Las reformas que no son y el socialismo que se acaba
Las reformas que no son y el socialismo que se acabaLuis Cino Álvarez
Arroyo Naranjo, La Habana (PD) A juzgar por la lentitud chapucera y temerosa de los mandarines verde olivo, estoy seguro de que la llamada "actualización del modelo económico" no conseguirá ni remotamente el progreso económico sin libertad que han alcanzado China y Vietnam con sus reformas proto-capitalistas. Aquí, con tantos corruptos y tanto retranquero del inmovilismo, no tendremos ni lo uno ni lo otro.
Y no me oculto para decir que me alegra mucho que los mandamases no se puedan salir con la suya. No me seduce para nada el capitalismo de timbiriches y el sálvese el que pueda. Allá quien se conforme con las vendutas y los puestos llenos de viandas y verduras para quien pueda pagarlos y los decretos ley con más trampas que beneficios. No me conformo con ninguna otra cosa que no sea la libertad. Aunque tenga que comer soga. O apretármela al cuello, cuando no pueda más.
Que no se lamenten luego los ilusos que se empeñan en creer los cuentos chinos de que las reformas económicas necesariamente dan lugar al advenimiento de las libertades políticas. ¿Nos olvidamos ya de que el estalinismo siguió a la Nueva Política Económica de Lenin (conocida como NEP)?
¿Para qué engañarnos y pretender ver reformas estructurales donde sólo hay trucos de supervivencia e ilusionismo para incautos? Sólo la necesidad más perentoria es la que empuja a los mandantes a cambiar lo poco que cambian. Hacen concesiones que no implican ceder demasiado espacio. Después de todo, los mandarines, sin otro plan estratégico a la vista que aferrarse al poder a como dé lugar, advirtieron bien claro que para nada se trataba de reformas. De ahí que sacaran de la gorra otro de sus eufemismos: la dichosa "actualización".
Sólo a tontos y egoístas de vista corta puede satisfacer la restauración capitalista, sin capital, a paso de tortuga, por el camino más tortuoso y sin derecho a nada, a la que nos arrastran los generales y los tecnócratas. Ni siquiera llegaremos, con timbiriches y todo, al punto en que estábamos en marzo de 1968. Y aquel no fue precisamente un tiempo ideal. Y eso que entonces estaban los subsidios que ahora nos retiran con gesto avaro y regañón.
Ni siquiera la sobreprotección de Papá Estado nos merecíamos. Sólo la vigilancia y las prohibiciones. Ahora, mantienen la primera y aflojan un poco las segundas, a ver si nos acomodamos como se pueda – y como permitan los CUC –, cerramos el pico, dejamos las majaderías, nos reconciliamos con el régimen y le permitimos un aterrizaje suave.
¿Y el socialismo? Ahora lo ves, y luego no. Sólo hay que voltear el cuello y mirar dos veces, por si no lo vuelves a ver más. Si es que acaso hubo socialismo. De cualquier modo, no se echará demasiado de menos, porque siguen las frases del Comandante en la TV y en el periódico Granma y el único partido es el PCC, que hasta parece una sigla soviética. Tanto como la planificación centralizada, de la que todavía hablan en el Politburó, pero para dirigir el mercadito socialista, tan pelado como los agro-mercados estatales. Total, lo que realmente importa es que el socialismo siga en los discursos, para asegurarnos que los logros sociales no se perderán. Resistan, aguanten – nos dicen –, que algo quedará. Y hasta habrá quien se haga ilusiones y aplauda. Como nos convencieron de que el capitalismo es tan malo…
Elogio de la mediocridad revisitado
Cambios, Reformas
Elogio de la mediocridad revisitado
El Gobierno cubano está en una transición sin salida entre la experimentación viciosa, la normalización social y la estabilización de ese modelo rentista que ahora mismo intenta abandonar América Latina a toda velocidad
Manuel Cuesta Morúa, La Habana | 12/01/2012
Las ideas básicas de este texto fueron concebidas para esa magnífica publicación que es Primavera de Cuba. Como siempre hago, llevé el texto a un grupo de amigos y amigas que se dan a sí mismos el nombre de intelectuales de la sospecha para que lo consideraran, tal y como yo hago con los suyos antes de que los publiquen en espacios culturales. Sus textos versan sobre el relato de la poesía y de la narrativa, de modo que estoy autorizado por ellos a decirle a los lectores que no se han perdido nada interesante para gestionar, refrescar o provocar mental e intelectualmente su ajetreo cotidiano.
La inquietud esencial de muchos de los que ripiaron la versión original de estas ideas era fundamentalmente con el título. Elogio de la mediocridad venía a resultar algo así como una negación crítica, no dialéctica, del mundo tal cual es, y de sus posibilidades humanas. Lo que es más: constituía un divorcio, se me dijo, con toda la psicología social que desde los tiempos de Sigmund Freud demostraba que la cultura, entendida en su acepción más general, solo puede instaurarse, enraizarse y generalizarse gracias a que somos mediocres. Citaban, para rematarme completamente, un libro que casi todo el mundo conoce, del argentino José Ingenieros, cuyo título es evocativo de nuestra antropología primordial: El hombre mediocre. Y en él, es verdad que en cierta medida Ingenieros argumenta que sin mediocres no existiríamos.
En la discusión psicológica y cultural de la mediocridad reconozco pues que he sido derrotado. A decir verdad, algunos de mis propios actos, de mis propias actitudes y de mis posiciones pueden inscribirse muy bien en la bitácora humana de hechos mediocres e insulsos que poco han aportado a mi vida personal o de los que me rodean.
Pero admitido esto, retengo para el análisis general de lo que está pasando en Cuba el concepto de mediocridad por tres razones cardinales. La primera es que en ningún país, excepto en Cuba, se le llama reformas a cualquier paso que dé su Gobierno. Recuerdo muy bien todo el asunto de las reformas a la salud del Gobierno de Barack Obama, cuando muchos analistas y medios buscaban hasta en lo más recóndito de sus pasos o en las limitaciones que le imponía su contexto para negarle entidad reformista a su proyecto. Y casi se salen con las suyas.
En cambio, esos mismos analistas y medios, que no otros, se empeñan en vender como reforma el aterrizaje forzoso del Gobierno sobre su propia realidad social; donde casi se mata. Y en esto han ido más allá que el gobierno mismo, quien insiste en llamar a su política de parches rotos actualización del modelo.
La segunda razón es que al mismo régimen que se le celebró una revolución en lo que tiene de cambio radical, ―y todavía aparece por ahí un último japonés que se la celebra―, se le reconozca algo por debajo de su propia lógica y dinámica políticas llamándole reforma a lo que, a lo sumo, se sitúa en su preámbulo. Entonces la revolución lo era porque en 1968 nacionalizó los timbiriches; ahora es reformista porque los devuelve a su lugar. Ayer Zeus tronó, la montaña parió un león y aplausos; hoy Zeus volvió a tronar, la montaña parió un ratón y de nuevo aplausos. ¿Restauración es reforma? ¿Reforma es revolución?
