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El ‘misterio’ de la ganadería cubana

El ‘misterio’ de la ganadería cubana
DIMAS CASTELLANOS | La Habana | 29 de Marzo de 2017 – 08:48 CEST.

Desde que la cría intensiva del sustituyó a la extensiva, la
primera y más elemental condición consiste en asegurar el alimento a los
animales durante todo el año. Ese es el tema abordado por el periodista
Ronald Suárez Rivas en “El que mata la vaca y quien la deja morir”, un
reporte publicado el viernes 24 de marzo en el diario Granma.

Cuando no se garantiza esa condición —nos explica el — la masa
ganadera “decrece por año, en contraposición a la voluntad estatal de
potenciar la producción de carne y de leche para reducir importaciones”.

Apoyado en datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información
nos muestra que en el período de 2011 a 2016, en la provincia Pinar del
Río, “cada año hay menos cabezas de ganado respecto al año anterior”,
hecho que califica de “comportamiento ‘incomprensible’, si se tiene en
cuenta que en ese mismo período fueron entregadas en usufructo para la
ganadería, en este territorio, más de 24.400 hectáreas”. Añade que en
2016 —aún cuando se consideró un año favorable en cuanto a las lluvias—,
“se reportaron 2.516 muertes por desnutrición y 1.444 por accidentes,
dos causas que a nivel internacional no se conciben como factores que
afectan la masa ganadera”.

En otra parte del reporte se cita al director del departamento
provincial de Sanidad Animal, Pedro Antonio López, quien explica que “en
condiciones normales una novilla debe estar lista para incorporarse a la
reproducción a los 18 meses de edad, pero en la actualidad esto se está
logrando mucho después, entre los 28 y los 32 meses”, porque “el animal
que tiene hambre no ovula, y si ovula no fecunda, y si fecunda hay
aborto, porque la reproducción es un hijo de la naturaleza”. Termina
diciendo que en muchos sitios de la provincia “hay reses hambrientas
hurgando en el suelo, y como si no la vivieran año tras año, hay hombres
que se vuelven a sorprender con la sequía”.

¿Desde cuándo ocurre esto?

Si tenemos en cuenta que a partir de la distribución de la tierra
realenga y la confirmación de los primeros colonizadores como dueños, el
ganado bovino constituyó la principal actividad económica de Cuba desde
la segunda mitad del siglo XVI hasta que, en la segunda mitad del
siguiente siglo, su primacía fue desplazada por la producción
tabacalera. Casi todas las villas cubanas se dedicaron a la cría
extensiva de ganado y a su comercialización, incluyendo el comercio de
contrabando con otras islas del Caribe,

Durante la república, la producción de carne y de leche bovina creció de
forma sostenida. Según el censo de 1946, había 4.116.000 cabezas de
ganado vacuno para una población que no superaba los 5,5 millones de
personas. Ese crecimiento explica el por qué en Cuba se instalaron
varias fábricas, cubanas y extranjeras, para fabricar productos
derivados de la leche, como fueron las de Bayamo y Sancti Spíritus, de
la empresa suiza Nestle.

Gracias a ese desarrollo la ganadería y sus derivados constituyeron
fuentes importantes de ingreso de la economía nacional. En los 12 años
que separan a 1946 de 1958, el número de cabezas de ganado bovino por
habitante se elevó de 0,74 a 1,0. Y en 1958 ya era aproximadamente de
1,0 a 1,0, es decir, una cabeza de ganado per cápita. De haberse
sostenido ese ritmo de crecimiento, hoy Cuba contaría con más de 11
millones de cabezas de ganado. Sin , el Control Nacional de
Registro Pecuario en 1967 reportó algo más de siete millones, cuando la
población ya era de 8,2 millones. Es decir, solamente en los primeros
ocho años de revolución se descendió de 1,0 a 0,87 cabezas por habitante.

Imbuido de un voluntarismo extremo se decidió someter al ganado bovino a
un desacertado cruce genético con el objetivo de crear una nueva raza
capaz de producir al mismo tiempo abundante carne y leche para hacer de
Cuba la “Suiza de América”. Sin embargo, el acceso de los cubanos a la
leche dependió durante años del Programa de Alimentos de las Naciones
Unidas, que la suministró gratuitamente.

El resultado del desacertado cruce fue un animal físicamente débil,
proclive a enfermarse y sin valores productivos en carne y leche, lo que
unido al desinterés de los productores generado por la estatización de
la propiedad agrícola, el monopolio para establecer la cantidad de
animales a tener y los precios de venta, la prohibición de
comercializarlos libremente y los salarios insuficientes, provocaron el
descenso de la producción ganadera que se mantiene hasta la actualidad y
que está entre las causas no mencionadas en el reporte analizado.

Las verdaderas causas, la solución

Para recuperar la producción en 1997, ignorando las causas esenciales
del declive ganadero, se promulgó el Decreto Ley 225, el cual se
concentró en las medidas represivas: multas de hasta 500 pesos al
tenedor de ganado que se le perdiera un animal; prohibición al “dueño”
para sacrificarlo y disponer de su carne; multas y penas de hasta de
tres años de privación de si el propietario no declaraba los
terneros nacidos en los 30 días posteriores al parto, considerado como
tenencia de ganado; obligatoriedad de vender los animales al
Estado a precios determinados por este; en el caso de las hembras solo
se permitía el sacrificio si el animal sufría un . Medidas que
explican el carácter exclusivamente nacional de las muertes reportadas
por desnutrición y accidentes, como respuesta de los poseedores de
ganado ante las restricciones.

Según datos ofrecidos por el fallecido economista ,
al cierre de 2010 el ganado vacuno tenía 3.992.500 cabezas. La cifra,
para una población de 11,2 millones, arroja cerca de 0,36 cabezas de
ganado por habitante, la peor en los últimos 100 años.

Para agravar la situación, a principios de 2016 la prensa oficial
informó de la muerte de miles de cabezas de ganado por falta de y
de , así como de animales sacrificados ilegalmente; un cuadro que se
contradice con la época anterior a 1959, cuando el productor tenía toda
la libertad para disponer de sus animales, el consumo no estaba
racionado, ni ocurría el sacrificio ilegal de forma generalizada.

El resultado de tan deplorable cuadro es que el país invierte cada año
sumas millonarias para comprar en el exterior lo que se producía y se
puede producir en Cuba.

Falta la voluntad para reconocer las verdaderas causas del retroceso en
la ganadería, a saber: la estatización, el voluntarismo, la falta de
libertades de los productores y los salarios insuficientes. Entonces la
misteriosa contradicción desaparecerá y Cuba volverá a garantizar la
carne de res para la alimentación de la población y dejaría de importar
leche y sus derivados.

Source: El ‘misterio’ de la ganadería cubana | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1490688633_29965.html

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