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Terrorismo ‘malo’ y terrorismo ‘bueno’?

¿Terrorismo ‘malo’ y terrorismo ‘bueno’?
El relativismo moral para contar la historia de Cuba
Jueves, julio 6, 2017 | Alberto Méndez Castelló

LAS TUNAS, Cuba.- Ahorcamientos, castraciones, apuñalamientos, “el
terror planificado”, a decir de Che Guevara, para lograr la “neutralidad
de los más”, vimos en LCB La otra guerra, teleserie transmitida por la
televisión cubana cada noche de sábado, durante 15 semanas, desde el 11
de marzo hasta este 17 de junio, crispando a los niños cuando todavía
estaban por ir a la cama o haciéndolos rabiar de odio hacia “los malos”.

“Nos propusimos llegar sobre todo al público juvenil”, dijeron empleados
de la televisión estatal productora de la teleserie de “bandidos” y
milicianos, escrita con “apoyo del Centro de Investigaciones Históricas
de la Seguridad del Estado (CIHSE)”.

“Esa es nuestra comunicación política”, añadieron.

“El aparato de propaganda y de organización deben ser tal y tan
poderoso, que destruya implacablemente al que trate de crear tendencias,
camarillas, cismas o alzarse en contra”, escribió el ya
lejano 14 de agosto de 1954.

Sin pretender “alzarse en contra”, el comandante Huber Matos Benítez,
jefe de la región militar en Camagüey, “implacablemente” fue condenado a
20 años de cárcel; su “cisma”, renunciar en octubre de 1959 ante el
comunismo negado por Fidel Castro, que este último admitiría a voces en
abril de 1961.

Pero si el comandante Matos disintió pacíficamente ante la inminencia de
la “dictadura del proletariado”, otros oficiales y soldados que el 1ro
de enero de 1959 habían derribado la dictadura de Fulgencio Batista, ese
mismo año junto a antiguos enemigos volvieron armas contra sus compañeros.

Entre 1959 y 1965, unos cuatro mil alzados que operaron en columnas
desde unos 70 hombres hasta en grupos de unos nueve guerrilleros, en las
otrora seis provincias del país integraron 299 guerrillas; en Cuba fue
la guerra civil más prolongada de su historia, después de la Guerra de
los Diez años contra el colonialismo español 1868-1878. Según Raúl
Castro, “fue la guerra civil que libramos después de la guerra civil
contra Batista”.

La guerra “contra Batista” duró dos años (1956-1958), la guerra librada
por fuerzas castristas contra exintegrantes del régimen derrotado y de
su propio ejército, de la clase media urbana y rural, y, sobre todo,
contra campesinos opuestos al comunismo, duró el triple que la guerra
“contra Batista”, prolongándose seis años, desde principios de 1959
hasta el 4 de julio de 1965, cuando fue capturado el último grupo de
alzados.

Al costo de mil millones de pesos y unos 500 muertos, según cifras del
propio régimen, unos 100 mil efectivos del ejército, las milicias y el
Ministerio del Interior enfrentaron a los alzados con una correlación de
fuerza de 25 a uno. Sólo en el Escambray fue desplegada una fuerza
militar de 40 mil hombres.

“Rodeamos el Escambray, lo dividimos en cuatro partes, situamos una
escuadra en cada casa (de los campesinos) y fuimos peinando cuadrante
por cuadrante”, dijo Fidel Castro a Ignacio Ramonet en Cien horas con
Fidel, añadiendo: “Basta el apoyo del 10 por ciento del campesinado para
que haya base para una guerra irregular, y allí, en el Escambray, por
determinadas circunstancias, a causa de grupos que operaron en aquella
zona durante la lucha contra Batista, la Revolución no tenía tanto
apoyo, podía tener, quizás, el 80 por ciento. Una guerra irregular se
puede organizar con el apoyo de hasta el 5 por ciento de la población”.

“Un campesinado sano”, fue la primera premisa del Plan OST, la
germanización de los territorios ocupados esbozada ya por Hitler en Mi
lucha. “En el Plan OST, el verbo liquidar fue cambiado por el de
“trasladar”, dice Lev Bezimenski en Los enigmas descifrados del Tercer
Reich.

Sustituyendo el verbo liquidar por el de “trasladar” y procurando “un
campesinado sano”, ¿aplicaría el castrismo en Cuba una variante del Plan
OST asesorado por el KGB?

“En Las Villas, entre el 7 y el 9 de septiembre de 1963, fueron
procesados más de tres mil colaboradores (de alzados) y trasladadas
alrededor de unas 500 familias a otras regiones del país,” dice el
teniente coronel retirado Tomás Diez Acosta en Los últimos 12 meses de
J.F. Kennedy y la Revolución cubana. Aunque el autor no lo hace
explícito, se trata de un ejemplo de lo que se llamaría poblaciones
cautivas.

Si la reconcentración forzosa de la población civil ordenada por el
castro-comunismo en Cuba recuerda los crímenes de lesa humanidad
fascistas, no menos sospechosas son las cifras de muertos con relación a
los prisioneros. Obsérvese sólo las cifras de un año y de un Ejército.

“En el año 1963, en el territorio del Ejército del Centro (antiguas
provincias de Las Villas, Camagüey y una franja de Matanzas) fueron
capturados un total de 373 bandidos (guerrilleros), de ellos 195 fueron
hecho prisioneros y 178 murieron en combate”, dice Diez Acosta en el
libro citado.