La tercera y última razón es que en todos los países del mundo el punto de partida y el referente de los gobiernos son la sociedad y el contexto real en el que aquella se desenvuelve. Por eso una reforma lo es, o no, en relación a qué y cuánto cambia de esa realidad misma. Motivo por el cual existe una ciencia que se llama sociología. En Cuba estas referencias se suspenden. El punto de partida no es la realidad social, su gente, el país, es, por el contrario, el Gobierno. No se mide, en consecuencia, lo que este hace en conexión con las necesidades de la realidad, sino en relación con su postura anterior. Por lo que un Gobierno es reformista porque pasa del inmovilismo al movimiento. Hacia dónde se mueve y qué mueve no es lo importante. Lo significativo es que se mueve.
Y pocos se preguntan si este movimiento no nos lleva hacia el abismo.
Me sigue pareciendo, no obstante la mía propia, que el festín mediático y thinktanquero con las reformas del Gobierno cubano constituyen un elogio a la mediocridad. Entonces ya no solo nos enfrentamos al mal gobierno, también tenemos que lidiar con las falsas expectativas.
Pocas épocas de crisis, como en el arte, viven divorciadas del genio. No me refiero en este caso al genio individual del artista, sino al genio social del boom creativo que se despierta justo al momento previo de la caída. Para ese momento no es necesario fabricar un Albert Einstein, solo es imprescindible abrirle paso al sentido común.
Desde el sentido común, ¿cómo llamar a los acontecimientos de hace un lustro?
¿Reformas? La discusión proseguirá. Las tendencias mayoritarias de opinión, desde la prensa a los medios académicos, siguen llamando reformas a los cambios introducidos por el Gobierno cubano a partir de 2007. Por el contrario, una tendencia minoritaria, en la que me incluyo, piensa que tales cambios no pueden inscribirse en una lógica reformista porque carecen de plan estructural y estratégico. Un proceso mental e intelectual bastante arduo.
El desacuerdo desde luego empieza por ser conceptual. Los medios, que por regla general rechazan las discusiones estructurales, suelen quedarse con los nombres para olvidar los contenidos semánticos. Y muchos académicos que por profesión están obligados a proteger los conceptos tienden a perder de vista, a la hora de calibrar los pasos que dan determinados gobiernos, el contexto en el que se producen y el vínculo inevitable entre los diversos ámbitos sociales.
Esta pereza tiene una razón política: el pensamiento desiderativo suele ver más de lo que sucede en la realidad porque necesita que algo ocurra. El modo de fijar públicamente el mínimo movimiento es exagerarlo hasta cierto paroxismo promocional. Con ello se intenta lograr alguna garantía de irreversibilidad que satisfaga sus enfoques y juicios arriesgados, en el entendido de que la publicidad compromete. Si se repite hasta el cansancio que el Gobierno cubano está haciendo reformas, aumenta la probabilidad, así se piensa, de que efectivamente las haga. Entonces nos encontraríamos en un escenario altamente articulado donde, del pensamiento desiderativo, pasamos al de anticipación creativa. El modelo de este renovado enfoque lo encontraríamos en la película Minority Report, en la cual el policía encarnado por Tom Cruise sabía de antemano el asesinato que cometería el potencial victimario. Y podía impedirlo. Reconozco que este es un procedimiento de alta complejidad mediática.
Una actualización de este procedimiento complejo, vuelto a frustrar, lo tenemos con el asunto de la "reforma migratoria". Sin mucho impulso analítico muchos medios y analistas dieron por cierto, era casi cuestión de trámites, que se acababa la humillación para los cubanos en eso de gente adulta pidiendo permiso para salir. Como de hecho todo el mundo que puede viaja ―visa mediante―, excepto los nombres inscritos en la lista de seguridad nacional, se daba por sentado una decisión política en la dirección correcta.
¿Qué se perdió de vista? El análisis de las "reformas" anteriores. Todas las medidas tomadas por el Gobierno vienen con comentarios adicionales que anulan el carácter agregado de una verdadera reforma. Ni la venta de autos o de casas, ni el usufructo de la tierra o el trabajo por cuenta propia han significado un flujo económico cuyas consecuencias impacten, más allá de excelentes cambios estéticos en pueblos y ciudades, la estructura societal cubana ni la mesa de los comensales.
Y no es casual, como efecto inevitable, que esta tendencia de opinión hegemónica suspenda, entre otras, estas dos preguntas: ¿qué se reforma?; ¿a quién beneficia?
La respuesta a la primera pregunta es necesariamente estructural. La que corresponde a la segunda es social, al mismo tiempo que sociológica. Entonces uno lee en casi todos los medios y en la mayoría de las publicaciones vaguedades de este tenor: "el pueblo cubano podrá, a partir de ahora, vender y comprar sus automóviles" o "el pueblo cubano contará con capital para invertir, ahora que ya puede vender y comprar sus casas libremente". ¿Es que el intercambio de patrimonio por renta es un progreso económico? ¿Qué significa para una economía global que yo te dé mi auto o mi casa y tú me des, a cambio, tu dinero?
De la reforma a la retórica: un estilo de análisis exuberante sobre la Cuba de ese 2011 que ya concluyó.
¿Cuándo estamos en realidad frente a una reforma? A partir del momento en el que se transforman, primero, las estructuras que rigen las formas de hacer; segundo, el vínculo entre las nuevas estructuras, el poder y los restantes ámbitos sociales ―que es la única manera de lograr nuevas formas de gestión―; tercero, el lenguaje y los símbolos de comunicación entre todos los involucrados y, cuarto, los sujetos que van a beneficiarse virtualmente de ella. En ausencia de estas condicionantes, que desembocan obligatoriamente en un proyecto estratégico, solo podemos hablar de cambios en la vieja maquinaria, no de cambio de la maquinaria. Dos cosas distintas.
Esto último hicieron China y Vietnam. Por eso sus sociedades empezaron a despegar solo un año después de iniciadas sus respectivas reformas. Lo mismo sucedió en la India o en Brasil. Y ello aporta un criterio imprevisto en los análisis de economía moderna: una sociedad se está reformando cuando comienza a mejorar la integralidad de sus índices económicos los 365 días posteriores al disparo de salida de sus reformas. Parto, debo decirlo, del supuesto demostrable de que reforma ya, es equivalente a crecimiento ya. Por eso, si en política se le otorgan 100 días a un nuevo gobierno, se empieza a pensar en 365 para considerar como auténtica una reforma económica. ¿Hay algo similar en Cuba 5 años después?
Esta pregunta es retórica, pero intenta recordar una distinción importante dentro de la lógica reformista: el contraste empírico de los hechos. Hablar de reformas remite al pragmatismo, y a partir de aquí es imposible evitar los datos prácticos de la realidad. Evitación-evasión que solo se logra dentro de las lógicas mítico-místicas de las revoluciones.
¿Qué ha pasado entonces en Cuba? Porque, dirán muchos, estamos hoy en un momento distinto a cualquier fecha anterior a 2006 y posterior a 1968. Lo que es verdad en términos absolutos.
A mi modo de ver, el Gobierno está en una transición sin salida entre la experimentación viciosa, la normalización social y la estabilización de ese modelo rentista que ahora mismo intenta abandonar América Latina a toda velocidad.
El usufructo de la tierra constituye la fase experimental e infructuosa de esa transición a ninguna parte; la legalización cautiva de actividades primarias por cuenta propia y de la compraventa de autos e inmuebles viene a ser su fase normalizadora, ―que se pone de acuerdo con prácticas sociales de dos décadas―; y las políticas impositivas confiscatorias, junto a la venta de partes del territorio nacional a los extranjeros, dan cuerpo al modelo rentista de Estado.
