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La sobrevaloración del embargo

La sobrevaloración del
HILDEBRANDO CHAVIANO MONTES | La Habana | 30 de Junio de 2017 – 11:05 CEST.

Del embargo económico y financiero decretado por el Gobierno de EEUU
contra el Gobierno cubano se ha hablado mucho durante casi 60 años, pero
sobre todo a partir de la caída de la Unión Soviética y sus satélites
del campo socialista europeo. En ese tiempo el embargo ha sido burlado,
suavizado, intensificado y siempre acusado de ser la razón fundamental
de que la economía cubana sea un desastre y hasta de que el marabú se
haya convertido en una plaga en las tierras estatales.

El embargo siempre tuvo una razón más económica que política a partir de
que se originó en las expropiaciones sin compensación que realizara el
Gobierno revolucionario cubano contra compañías norteamericanas antes de
los primeros 1.000 días de gestión. Sin embargo, el Gobierno cubano le
ha atribuido una fuerte connotación política, utilizada para secuestrar
los derechos civiles, políticos y económicos del pueblo cubano.

En realidad, que los norteamericanos pidan que en Cuba se respeten estos
derechos no es una exigencia injustificada de los presidentes de ese
país, es lo mismo que cada día desde hace 60 años los cubanos han
reclamado sin lograr hacerse oír por los gobernantes. Nos corresponden
aunque los americanos no lo digan.

Poniendo las cosas en su lugar, el respeto a los en
Cuba es absolutamente independiente de razones de carácter económico y
nada perdería el Gobierno de la Isla accediendo a respetarlos y
reconocerlos en la Constitución.

La dictadura no tiene justificación para usar nuestros derechos
conculcados como prenda de negociación o negarse a respetarlos porque un
gobierno extranjero los embargue económicamente. El capítulo embargo
deben resolverlo los gobiernos de ambos países sentándose a discutir
sobre compensaciones económicas, comercio, etc. Pero los derechos
civiles, políticos y económicos del pueblo cubano son un tema a discutir
entre el Gobierno cubano y el pueblo, es un problema interno que
corresponde al Gobierno resolverlo.

El reconocimiento de partidos políticos, sistema electoral, de
pensamiento, de expresión, de reunión y asociación, así como el derecho
de los cubanos a invertir y enriquecerse con el producto de su
emprendimiento, debe ser separado de cualquier otro, el único
beneficiado en este aparente conflicto de pretensiones es la dictadura.

Los cubanos podremos estar a favor o en contra del embargo, pero ese es
un asunto en el que nada podemos decidir porque es un conflicto entre
dos gobiernos en el que nos hemos visto involucrados gracias a la hábil
manipulación del Gobierno cubano que nos convirtió en rehenes de su
chantaje contra EEUU.

Si el Gobierno comunista de Cuba permitiera al pueblo ser verdaderamente
libre, el país se desarrollaría por sí mismo y el embargo norteamericano
dejaría de ser el temido “hombre del saco” con el que los mayores
acostumbraban atemorizar a los muchachos malcriados.

No es el embargo, aunque insistan en llamarlo con el tremendista nombre
de bloqueo, el que tiene a Cuba bloqueada, valga la redundancia, es la
falta de libertad que no nos podía dar Obama ni nos va a dar Trump la
que provoca la caída libre que enfrenta la sociedad cubana en general,
no solo la economía.

Si desapareciera hoy mismo el embargo, las leyes cubanas seguirían
prohibiendo la propiedad privada, la inversión de los nacionales
residentes en la Isla y la acumulación de propiedades y capital, las
tierras y los medios de producción continuarán en las manos del
ineficiente Estado representado en sus militares convertidos en
empresarios, todo lo cual no sería de mucho estímulo para los inversores
extranjeros y por supuesto, nada ganaría el pueblo.

De igual manera, nuestros correos y conversaciones telefónicas seguirían
monitoreadas por el Ministerio del Interior, los cuentapropistas
asolados por policías e inspectores corruptos y la prensa nacional
cantando loas al socialismo que vamos a construir y a la inteligencia de
los líderes que una vez pusieron al mundo al bordes de la guerra
nuclear, intentaron desecar la Ciénaga de y deforestaron
concienzudamente la Isla con la Brigada Invasora “Che Guevara”.

En resumen, el embargo está sobrevaluado, ni los estadounidenses ganan
con o sin él, ni los Castro comunistas pierden nada, es mentira, y al
pueblo cubano ni fu ni fa. A los niños de cualquier modo les seguirán
quitando la leche a los siete años y recibirán a cambio un puñadito de
picadillo nauseabundo al mes o un cuarto de pollo. Las hembras son más
beneficiadas, a los diez se despiden del pastel de cumpleaños y
comienzan a recibir almohadillas sanitarias.

Obama vs. Trump, Obama vs. Castro, Trump vs. Castro. Ninguna de esas
ecuaciones importa, solo Pueblo Cubano vs. Castro tiene valor para
nosotros y Raúl Castro debe cesar de escudarse tras el embargo para
desoír al pueblo y justificar la falta de resultados.

Source: La sobrevaloración del embargo | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1498123425_32037.html

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