, el cual incluía una acción de activismo social como la
distribución pública de nuestro boletín “El Guardabosques” adjunto al
Observatorio Crítico Cubano —“libelo” enteramente ecologista—, se
personó en casa una patrulla de la PNR con intenciones de “conducirme” a
la estación.

Cuando les exigí a los dos agentes y un auxiliar exaltados que mostraran
orden de arresto o explicación del móvil para mi detención, se
incomodaron por resistirme a obedecerles y amenazaron con llevarme
esposado como cualquier delincuente que incurre en desacato u objeción
anti-autoritaria. No les informaron sus jefes motivo verosímil, de
manera que comenzaron a desfilar individuos misteriosos en vehículos
“segurosos” al reparto donde vivo al reclamo de: “ahora mismo te tiro
por la planta”, creando sobresalto y estupor entre vecinos que
constataron lo absurdo del despliegue.

La perseguidora permaneció horas apostada fuera, esperando a que saliera
para arrestarme por la fuerza. De hecho, uno de ellos intentó sacarme al
pasillo del edificio tirándome del brazo, tras lo cual, pidiendo permiso
inmerecido a tales energúmenos, cerré la puerta.

Como repruebo de grados, rangos, jerarquías y nombramientos para el
temprano retiro laboral de estos conciudadanos, prescindiré en este
resumen de todos ellos.

Casi de noche enviaron a una carpetera con el papel para que al día
siguiente me presentara ante el Jefe del Sector donde resido conocido
por La Güira, cuyo nombre es Norberto Carrazana. Obvio que esa fachada
citatoria es conocidísima, así que ya preveía los orígenes del caos
subsiguiente. En efecto, jamás vi al camarada Carrazana, quien tampoco
se enteró del abuso de su nombre para sacarme del hogar. No estoy muy
claro, pero puedo indagar después sobre el delito que comete el Estado
cuando, encubriendo a impugnables perfectamente prescindibles un día,
utiliza estos subterfugios cobardes.

El lunes, ya en la unidad municipal, me pidieron que me moviera por mis
medios hasta “Instrucción Penal” previa retención del carné de identidad
—aviso de que no escaparía en helicóptero o lancha durante el trayecto—;
lugar célebre por radicar en él el antiguo Vivac de la anterior
dictadura y donde me atendería “alguien” que vendría de Santa Clara. No
valía la pena acusar por ausente al fantasmagórico jefe que me citaba
sin conocimiento siquiera de tan-gencial causa. El aparato, que actúa
impune al arbitrio, no quiere saber de críticos sistémicos ni
detractores, así que manda a sus empleados más fieles a coaccionarlos.

Todo lo que la ciudadanía simple haga/genere/improvise bajo el soberano
cielo de su patria, será declarado si no cuenta con el permiso de
quienes dictan.

A media mañana apareció David Martínez Ruiz, luciendo dos estrellas en
las charreteras. Le había solicitado Manuel Soto Herrera —delegado
territorial del MININT— que viniera a interrogar al individuo que
suscribía notas locales para la prensa extranjera. En una oficina me
mostró además los materiales “ilegales”, distribuidos la víspera, a
muchachos que en el parque aguardaban el ómnibus para irse a sus becas.
Le pedí que encontrara en los dos números —dados previa aprobación de
lectores interesados entre los que había acaso un informante— mínima
palabra sediciosa.

Convenida la inexistencia de intenciones que no fueran meramente
educativas sobre el empoderamiento ciudadano y la ambiental que a
todos afecta, cuestionó entonces los propósitos de mi artículo sobre las
recientes violaciones a menores, aparecido en este sitio/periódico
“enemigo” donde hoy les expongo.

Le parecía una contradicción contrastar tan altruistas proyectos, como
lo es el cuidado permanente del entorno, con mis posturas hacia una
ideología a la que no debo obediencia ni tributo alguno. Le expliqué la
imposibilidad archisabida de diseminarlo en la prensa nacional, cosa
obvia de antemano. Y abundé acerca de la frustración que debe sentir un
país desinformado, porque esa “prensa contrarrevolucionaria” que les
descoloca pero justifica sus salarios, no alcance ni al 1% de los 500
mil habituales hoy en la red, excepto a ellos mismos, vigilantes de todo
lo que se diga en contra, quienes disponen a su merced de vallas, muros,
llaves, filtros y exclusas. Amén de una conexión 3.0/4-G gratuita. Pero
no para gastarla en honestos desencuentros ciudadanos en Cubadebate o
Progreso Semanal que tienen ya excelentes inquisidores, sino para
expedientar localizables desafectos.