Esto no puede considerarse como reforma. Tiene mucha razón el analista cubano Haroldo Dilla cuando se niega a llamar a lo que ocurre en Cuba como un capitalismo de Estado, en retorno a una especie de capitalismo social. Coincido con él: el capitalismo merece más respeto.
En términos precisos, el Gobierno cubano solo ha venido cuajando un modelo mercantil de economía, con limitada movilidad social para reforzar un Estado autocrático. Con tal propósito no ha hecho reformas económicas, sino un cambio controlado de economía política. Por lo demás, es bastante poco serio hablar de reformas en ausencia de dos precondiciones inexorables: la libertad de movimiento de los agentes económicos ―que hay que seguir estudiando, dice el Gobierno― y la deprimida y deprimente conectividad a Internet de esos mismos agentes. Un compañero de ruta del socialismo-menos-que-real cubano comentaba hace poco que estar desconectado de Internet era como carecer de imprenta en el siglo XIX. Comparación inexacta, es mi metacomentario, porque la Internet es hoy lo que la máquina de vapor en el siglo XVIII o el ferrocarril en el siglo XIX: la economía misma.
Desde finales del siglo XX y en lo que va del siglo XXI se llama reforma económica a lo siguiente: cambios estructurales en la producción de bienes y servicios para incrementar la productividad, búsqueda afanosa de valor agregado en la producción, inversión masiva de capital en los sectores rentables de producción física, inversión estratégica en investigación y desarrollo, políticas fiscales estimuladoras que permitan, a su vez, una redistribución social de recursos, aprovechamiento exponencial de la sociedad de la información, conexión individual a la banda ancha, que se traduce en la masificación de los puntocom, al lado de una apertura sin límites a la sociedad del conocimiento. No importa el espacio geopolítico en el que se habite, ni los niveles de desarrollo o subdesarrollo, ni los mundos culturales. Desde Brasil a Suecia y desde la India a Irlanda.
Concedo que un cambio controlado de economía política, que es lo que viene ocurriendo en Cuba, puede ser un paso notable. Para empezar debilita, para casi todo el mundo, la sujeción respecto del Estado, estableciendo nuevas relaciones de derecho. Pero si los hechos producen derecho, ciertos derechos no producen necesariamente hechos. Faltarían para ello dos condiciones esenciales en toda reforma económica: un giro hacia la economía de mercado y un cambio en la estructura de propiedad. Este último es el punto en el que coinciden los cambios de economía política con la posibilidad real, y por su propio peso, de reformas económicas.
Pero paradójicamente, y en la medida en que no es una reforma económica, este cambio de economía política puede considerarse, apropiadamente, una reforma política indirecta. Como las alegorías en el campo de la semántica, que dicen una cosa distinta al sentido propio de las palabras que se emplean.
Y espero que los lectores no interpreten lo que no quiero decir. Una reforma política no es forzosamente una reforma democrática. Nada que ver. De hecho el cambio de economía política corre aquí en paralelo a una intensa campaña de limpieza política contra los demócratas organizados dentro de una sociedad civil auto constituida, y que se ha traducido, a la altura del 2011 y en lo que ya va del 2012, en un cambio cualitativo de la represión: ahora no se trata de contener sino de destruir a la oposición, sea a través de su neutralización o mediante el simple expediente de hacerla desaparecer.
Pero podemos convenir en que se ha producido una reforma política dentro de una sociedad totalitaria cuando el Estado consiente en perder, jurídica y simbólicamente, el control total sobre la producción y reproducción de los medios ordinarios de vida de sus súbditos. Si este es un paso voluntario o no, es otra cosa. Lo cierto es que detrás del espejismo global de unas reformas económicas que no han sido, está el hecho innegable de que los cubanos continúan regentando sus timbiriches, sus autos desvencijados y sus casas en ruina. Ahora, legalmente. Y en un continuo sociedad-Estado, no Estado-sociedad como se pretendió por más de cuatro décadas. Esto, por supuesto, no es un asunto económico, es una cuestión de derecho social con cierto potencial de impacto en la economía.
Por eso me produce perplejidad que gente informada confunda determinados derechos sociales, políticamente reconocidos, con reformas económicas. Un cambio en el derecho, limitado como es, puede potenciar la economía, pero no es equivalente a su reforma. El derecho es otra precondición, importante, pero nada más. Si no, no harían falta reformas económicas en la mayor parte del mundo.
Es fundamental deshacer esta confusión para aproximarnos mejor a la realidad de Cuba. Estamos cada vez más cerca del otoño de los cambios, no en su primavera: ahí están las restricciones aduaneras para regresar a las prohibiciones absurdas y antieconómicas. La apuesta por mercados bursátiles y profundamente especulativos, como los del automóvil y la vivienda, ―con todos sus productos financieros tóxicos dentro de burbujas financieras― es la frontera interna de unos cambios cuya frontera externa se sitúa en los campos de golf, los guetos inmobiliarios, las marinas y la potencialidad de una materia prima como el petróleo. Dentro de estas dos fronteras se conforma una sociedad de doble avenida, infranqueable, sobre la que se erige el edificio de un Estado rentista y visiblemente represivo que busca de manera improvisada, y sin tomarse el trabajo de contrastar socialmente su real legitimidad, nuevos mecanismos de estabilización política hacia el futuro. Cuenta para ello con la fuerza. Pero no es suficiente. Necesita fuertes aliados. Y en eso aparece la Iglesia Católica, para sellar una nueva arquitectura política conservadora, dizque reaccionaria, que intenta cerrar el paso a las fuertes y mayoritarias corrientes sociales de la Cuba profunda: cívica, diversa, multicultural, multirreligiosa y también laicizada; individualizada, posmoderna e instintivamente globalizadora.
La convalidación de estos escenarios que desfiguran el próximo proyecto de nación necesario equivale al elogio de la mediocridad en el mismo escenario movido y confuso donde Erasmo de Rotterdam, el holandés, hizo, por allá por el siglo XVII, el elogio de la locura.
La mejor reforma está todavía por hacerse: la reinvención política del ciudadano. El eje más sólido del futuro.
http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/elogio-de-la-mediocridad-revisitado-272812
Decapitating Cubans’ hope for political freedom
Posted on Saturday, 01.07.12CUBA
Decapitating Cubans' hope for political freedomBY JOSE AZELjazel@miami.edu
In the study of government transitions, particularly those that took place in Eastern and Central Europe following the collapse of the Soviet Union, a pivotal argument about the sequencing of reforms took the form of a "chicken or the egg" causality dilemma: What should come first, political or economic changes? Since, in most countries economic prosperity is found together with personal freedoms, some postulate that economic reforms cause the advent of political freedoms.
However, the fact that two events are frequently observed together does not mean that one causes the other. Logicians often offer a quotidian example to illustrate the reasoning error: We press the button to call the elevator, wait impatiently, and then press it again. The elevator arrives, and we incorrectly deduce that the second button push is what caused the elevator to come. In logic, the principle that correlation does not imply causation is known as the " cum hoc ergo propter hoc" fallacy, (Latin for "with this, therefore because of this").
The error of this argument can be readily shown by examining the experiences of China and Vietnam.
