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Las depuraciones de profesores de la Escuela de Medicina

Las depuraciones de profesores de la de
El proceso llevado a cabo en la Facultad de Medicina de la
de la Habana en 1959
Eloy A. González, Fort Worth | 18/04/2017 8:59 am

En el año 1959 triunfa la Revolución Cubana, entonces vivimos el Año de
la Liberación, en ocasiones nos dicen que aún seguimos liberándonos; ese
efecto devastador de una Revolución que no se cansa, a pesar del tiempo,
en avasallar a sus gobernados. Con la Revolución llegaron las
depuraciones, un proceso de purificación ideológica que alcanzó a toda
la sociedad, aunque aquí nos referimos solo a la Universidad como
institución y a la Escuela de Medicina en particular. Se depuró sí, y
siguieron depurando. Depurar es un verbo que en su connotación socio
política significa la acción de investigar a una institución, los
funcionarios o sus actos para conocer sus posiciones políticas e
ideológicas y su eventual separación. De manera que la acción trae como
resultado un conjunto de personas depuradas y la faena, depurando, tiene
el sentido de continuidad.
El Doctor Ramón Grau San Martin ocupó la posición de profesor titular de
Fisiológica de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana el
14 de junio del año 1924; desempeñó su cátedra hasta el 10 de octubre de
1944 en que tomó posesión de la Presidencia de la República. Aunque
debió reintegrarse a ella al concluir su mandato el 10 de octubre de
1948 no lo hizo, no obstante, lo cual mantuvo oficialmente su cargo, sin
cobrar sueldos, hasta 1959. Algo que tenía una indicación más simbólica
y se refería a una de las cuatro cátedras de Fisiología. En realidad, no
faltaron especulaciones sobre las razones por las cuales, el doctor Grau
San Martin en su condición de profesor de Fisiología, no regreso a la
catedra al término de su mandato como de la república.[1]
Cuando comenzaron las depuraciones de los profesores en la Universidad
de La Habana, el doctor Grau San Martin pasó por este proceso inquisidor
y la sentencia le fue llevada a su casa- choza en Miramar. Esto es lo
que una fuente del Gobierno describe:
Recién comenzadas las depuraciones, el doctor Grau San Martín fue
juzgado principalmente por 2 causales: una cívica y otra administrativa.
La primera, por haber concurrido a las elecciones del 1 de noviembre de
1958 como candidato a la presidencia de la república y la segunda, por
abandono de sus funciones docentes sin explicación alguna desde el cese
de su licencia como primer mandatario de la nación el 10 de octubre de 1948.
Aunque en su expediente administrativo no aparece su separación
definitiva ni tampoco en los Boletines Oficiales de la Universidad de La
Habana, el doctor Antonio Lancís Sánchez en su biografía del doctor Grau
afirma haber estado de visita en su casa, cuando éste recibió en 1959,
sin precisar más detalles de fecha, un sobre con dicha separación
definitiva. A pregunta de uno de los presentes, de qué haría, contestó
el doctor Grau que “ponerla en un marco para que se vea bien por todos”
y agregó “ya que para que pudieran expulsarme de ella, yo le di la
autonomía a la Universidad.”[2]
Las depuraciones de los profesores universitarios fue un evento más
dentro de las muchas acciones encaminadas por los nuevos detentadores
del poder en Cuba, para afincarse en el poder; de tal manera que aún
están gobernando después de más de medio siglo.
De lo que se trataba era, alcanzado el poder, consolidar un régimen que
ya mostraba sus inclinaciones totalitarias y de apego a un estatal
socialismo que ocupó el poder de manos de los tiratiros del Movimiento
26 de julio y de las mentes tenebrosas de los líderes del Partido
Socialista Popular. Llegaron a La Habana para tomar todo el poder en
breve plazo, sin restablecer los derechos constitucionales, disolviendo
el derecho al voto y las elecciones en una consigna: ¿elecciones para
qué? y si alguien se atrevía a hacer lo mismo que ya ellos habían hecho,
le aplicaron aquello de: ¡¿armas para qué?! Comenzaron un sistemático y
rápido desmontaje de las instituciones y de la sociedad civil, que aún
bajo la dictadura de Batista, permanecían. Dentro de estas instituciones
se apuraron en asaltar la Universidad y desmantelar lo más rápido
posible la autonomía Universitaria; promovieron una acelerada
politización de la Universidad a fin de evitar inconvenientes, que bien
sabía el recién estrenado, le podían acarrear no pocos problemas.
No es cierto que el régimen demoró largos meses en apoderarse realmente
de esa institución educativa y cultural[3] . En enero y abril del año
1959, se promulgan leyes que derogaban otras y establecían las nuevas
reglas del juego de lo que sería la enseñanza universitaria en el
país[4]. ¿Que buscaban la politización de la Universidad?, claro que si,
como de toda la sociedad. No les importaba si esa politización conducía
a la negación de la universalidad (la búsqueda y el encuentro con el
conocimiento universal)[5]; porque a fin de cuentas ya solo les
interesaba que la Universidad fuera solo para los revolucionarios.
El 11 de mayo del 1959 el dictador dio un discurso en la Universidad de
La Habana buscando echar a andar, a su antojo, aquella gran institución
que había estado cerrada por algún tiempo. Con apremios ideológicos,
trasmitió un mensaje optimista de lo que sería su prolongado mandato;
dijo que habría grandes cambios, construcciones y reordenamiento de las