Argüí que jamás se enmendará una sociedad de sus males violentos si no
aprende a conocerlos a fondo, como enunciaba el más soñador de los
cubanos José Martí, mentando “heridas y curas”. Ese precepto
extemporáneo habría que “actualizarlo”, estudios
socio/psico/fisio/antropo/lógicos mediante. Los que nada parecen querer
actualizar, son los medios oficiales, y algunos alternativos radicados
en el país que esconden o demedian la verdad —porque mentira sí que no
ofrezco, ni miel donde abundante hiel nos dieron a beber— para evitar
crear aquello que llaman, entre la muchedumbre inocentona, “adversos
estados de opinión”.

Tras un debate respetuoso, el oficial procedió a redactar Acta de
Advertencia conteniendo ambos “delitos”: la distribución de impresos
ilegales y el empleo de sitio “subversivo” para denunciar lo que ellos
callan.

A mi pregunta sobre el significado de las letras EFP en el borde
superior del documento que aprobará en su oficina el Jefe de la UPDCSE
(Unidad Provincial de Delitos contra la Seguridad del Estado) en Villa
Clara, Carlos F. Rodríguez Machado, respondió que se trata de mi
Expediente en Fase Preparatoria.

Retrotraje entonces el anuncio que me hizo el represor/predecesor en
enero del 2014 chantajeando un viaje a Madrid en aquella unidad
provincial, cuando me regalaron, él y el instructor/abogado Yandry
Riverón Rodríguez, la primera acta de advertencia por “propaganda
enemiga”, y añadieron a dúo: “En ese saco te cabe todo lo que le
echemos”. Por ahí arrancó aquella amenazante conversadita.

El primero de mayo de aquel año la puerta, el jardín y balcón de mi
amanecieron destrozados por ácidos derramados en un silente
perpetrado durante la madrugada. Había —días antes—
demostrado mi indignación con el nuevo Código de Trabajo que mutiló a
los trabajadores de derechos milenarios escribiendo la nota “Pa’l
sindicato, ni un peso más”.

Por tanto, ya tengo dos actas curriculares; y a la tercera, la vencida.
Luego, el próximo paso será tirarme “pa’l tanque”, como decimos
cínicamente los desarmados.

Digo que seré un común, porque ante la interpelación de los
periodistas (extranjeros, los nacionales no clasifican en esa categoría)
durante la visita de Obama, Raúl Castro Ruz carraspeó que “en el país
no quedan presos políticos ni prisioneros de conciencia”. Y remató: “Es
más, denme una lista para liberarlos esta misma noche”.

Sugiero que vayan con mi nombre armando la listica antes de que
fabriquen casito irregular cualquiera, porque nunca antes en mis
revolucionarios años de anarquista/revoltoso me he parado ante estrado
de “justicia rebelde” acusado por nada ni nadie. Pero aún me restan
algunos lustros si no me “encargan los ajustes antes”, para que estos
ejemplares entusiastas de la emulación/promoción socialista, exhiban sus
arteras habilidades reduccionistas.

Coartar el derecho ¿o el izquierdo? de asociación, la de
expresión individual y/o colectiva que asegura la constitución
—anquilosada no obstante desde 1976—, dice mucho más de la ruindad e
intolerancia reales que mil discursos sobre la “benevolencia” de las
autoridades regentes, las cuales designan al alza —puesto que nada hay
que dejar al azar— a quienes encumbrar o acosar.

De todo este zafarrancho se deriva que, con mi estrafalario (e
irresponsable) proceder reportando lo que otros consideran
“indebido/empañador-de-la-inmaculada-imagen”, pongo en peligro a mi
familia, los amigos y la unidad monolítica e inquebrantable de “un
pueblo de obreros y campesinos humildes” que increíblemente no necesita
de otra versada voz que la de sus mismos escogidos/investidos de verdeolivo.

Source: Otro periodista independiente a punto de ir a la cárcel |
Cubanet –
www.cubanet.org/opiniones/a-punto-de-que-me-conviertan-en-preso-comun/

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