China began profound market-based economic reforms in 1978 and Vietnam shortly after. Today, both of these countries are significantly wealthier, but after three decades of economic progress, political reforms have not followed. China and Vietnam remain totalitarian states and classified as "Not Free" in the yearly Freedom House ranking.
What the experiences of China and Vietnam demonstrate is the virtue of free-market reforms and capitalism as engines for economic progress. The experiences of these countries cannot be logically offered as a path to personal freedoms and citizenry empowerment. Note, for example, that China's new wealthy business class increasingly is seeking to live abroad to be able to enjoy a freedom as basic as having a second child.
This would be a pedantic discussion except that the reasoning fallacy leads many, motivated by high ideals, to embrace coercive polices on humanitarian grounds. Isabel Paterson in her classic 1943 book, The God of the Machine, labels this syndrome "The Humanitarian with the Guillotine."
In the Cuba policy debate, the humanitarians with the guillotine endorse minuscule and coercive changes by that totalitarian regime as meaningful. For example the Cuban government recently announced, with considerable fanfare, that the number of permitted self-employment activities would be increased from 178 to 181. Now, in addition to being able to baby-sit and shine shoes, Cubans will be allowed to do tile work and become party planners. Humanitarians applaud this humiliating doling out of subsistence.
The most recent reform captures headlines like "Cuba will allow the purchase and sale of properties." The reality is much more pernicious. The sales will be on a cash basis only since there is no mortgage banking system. Cubans do not have discretionary capital for such transactions, and thus the transactions are likely to be financed with remittances from the Cuban diaspora — hard currency transfers that will strengthen the regime.
In principle, humanitarians and all freedom-loving people would agree that policies that tend to prolong the existence of totalitarian regimes should not be supported. In practice, misled by the "with this, therefore because of this" fallacy, they end up doing just that. In doing so they release the guillotine's blade that decapitates the hope for political freedoms.
There is a great deal of pain and distress incidental to existence, and the desire to do good for others can lead us to accept change without political freedoms and enforced by compulsion. But, the relief for this existential distress lies, not only in improving material well-being, but in obtaining the personal freedoms that give meaning to human existence.
In the political realm these freedoms are expressed in open debate and via free, fair, and frequent elections that allow a citizenry to change its leadership. These are conditions that do not exist in China, Vietnam or Cuba and are not likely to follow economic liberalization.
Good governance and our pursuit of happiness require political pluralism and an engaged citizenry empowered to change its leaders, as is vividly expressed by the old adage: Politicians and diapers must be changed often, and for the same reason.
José Azel is a senior scholar at the University of Miami's Institute for Cuban and Cuban-American Studies and the author of the book, Mañana in Cuba.
Reformas de Raúl, VI Congreso del PCC y resultados (II-Final)
Economía, Cambios
Reformas de Raúl, VI Congreso del PCC y resultados (II-Final)
Análisis de las reformas económicas que lleva a cabo el gobierno cubano, realizado por Carmelo Mesa-Lago, Catedrático Distinguido Emérito de Economía de la Universidad de Pittsburgh. Segunda parte y final
Carmelo Mesa-Lago, Pittsburgh | 05/01/2012
Política social
El aumento de ingresos a la seguridad social podría significar una fuente adicional de fondos si realmente se expandiese notablemente la afiliación de cuentapropistas. Pero hay que tener en cuenta el impacto negativo en el ingreso por la caída en el empleo y de las cotizaciones en el sector estatal, donde solo un cuarto de los empleados cotiza y es difícil extender la contribución por los bajos salarios (Mesa-Lago, 2010b). Para elevar el valor real de los salarios habría que generar primero un aumento considerable en la producción y la productividad, lo cual requiere reformas más profundas que las hasta ahora implementadas o aprobadas en el Congreso.
Respecto al gasto social, el economista cubano Pavel Vidal (2011) recomienda que la asistencia social se incremente de manera rápida, sin demoras, pues de lo contrario "habría un costo social muy grande". De ese modo, los grupos vulnerables deben ser identificados y deben crearse nuevos mecanismos, así como formar el personal para ello. Un acuerdo del Congreso prescribió que la asistencia social la recibieran "las personas que realmente la necesitan", lo cual si se hace con la focalización adecuada excluiría a beneficiarios que no están en situación de pobreza y así se ahorrarían recursos. Por otra parte, se dispuso "eliminar prestaciones que pueden ser asumidas (…) por los familiares de las personas beneficiadas", pero la factibilidad de esta acción es dudosa en vista de las necesidades generalizadas de la población.
Por último, el Congreso no sentó las reglas básicas para la compraventa de viviendas ni eliminó la permuta, aunque estipuló que se flexibilizaría (véase más adelante el análisis de la ley promulgada sobre esto). Además, durante la presentación ante la Asamblea Nacional de los resultados económicos del año 2010 y el plan de la economía para 2011, el ministro de Economía, Marino Murillo (2010), anunció la abolición del precio subsidiado a materiales de construcción vendidos a la población para la construcción de sus viviendas, debido a la venta ilegal de dichos materiales con enorme ganancia para quienes especulan con ellos (hay que recordar que el precio subsidiado de un bloque es el 10 % del precio oficial). Esta medida es fiscalmente correcta, pero perjudicará al sector más pobre y de bajos ingresos, ya que no tendrá acceso a dichos materiales a un precio diez veces mayor.
Resultados de las reformas y ajustes aplicados
Aunque el modelo económico aún no ha sido "actualizado", tanto la experiencia histórica como las limitaciones antes analizadas generan dudas sobre su éxito. En la presentación del informe central al VI Congreso, Raúl Castro (2011) anunció que el proceso tomaría un quinquenio y de paso amonestó: "lo que aprobemos en este Congreso no puede sufrir la misma suerte que los acuerdos de los congresos anteriores, casi todos olvidados sin haberse cumplido". Por su parte, Pavel Vidal (2011) ha expresado: "No veo un cambio estructural importante en (…) la planificación [hay] que otorgar mayor espacio al mercado (…) regulándolo con instrumentos indirectos de penalización y estímulos, no [actualizar] un sistema centralizado que ha demostrado una y mil veces ser ineficiente en Cuba y fuera de Cuba". El modelo de socialismo de mercado chino o vietnamita, que otorga un papel mayor al mercado y al sector privado, ha dado excelentes resultados por decenios. Si se hubiese seguido este modelo, adaptado a las necesidades cubanas, hubiese habido mayor probabilidad de éxito.
Respecto al usufructo, a mediados del año 2010, el ministro de Economía, Marino Murillo, expresó su preocupación por la falta de resultados productivos. Por su parte, Pedro Olivera, director general del Centro Nacional de Control de la Tierra del Ministerio de Agricultura, alegó que la evaluación del impacto en la producción tomaría dos años. Pero la producción agrícola disminuyó el 3 % en el año 2010, con resultados negativos en la mayoría de los productos. El impacto más grave se produjo en la producción del tabaco en rama, el arroz, los frijoles y la mayoría de las frutas, con caídas entre
el 19 % y el 27 %. Después encontramos los cítricos y las hortalizas, con descensos entre el 16 % y el 17 %, y luego los huevos y los tubérculos, que disminuyeron entre 0 % y 3 %. Tan solo aumentaron un 2 % las cabezas de ganado, y entre el 5 % y el 6 % la producción de leche y la cosecha del maíz.