universidades en el país. Estableció lo que sería el papel de la
Universidad en la sociedad, que ya él iba a construir, y lo que se
esperaba de estudiantes y profesores. “Nuestras universidades deben
marchar parejamente con la Revolución nacional, con nuestras leyes
revolucionarias, con nuestras medidas de justicia social…,” dijo en ese
discurso[6]. La Universidad como tantas intuiciones e individuos tenían
que “entrar por el aro”
Controlada la Universidad, eliminada la autonomía universitaria y
manipulado una parte del estudiantado, ya exultante, ante una Revolución
que revolvía y revuelve las más bajas pasiones, aleja la virtud
ciudadana y promueve el actuar canallesco; todo ello conduciría a los
mezquinos ataques personales, la insipiente, pero intensa lucha
ideológica y el enfrentamiento. Surgieron los actos hostiles de
descalificación, traiciones, oportunismo y menoscabo de la dignidad
profesoral; que trajeron consigo las depuraciones de profesores y
estudiantes universitarios. Las depuraciones y expulsiones de buena
parte del claustro de profesorado en la Escuela de Medicina de la
Universidad de la Habana fueron particularmente significativas para los
propósitos del régimen.
La Universidad de la Habana era una institución autónoma, subsidiada por
el gobierno nacional y administrado por un Consejo Universitario cuyo
presidente lo era el rector de la Universidad. El Consejo Universitario
consistía de los decanos de trece facultades que componían la
Universidad. El decano de la Facultad de Medicina era electo por los
profesores de la facultad para un término de tres años[7]. No sabemos el
número de estudiantes y de profesores de esta facultad en el año 1958
como dato de referencia; tampoco sabemos cuántos de ellos pasaron por
los tribunales de depuraciones en el año que los cubanos fuimos liberados.
En el desmontaje de la institucionalidad y la civilidad que comenzó en
el año 1959 ocupa un lugar destacado las medidas encaminadas a eliminar
aquellos factores que sustentaban la práctica de la medicina, la
enseñanza de esta y la organización colegiada de los profesionales
médicos en el país. Era pues un obstáculo al poder recién establecido la
fuerte presencia de un claustro profesorado de alto nivel profesional en
la enseñanza médica del país, la presencia de tantos médicos colegiados
en posiciones administrativas del Estado y la existencia del Colegio
Médico Nacional de Cuba. A estas instituciones se le arrojaron con
especial inquina.
Considero que la creación del así llamado “Partido Médico de la
Revolución” fue un mezquino proceder bien pensado, incluso antes de que
bajaran de la Sierra. Fue un empeño bien organizado y de sórdidos
propósitos, urdido en las mentes de aquellos médicos-comandantes que
participaron en la guerrita; aun cuando algunos lo hicieron alzándose en
los últimos días de esa mal llamada gesta gloriosa.
Tenían que desplazar a un claustro de profesores que no se avenían con
los propósitos de una revolución triunfante; pero que ya mostraba la
pezuña totalitaria y la inspiración comunista. Entonces, como muchas
otras medidas revolucionarias, comenzaron las depuraciones de los
profesores de la Universidad.
Para ello se necesitaba una retórica incendiaria, fácil para el momento,
donde la crápula se refocilaba calificando, a como diera lugar, a los
enemigos en “batistianos”. Como era imposible poner en este saco a
tantos, entonces usaron la designación de “contrarrevolucionarios” y no
fue solo eso. Los profesores universitarios pasaron por los tribunales
de depuraciones donde eran acusados de: disfrutar de comisiones
oficiales, cometer irregularidades en concurso-oposición, rebeldía
contrarrevolucionaria, rebeldía ante las nuevas autoridades
universitarias, etc. El resultado era la suspensión de empleo y sueldo,
se le hacía expediente disciplinario y se expulsaban. De todo esto dice
el régimen: se llevó a cabo una amplia depuración de profesores en la
Universidad de La Habana, que estaban comprometidos con causas
políticas, colaboración con el Gobierno de Batista y por faltas morales
en la actividad docente e incapacidad científica o pedagógica.[8]
Con el nuevo profesorado fue más fácil emprender la reforma
universitaria que pedía el “momento histórico que vivía Cuba”, dijeron y
fue así. El camino estaba expedito; lo completaba la Reforma
Universitaria del 1962. Atrás quedaba una de las prácticas que convirtió
al nuevo claustro de profesores universitarios en una entelequia
obsecuente al servicio de una ideológica que resultó, y aún resulta,
inútil y conculcadora del derecho.
La prestigiosa Universidad de La Habana, su historia e impronta en la
sociedad cubana, así como la consistente y notoria Escuela de Medicina;
pasaban a ser instrumentos en manos de una dictadura obcecada en
formular una política disparatada para una sociedad, que nunca imagino
salir de una dictadura para sumergirse en una satrapía prolongada.
Nunca sabremos cuántos profesores universitarios fueron objetos de estas
prácticas que negaban el derecho y discriminaron de manera aviesa a
tantos. Pero lo que sí podemos asegurar es que aquel planteamiento de
hacer de la Universitas cubana el lugar del encuentro con el
conocimiento universal, fue trasformado en el aterrador proyecto de
hacer la Universidad en Cuba, “solo para los revolucionarios” porque a
fin de cuentas lo dicho, dicho esta: “el revolucionario es el escalón
más alto de la especie humana” y de ahí pa’l cielo.