En La historia me absolverá Fidel Castro dijo: “Si el Ejército tuvo 19
muertos y 30 heridos (Cuartel Moncada), ¿cómo es posible que nosotros
hayamos tenido 80 muertos y cinco heridos?”

Cabe preguntarse: ¿Cómo el del Centro eliminó a los “bandidos”
en proporción de un muerto por prisionero?

La palabra “bandido” fue acuñada en momentos que el comandante Menéndez
Tomasevich, unas veces llamando a los rebeldes “alzados”, otras
“guerrilleros” o “insurgentes”, Fidel Castro lo atajó diciendo: “No
divagues más, llámalos bandidos”.

Según un informe de la seguridad del Estado, “fueron capturados o
aniquilados 2748 bandidos” al concluir la contienda. Si la cifra de
“unos 4 000 bandidos” alzados en armas entre 1959 y 1965 dada por el
CIHSE del ministerio del Interior es cercana a la realidad, debido a esa
guerra civil hay unas mil 152 personas desaparecidas en Cuba.

Uno de los desaparecidos es Andrew de Graux Villafaña, hijo de padre
estadounidense, conocido en Trinidad como Andy El Americanito, nacido el
15 de febrero de 1943, inscripto en el otrora consulado estadounidense
de Cienfuegos, herido en Limones Cantero el 13 de septiembre de 1962,
desaparecido del de Cienfuegos luego de ser operado por el Dr.
Miguel Rodríguez, según relató Mary, hermana del Americanito, al
periodista Pedro Corzo.

Vía telefónica, pregunté a Pedro Corzo, quien preside el Instituto de la
Memoria Histórica, si conocía el número de alzados muertos por el
castrismo entre 1959 y 1965, respondiéndome: “Eso, ni ellos mismos lo
saben”.

En el año 1963, de 36 redes organizadas por los servicios especiales
estadounidenses, “en 17 sus jefes fueron agentes infiltrados en Cuba”
por la seguridad del Estado, dice también Tomás Diez Acosta en Peligros
y principios, editorial Verde Olivo, La Habana, 2012.

“Llegó un momento, casi al final, en que la gente nuestra, los
revolucionarios, eran jefes de casi todas esas organizaciones
contrarrevolucionarias. (…) Y si un contrarrevolucionario en enero de
1961 había hecho un número de cosas, nosotros sabíamos qué había hecho
cada día del mes (…) si a él lo arrestaban en 1962, cuando ya era un
elemento peligroso, él no se acordaba con precisión de lo que había
hecho (…) pero en los archivos estaba todo,” dijo Fidel Castro en 1985 a
Frei Betto en Fidel y la religión.

Si a decir de Fidel Castro “los revolucionarios eran jefes de casi todas
esas organizaciones contrarrevolucionarias”, ¿participó la Seguridad del
Estado como autora o como cómplice en los asesinatos de maestros y
campesinos denunciados por el castro-comunismo como atroces crímenes
contrarrevolucionarios?

La experticia de Ernesto Guevara fue la guerra de guerrillas, a través
de Diario del Che en revela cómo actúan las fuerzas
contendientes para ganar apoyo, o al menos, la neutralidad campesina.

En el resumen del mes de abril de 1967, el Che Guevara dice: “La base
campesina sigue sin desarrollarse, aunque parece que mediante el terror
planificado lograremos la neutralidad de los más, el apoyo vendrá después”.

El guerrillero argentino resume el mes de mayo diciendo: “El Ejército
dio el parte de la detención de todos los campesinos que colaboraron con
nosotros en la zona de Masicuri; ahora viene una etapa en la que el
terror sobre los campesinos se ejercerá desde ambas partes”.

Al analizar el mes de junio Che Guevara dice: “El Ejército sigue nulo en
su tarea militar, pero está haciendo un trabajo campesino que no debemos
descuidar, pues transforma en chivatos (delatores) a todos los miembros
de una comunidad, ya sea por miedo o por engaño.”

El 17 de febrero de 1957, para no “descuidar” el “trabajo campesino” que
el Ejército hacía en la Sierra Maestra, personalmente Che Guevara
asesinó al campesino cubano Eutimio Guerra con un disparo de pistola en
la cabeza. ¡Qué casualidad! De la misma forma que en la teleserie LCB La
otra guerra un “bandido” mata a otro.

Diez años después del asesinato de Eutimio Guerra, refiriéndose a otro
campesino, al boliviano Ciro Algarañaz, el Che Guevara anotó en su
diario el 18 de enero de 1967: “Di instrucciones al Loro de que lo
comprometa (…) y amenazarlo de muerte si traiciona”.

Pero esas son historias que los empleados de la televisión cubana no
pueden contar, dirá el lector, y tiene razón: esa es la Historia de Cuba
que está por escribir, la del terrorismo de los “buenos”; la del
terrorismo de los “malos” aparecen en la televisión cuando los niños
todavía están por ir a la cama, así al otro día exclaman: “¡Pioneros por
el comunismo, seremos como el Che!”

Source: ¿Terrorismo ‘malo’ y terrorismo ‘bueno’? CubanetCubanet –
www.cubanet.org/opiniones/terrorismo-malo-y-terrorismo-bueno/

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