Las cifras preliminares del primer trimestre del año 2011 muestran una reducción en la superficie cultivada del sector privado (con poquísimas excepciones), aunque se aprecia un aumento en la producción de la mayoría de los cultivos respecto al deprimido año 2010 (ONE, 2011a, 2011b, 2011c)[5]. Por el contrario, estadísticas también preliminares del período enero-septiembre de 2011, comparadas con el mismo período en 2010, indican que la superficie cultivada total y del Estado se contrajo, pero la privada se había expandido, especialmente en cítricos (un 94 %), aves, ganado porcino y alubias (entre un 42 % y un 49 %). La producción agropecuaria creció un 7,2 %, aunque con diferencias notables: los mayores aumentos se registraron en el arroz (un 64 %) y las alubias (un 62 %), mientras que las peores caídas fueron para los cítricos (un 29 %) y las patatas (un 14 %). La desagregación de la producción por sector demuestra que el sector estatal tuvo un mal resultado y lo opuesto ocurrió en el sector privado. Por ejemplo, las cabezas de ganado disminuyeron el 8 % en el estatal, y crecieron el 92 % en el privado; mientras que las proporciones respectivas en otros productos fueron las siguientes: cítricos, caída del 20 % y aumento del 94 %; tubérculos, caída del 14 % y aumento del 18 %; plátano, caída del 29 % y aumento del 10 %; hortalizas, caída del 19 % y aumento del 7 %; y alubias, aumentos del 6 % y del 43 %, respectivamente (ONE, 2011d).
Estas cifras preliminares adolecen de contradicciones, pues aunque se contrajo la superficie sembrada no dejó de aumentar la producción, lo cual sólo podría explicarse por una mayor eficiencia y por el uso de fertilizantes, herbicidas, etc. Además, ONE define al sector privado como de campesinos no organizados en cooperativas que cultivan tierras no estatales, por lo que parece excluir a los usufructuarios, aunque estos tampoco se identifican con los sectores estatal y cooperativo. Hay que esperar a las estadísticas completas del año 2011 y a la desagregación de la superficie y producción usufructuarias, pero las cifras disponibles indican que después de la caída en 2010 de la producción agrícola, esta aumentó en 2011 en el sector privado y disminuyó o se estancó en el sector estatal. Aun con este adelanto, la producción agrícola en 2011 estaba muy por debajo de la existente en el año 2005, y peor aún respecto al año 1989, antes de la crisis.
En las reformas agrarias de China y Vietnam, el Estado también retuvo la propiedad de la tierra pero, a diferencia de Cuba, dichos países otorgaron contratos de duración indefinida, y dieron libertad a los agricultores para plantar lo que deseasen, vender los productos a quienes quisiesen y fijar su precio de acuerdo con la oferta y la demanda. Bajo estas políticas, se consiguió un enorme y rápido incremento de la producción agrícola, se alcanzó la autosuficiencia alimentaria y se generaron excedentes que luego fueron exportados. A modo de ejemplo, Vietnam es hoy el primer exportador arrocero del mundo, y vende a Cuba la mayor parte del arroz que se consume en la Isla.
En cuanto al trabajo por cuenta propia, los resultados no han sido muy halagüeños. A fines del año 2010 se contabilizaban 147.400 personas registradas, solo 3.600 más que en 2009, aunque el programa había comenzado a implementarse a principios de octubre de 2010 (ONE, 2011c). En el discurso de clausura en la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 18 de diciembre de 2010, Raúl Castro (2010) apremió al Partido y al Gobierno para que facilitaran el avance del cuentapropismo, llamó a "no generar estigmas ni prejuicios contra ellos, ni mucho menos demonizarlos" y pidió "modificar la apreciación negativa existente". Pero a pesar de estos augurios favorables, el 28 de febrero de 2011 se anunció que no se cumpliría la meta de la primera etapa, y tampoco se fijó un plazo para alcanzarla, salvo vagas referencias al plan quinquenal 2011-2014. A fines de octubre de 2011, el Gobierno reveló que solo se había despedido al 10 % del millón de trabajadores que debía ser sacado del sector estatal en diciembre de ese año. También informó que se habían creado 190.600 trabajos por cuenta propia adicionales, es decir, un 76 % de la meta de los 250.000 previstos, además de que dos tercios de las actividades registradas como nuevas se estaban realizando anteriormente de forma ilegal (Arreola, 2011a y b).
Entre el 1 de octubre de 2010, cuando se empezó a aplicar el programa, y el 30 de abril de 2011, justo después del VI Congreso, se habían concedido 221.839 licencias, de las que habría que descontar 27.000 devoluciones por parte de personas que no pudieron llevar a cabo su desempeño. Pero el 68 % de los nuevos trabajadores que accedieron a licencias por cuenta propia no tenía relación laboral previa con el Estado, lo que significa que ya eran antiguos desempleados que hacía tiempo que se habían desvinculado de las actividades controladas por el mismo. Además, el 16 % de las nuevas licencias fueron otorgadas a jubilados o trabajadores estatales, con lo cual el resultado final indicó que solo 35.494 personas, alrededor de otro 16 %, eran en realidad desempleados recientes tras el proceso de despidos masivos. Entre las razones para justificar la lentitud en los despidos y la creación de empleos privados se mencionaron la resistencia de los administradores estatales, la exigencia de documentos y trámites no legales a los cuentapropistas, así como la dilación excesiva para conceder licencias sanitarias (Granma [28.02.2011, 17.05.2011 y 21.05.2011] y Juventud Rebelde [19.03.2011]).
Tras un análisis de la evolución del proceso de despidos y del trabajo por cuenta propia, el Consejo de Ministros aprobó en mayo de 2011 varios ajustes: 1) congeló todas las plazas estatales y extendió el cronograma de despidos sin fijar fecha; 2) permitió la contratación de trabajadores no familiares en las 178 ocupaciones aprobadas, y aumentó de 20 a 50 el número de sillas autorizadas en restaurantes privados (paladares), a la vez que facilitó que restaurantes estatales con baja actividad fueran arrendados a cuentapropistas; 3) suspendió el impuesto de utilización de la fuerza laboral en 2011 a los que contraten hasta 5 empleados, y también redujo cuotas mensuales o impuestos a varias actividades; 4) eliminó la obligatoriedad de afiliarse y cotizar a la seguridad social a mujeres de 60 o más años y a hombres de 65 o más; 5) asignó 14 millones de euros para asegurar la venta de mercancías a los cuentapropistas, pero dejó para el futuro la creación del mercado mayorista; 6) autorizó la actividad de agente de seguros; y 7) concedió a las embarazadas despedidas que no encontraran empleo la licencia de maternidad que antes perdían (Granma [17.05.2011 y 27.05.2011]). En septiembre de 2011 el Gobierno redujo las tasas de tributos mensuales a las personas que ofrecen hospedajes a cubanos y extranjeros, así como prometió que se extendería a otras ocupaciones el experimento de arriendo a trabajadores de peluquerías, barberías y salones de belleza. A comienzos de noviembre de 2011 el Consejo de Ministros anunció que habría nuevas cuotas de pagos de impuestos, sin mayor aclaración[6].