[1] Sánchez, A. L. (1985). Grau. Estadista y Político (Cincuenta años en
la Historia de Cuba). (pp 102-104). Miami, Florida: Editora Universal.
Citado en: Cátedras de Fisiología y Física Médica. Cuad Hist
Pública n. 105 Ciudad de la Habana ene.-jun. 2009
[2] (2009). Cátedras de Fisiología y Física Médica. Cuadernos de
Historia de la Salud Pública, (105) Recuperado en 16 de abril de 2017,
de
scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0045-91782009000100005&lng=es&tlng=es
[3] Castro, T. D. (2016, November 3). Así cayó la Universidad de La
Habana. Retrieved April 4, 2017, from
www.cubanet.org/opiniones/asi-cayo-la-universidad-de-la-habana/
[4] Sierra, M. C. (2016, March). ¡Cultura? (XXXIV). La Revolución
legisla en el 1959 sobre enseñanza universitaria y depuración de
profesores estudiantes y trabajadores de la Universidad. Retrieved
April, 2017, from
medicinacubana.blogspot.com/2017/04/la-revolucion-legisla-en-el-1959-sobre.html
Citado de un artículo original del Regresión Cubana.
[5] Campos, P. (2017, February 19). La politización de la universidad es
la negación de su universalidad. Retrieved April 3, 2017, from
www.diariodecuba.com/cuba/1487376663_29049.html
[6] DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE EN JEFE RUZ,
PRIMER MINISTRO DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, EN EL ACTO DE LA
UNIVERSIDAD DE LA HABANA. (1959, May 11). Retrieved Winter, 2016, from
www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/f110559e.html
[7] Amado – Ledo, E., MD. (1974). El Colegio Médico Nacional de Cuba y
la Revolución Castro-Comunista (pp. 127). Caracas, : Hildo
Folgar. Un recuento personal.
[8] Carreño de Celis, Ramón, Fernández Oliva, Berta, & Salgado González,
Lourdes, (2009). Detrás de la huella de la Educación Médica Superior.
Educación Médica Superior, 23(3). Recuperado en 16 de abril de 2017, de
scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21412009000300011&lng=es&tlng=es

Source: Las depuraciones de profesores de la Escuela de Medicina –
Artículos – Opinión – Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/las-depuraciones-de-profesores-de-la-escuela-de-medicina-329146

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