En el caso de la educación superior, se observa que la cantidad de alumnos matriculados en medicina, que aumentó un 61 % entre 2005 y 2010, había disminuido el 21 % en el curso 2010-2011. Esto significa un obstáculo para que se haga efectivo el acuerdo del Congreso para que la graduación de especialistas médicos cubra las necesidades del país y las que se generen por los compromisos internacionales. Por otra parte, el gasto en educación se redujo porque el número de universidades municipales había decrecido un 96 % entre 2009 y 2011, mientras que todas las escuelas de trabajadores sociales habían sido cerradas (ONE, 2011c).
Respecto al sistema de pensiones, la reforma del año 2008 se suponía que pospondría de 2015 a 2020 el momento en que habría más retirados que trabajadores entrantes en la fuerza laboral (Peláez, 2011). No obstante, dicha reforma no ha reducido de manera significativa el severo déficit del sistema, ya que para equilibrarlo en el año 2010 habría que haber subido hasta el 21 % la cotización actual del 12 % sobre el salario (pagada por las empresas), y en los años sucesivos ese porcentaje debería ir en aumento. Por otra parte, en abril de 2011 se habían registrado 198.511 personas en el régimen especial de la seguridad social, incluyendo a cuentapropistas que ejercían antes de iniciarse el proceso de extensión del trabajo privado (Granma [30.04.2011]). En cuanto a los gastos en asistencia social, si se hace una comparación con las cifras de los años 2006 a 2008, en 2010 estos gastos se redujeron un 39 %, el número de beneficiarios un 61 %, los adultos mayores con asistencia un 51 % y los beneficiarios de asistencia a domicilio un 67 % (ONE, 2011c). Estos severos recortes, unidos a la eliminación gradual de gratuidades y del racionamiento, más el acuerdo citado que restringe la ayuda a ciertos beneficiarios, perjudica a grupos vulnerables e implica una erosión en la red de protección social que es esencial en la reforma.
Referente a la vivienda, la construcción total de residencias cayó un 6% en el año 2010, mientras que la edificación de viviendas privadas se desplomó un 19% en el mismo año; la eliminación de subsidios a los materiales de construcción pudo ser la causa que provocó esa disminución mayor (ONE, 2011c). En este sentido, el grupo de población de bajos ingresos no puede comprar los materiales a precios diez veces superiores, por lo que se debería estudiar la posibilidad de ofrecer vivienda subsidiada para los grupos vulnerables. Una medida de gran envergadura fue la promulgación de la esperada ley de vivienda que entró en vigor el 10 de noviembre de 2011. La misma autoriza la compraventa de viviendas por parte de ciudadanos y extranjeros residentes permanentes en la Isla y permite a los compradores y vendedores fijar libremente el precio y mudarse cuando lo deseen. Además, autoriza las ventas y permutas de viviendas de cubanos que emigran definitivamente sin estar sometidas a la aprobación estatal. Se permite la donación de vivienda y la transferencia gratuita a los herederos familiares. La permuta subsiste, pero ahora es legal el pago de una compensación que antes se hacía de forma ilegal. Esta ley puede generar el capital que tanto necesita el sector privado para lanzar y expandir sus pequeños negocios, así como impulsar la reparación de las deterioradas viviendas existentes. También resuelve la situación de parejas divorciadas que son copropietarias de una vivienda al permitir su venta de mutuo acuerdo. Por otra parte, también contiene restricciones: la propiedad se limita a una residencia permanente y otra de veraneo o descanso (a fin de evitar la concentración de la propiedad); el financiamiento debe hacerse a través del Banco Central de Cuba, que obliga a pagar una licencia aún no determinada; se carga un impuesto del 6 % del valor de la compraventa (4 % en caso de permuta), y se establecen penas severas, incluso prisión, para aquellos que mienten sobre el valor real de sus viviendas (Ley general de la vivienda, 2011). Se especula que la autorización para tener una segunda casa de veraneo podría abrir un agujero legal para que cubanos emigrados compren viviendas a través de sus parientes en Cuba. Un potencial efecto indeseado de la ley puede ser el aumento de las desigualdades respecto a la vivienda entre la población, pues los que tengan más dinero comprarán casas en las mejores áreas y los que carezcan de recursos estarán condenados a permanecer en "solares" (una casa dividida entre muchos propietarios de pequeños habitáculos) de los peores barrios. Además, el propietario de una vivienda arrendada puede venderla y el arrendatario quedarse en la calle (Cave, 2011).
Otra disposición importante que entró en vigor en octubre de 2011 es la autorización de la compraventa de automóviles, de manera libre y en pesos nacionales, entre ciudadanos cubanos que viven en la Isla y extranjeros residentes permanentes; se incluyen los viejos coches estadounidenses anteriores a 1959 y los fabricados en la URSS, otorgados por razones de trabajo antes de 1990. Por su parte, el comprador puede tener más de un coche, y los artistas, deportistas, intelectuales y/o otros profesionales que hayan rendido servicios en el extranjero también pueden adquirir autos modernos comprados con autorización. Los cubanos y extranjeros residentes pueden comprar, cada cinco años, un auto nuevo con pesos convertibles o divisas a través de agencias comerciales o importarlos; los residentes extranjeros temporales pueden tener hasta dos coches durante su estadía (Regulaciones para la transmisión de vehículos de motor, 2011).
Las restricciones legales se aplican especialmente a la compra de coches modernos, con trabas burocráticas e inclusiones y exclusiones arbitrarias. Dicha compra debe tramitarse ante el gobierno regional, que a su vez hace una petición al Ministro de Transporte, y el permiso puede tardar hasta cuatro meses. El comprador debe demostrar que sus ingresos han sido obtenidos en servicios prestados al Estado. Asimismo, se les permite la compra de autos a intelectuales o artistas que reciban premios internacionales o derechos de autor a través de entidades oficiales, así como a trabajadores de la pesca, el tabaco, la marina mercante, las aerolíneas y la base naval de Guantánamo; pero se excluye a los receptores de remesas del exterior y a los microempresarios cuando esas son sus fuentes únicas de ingreso, además de a los profesionales de la salud que prestan servicios en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador. La compraventa de autos puede ser gravada con tres impuestos: transporte, ingresos personales y transmisión de bienes y herencia. A los cubanos que emigran de forma definitiva, el Estado les confisca su auto, el cual transmite en propiedad a las personas que tienen derecho, aunque les pueden negar este derecho por razones de utilidad pública o interés social, de ahí que sea más restrictiva que en el caso de la vivienda (Regulaciones para la transmisión de vehículos de motor, 2011). El Estado cobra 21.000 euros por un Hyundai Accent nuevo, pero el mismo auto usado se vende por 22.000 euros, y el simple permiso de compra de un coche se revende por 7.500 euros, por lo que la ley no podrá impedir la especulación (Burnett, 2011).
¿Consenso o disenso en la dirigencia sobre las reformas?
Hasta el momento, las dos reformas estructurales principales que se pusieron en marcha no han logrado un éxito claro. En la reforma de la agricultura, a pesar de la cesión de tierras en usufructo, la producción agrícola cayó en 2010 y, aunque aumentó en 2011 en el sector privado, se desconoce si fue por los campesinos no afiliados a cooperativas o por los usufructuarios. En la reforma laboral se incumplió la meta de despidos, y la creación de empleos privados fue insuficiente, en gran medida debido a las trabas y los desincentivos impuestos. En cuanto a la "actualización" del modelo económico, con persistente predominio de la planificación centralizada y de la empresa estatal, 52 años de intentos fallidos para mejorar auguran un nuevo fracaso. La combinación de los despidos, la eliminación de gratuidades y el racionamiento, más los recortes sociales —incluyendo la esencial asistencia social— pueden provocar una situación peligrosa. Por último, la autorización de la compraventa de viviendas y automóviles son medidas muy positivas, aunque también repletas de restricciones que son demasiado recientes para evaluar sus efectos.
El interrogante crucial es saber el motivo por el que no fueron corregidas las fallas de las reformas durante los meses de debates previos a la celebración del VI Congreso, en los que participaron nueve millones de cubanos, o por parte de los 1.000 delegados que asistieron a dicho congreso. Tampoco se propusieron posibles soluciones en las reuniones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, o en el Comité Central del PCC y su Buró Político. Después del VI Congreso, y en vista de los pobres resultados de las reformas, el Consejo de Ministros hizo ajustes, especialmente en el trabajo por cuenta propia y la compraventa de viviendas y coches, pero aún persisten problemas fundamentales. La Conferencia Nacional del PCC, anunciada para la segunda mitad del año 2011, y pospuesta para enero del 2012, parece estar encaminada a determinar el papel del Partido y sus relaciones con el Gobierno (Castro, 2010), aunque quizás amplíe y profundice las reformas estructurales.
La eficacia de las reformas y de los acuerdos del VI Congreso está obstruida por objetivos contradictorios. Por un lado, se pretende aumentar la producción para reducir las importaciones y expandir las exportaciones, así como eliminar el empleo estatal excedente, y se reconoce el papel creciente del mercado y el sector privado. Pero, por el otro, se pone énfasis en el plan central, el control, la empresa estatal y los fuertes impuestos al sector privado que obstaculizan su desarrollo. A pesar de las reiteradas aseveraciones de Raúl Castro sobre la unidad en la dirigencia, los elementos analizados en este artículo indican que existe un disenso en la cúpula del poder, así como en los niveles intermedios. Mientras unos apoyan las reformas como única vía para mejorar el desempeño económico y social, para así salvar la revolución, otros se resisten a ellas por temor a desatar fuerzas que se escapen del control del régimen o porque la competencia privada amenace sus posiciones y privilegios. El resultado es un compromiso ineficaz e insostenible.
Con el diseño actual, las reformas podrían alcanzar mejoras modestas, pero mientras no se resuelva el disenso en la dirigencia para expandir y profundizar estas reformas, no se conseguirá resolver los problemas económicos y sociales fundamentales de Cuba. Dos alternativas se perfilan en el futuro: a) una lucha en la dirigencia para impulsar las reformas o b) la continuación del statu quo con el riesgo de provocar una mayor erosión económica y social de imprevisibles consecuencias. Desde aquí abrigo la esperanza en que la historia tome el primer derrotero y triunfen los reformadores.
[5] La producción industrial cayó el 2 % en 2010 (6% en electricidad, 11% en textiles y 33 % en zapatos; se estancó en puros y cemento); la producción de petróleo creció el 10 %, pero la de gas cayó el 7 % y también la de níquel (ONE, 2011c).[6] Noticias de la televisión cubana (02.11.2011).
Referencias bibliográficasARREOLA, Gerardo. "Cuba eliminó sólo 10% del millón de empleos que planea desaparecer". La Jornada (28.10. 2011a)."Cuba fortalecerá más el trabajo privado". Reuters (02.11. 2011b). BURNETT, Victoria. "Rusty road to riches in Cuba". International Herald Tribune (7.11.2011). CASTRO, Raúl. "Discurso en la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular". Granma (18 diciembre 2010). "Informe central al VI Congreso del PCC". La Habana, 16 abril de 2011. CAVE, Damien. "Cuba to allow buying and selling of property, with few restrictions". The New York Times (04.11.2011). ESPINA, Mayra; Rodríguez, José Luis; Triana, Juan y Hernández, Rafael. "El Período Especial veinte años después". Temas, n.º 65 (2011), p. 59-75. ESPINOSA Chepe, Oscar. Cambios en Cuba: pocos, limitados y tardíos. La Habana, 2011 (en línea): http://reconciliacioncubana.files.wordpress.com/2011/03/cambios-en-cuba.pdf FRANK, Marc. "Cuba to grant much larger plots to farmers". Reuters (19.10.2011). Información sobre el resultado del debate de los lineamientos de la política económica y social del partido y la revolución. La Habana, VI Congreso del PCC, 1 mayo de 2011. Ley general de la vivienda. Decreto-Ley n.º 288 de 28 de octubre 2011 y otras disposiciones legales. Gaceta Oficial, La Habana, 2 noviembre 2011, p. 359-373. LUGO, Orlando. Entrevista en Juventud Rebelde (14 mayo2011). La Habana. MESA-LAGO, Carmelo. "Estructura demográfica y envejecimiento poblacional: implicaciones sociales y económicas para el sistema de seguridad social en Cuba". Espacio Laical, vol. 6, n.º 3 (2010a), p. 87-92. "El desempleo en Cuba: de oculto a visible". Espacio Laical, vol. 6, n.º 4 (2010b), p. 59-66. "Cincuenta años de servicios sociales en Cuba". Temas, n.º 64 (2010c), p. 45-56. "Cuba: ¿Qué cambia tras el VI Congreso del Partido Comunista?" Nueva Sociedad, n.º 234 (2011), p. 4-18. MESA-LAGO, C. y VIDAL, Pavel. "The impact of the global crisis in Cuba's economy and social welfare". Journal of Latin American Studies, vol. 42, n.º 4 (2010), p. 689-717. MURILLO, Marino. "Resultados económicos del año 2010 y el plan de la economía para 2011". Granma (18 diciembre 2010). NOVA, Armando. "El papel estratégico de la agricultura: problemas y medidas". Temas (9 de abril 2010). ONE-Oficina Nacional de Estadísticas. Anuario Estadístico de Cuba 2009. La Habana, 2010a. Sector agropecuario. Indicadores seleccionados. La Habana, 2011a. Panorama económico y social Cuba 2010. La Habana, 2011b. Anuario Estadístico de Cuba 2010. La Habana, 2011c. Sector agropecuario. Indicadores seleccionados . La Habana, 2011d. PEDRAZA, Lina. "Intervención acerca de las propuestas para el perfeccionamiento y actualización del sistema tributario". Granma (16 diciembre 2010). PELÁEZ, Orfilio. "Raising retirement age is not incompatible with downsizing staff". Granma International (5 mayo 2011). PÉREZ Villanueva, Omar E. "Notas recientes sobre la economía de Cuba". Espacio Laical, vol. 6, n.º 3 (2010), p. 75-81. Proyecto de lineamientos de la política económica y social, VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. La Habana, 9 noviembre 2010. Regulaciones para la transmisión de la propiedad de vehículos de motor. Decreto n.º 929 de 27 de septiembre y otras disposiciones legales. Gaceta Oficial (27 se septiembre 2011), p. 331-344. RITTER, Archibald. "Microenterprise tax reform, 2010". The Cuban Economy (10 de enero de 2011) (en línea): http://thecubaneconomy.com/articles/2011/01/micro-enterprise-tax-reform-2010-the-right-direction-but-still-onerous-and-stultifying/ VIDAL, Pavel. "Desarticular el monopolio de la centralización estatal". Entrevista de Lenier González, Espacio Laical, vol. 7, n.º 26 (2011), p. 46-52. VIDAL, P. y PÉREZ Villanueva, Omar E. "Se extiende el cuentrapropismo en Cuba". Espacio Laical, vol. 6, nº. 3 (2010), p. 53-58.
Los pronósticos de adivinos orientales para el 2012
Publicado el sábado, 12.31.11
Los pronósticos de adivinos orientales para el 2012
Nuevas experiencias y oportunidades, cambios y desastres naturales que exigirán sabiduría y capacidad de adaptaciónFRANCISCO L. PEREZEFE
TAIPEI — En el calendario chino, el 2012 es el Año del Dragón de Agua, que comienza el 23 de enero del 2012 y finalizará el 9 de febrero del 2013: un periodo que, según los adivinos orientales, trae nuevas experiencias y oportunidades, cambios y desastres naturales que nos exigirán sabiduría y capacidad de adaptación.
"Es un año de cambios que nos insta a recomenzar, a ser prudentes y adaptables y a protegernos ante la enfermedad y el desastre natural", dice Lin Zhihong, un adivino taiwanés, en el templo Sanyugong de Taipei.
El anterior año del dragón de agua fue 1952, un período tumultuoso en política con la muerte del rey Jorge VI de Reino Unido y de la argentina Evita Perón, la revolución boliviana, la retoma del poder por el dictador Fulgencio Batista en Cuba y el golpe de Estado del general Marcos Pérez-Jiménez en Venezuela.
Ese mismo año se realizó la primera prueba de la bomba de hidrógeno y ocurrieron abundantes accidentes marinos, inundaciones, erupciones volcánicas y el tsunami y terremoto de la península de Kamchatka (Siberia) de 8,25 grados en la escala de Richter.
"En el ciclo de sesenta años, 1952 y el 2012 están relacionados y deben tener algún parecido, pero no hay que esperar lo mismo porque lo que la astrología china señala son influencias, vientos favorables o desfavorables en nuestra vida y en la de la sociedad. Al final, lo importante es nuestra respuesta", aclara Lin.
En el 2012 también habrá numerosos cambios políticos, oportunidades para crear mecanismos de paz y estabilidad, e irrupciones del autoritarismo, con posibles tensiones entre las dos Coreas, dificultades para que un demócrata sea elegido en Estados Unidos, peligro de autoritarismo en Venezuela, erupciones volcánicas, inundaciones, tsunamis y terremotos, augura el adivino taiwanés.
"Hay que prepararse para sacudidas políticas y fenómenos naturales destructivos, sobre todo en las zonas proclives a estos sucesos", apunta el augur, quien recuerda que en el 2012 tendrá lugar la alineación de los planetas del Sistema Solar en diciembre.
Con respecto a la economía, el dragón de agua no trae cambios radicales y positivos, y las finanzas no registrarán mejoras notables, lo que hará difícil la reactivación económica mundial, señala Lin.
Los signos más favorecidos por la suerte en este Año del Dragón serán la rata, el tigre, el conejo, el gallo y el mono.
El buey y el perro enfrentarán serias contradicciones bajo la influencia del dragón y del agua, mientras que el resto de los signos tendrán una suerte desigual, con oportunidades y contradicciones.
Con respeto a los viajes, traslados y relaciones internacionales, las direcciones del este y oeste son positivas, la del sur no tendrá buena fortuna y la del norte sólo algo de suerte, por lo que habrá que extremar la cautela en los lazos con el sur.
El calendario chino surge, según la tradición, alrededor del año 2637 antes de Cristo, con la introducción de cinco ciclos de doce años regidos por cinco elementos (agua, madera, fuego, metal, tierra) y doce animales (rata, buey, tigre, conejo, dragón, serpiente, caballo, cabra, mono, gallo, perro y cerdo.
El zodiaco chino se utiliza en otros países asiáticos con ligeras modificaciones, y así por ejemplo en Vietnam el cuarto animal es el gato, no el conejo, y en Japón el cerdo se sustituye por su par salvaje, el jabalí.
http://www.elnuevoherald.com/2011/12/31/1094157/los-pronosticos-de-adivinos-orientales.html
Los adivinos orientales pronostican fuertes cambios y desastres en el 2012
Publicado el viernes, 12.30.11
Los adivinos orientales pronostican fuertes cambios y desastres en el 2012Francisco Luis PérezEFE
"Es un año de cambios que nos insta a recomenzar, a ser prudentes y adaptables y a protegernos ante la enfermedad y el desastre natural", dice a Efe Lin Zhihong, un adivino taiwanés, en el templo Sanyugong de Taipei.
El anterior año del dragón de agua fue 1952, un período tumultuoso en política con la muerte del rey Jorge VI de Reino Unido y de la argentina Evita Perón, la revolución boliviana, la retoma del poder por el dictador Fulgencio Batista en Cuba y el golpe de Estado del general Marcos Pérez-Jiménez en Venezuela.
Ese mismo año se realizó la primera prueba de la bomba de hidrógeno y ocurrieron abundantes accidentes marinos, inundaciones, erupciones volcánicas y el tsunami y terremoto de la península de Kamchatka (Siberia) de 8,25 grados en la escala de Richter.
"En el ciclo de sesenta años, 1952 y 2012 están relacionados y deben tener algún parecido, pero no hay que esperar lo mismo porque lo que la astrología china señala son influencias, vientos favorables o desfavorables en nuestra vida y en la de la sociedad. Al final, lo importante es nuestra respuesta", aclara Lin.
En 2012 también habrá numerosos cambios políticos, oportunidades para crear mecanismos de paz y estabilidad, e irrupciones del autoritarismo, con posibles tensiones entre las dos Coreas, dificultades para que un demócrata sea elegido en Estados Unidos, peligro de autoritarismo en Venezuela, erupciones volcánicas, inundaciones, tsunamis y terremotos, augura el adivino taiwanés.
"Hay que prepararse para sacudidas políticas y fenómenos naturales destructivos, sobre todo en las zonas proclives a estos sucesos", apunta el augur, quien recuerda que en 2012 tendrá lugar la alineación de los planetas del Sistema Solar en diciembre.
Con respecto a la economía, el dragón de agua no trae cambios radicales y positivos, y las finanzas no registrarán mejoras notables, lo que hará difícil la reactivación económica mundial, señala Lin.
Los signos más favorecidos por la suerte en este Año del Dragón serán la rata, el tigre, el conejo, el gallo y el mono.
El buey y el perro enfrentarán serias contradicciones bajo la influencia del dragón y del agua, mientras que el resto de los signos tendrán una suerte desigual, con oportunidades y contradicciones.
Con respeto a los viajes, traslados y relaciones internacionales, las direcciones del este y oeste son positivas, la del sur no tendrá buena fortuna y la del norte sólo algo de suerte, por lo que habrá que extremar la cautela en los lazos con el sur.
El calendario chino surge, según la tradición, alrededor del año 2637 antes de Cristo, con la introducción de cinco ciclos de doce años regidos por cinco elementos (agua, madera, fuego, metal, tierra) y doce animales (rata, buey, tigre, conejo, dragón, serpiente, caballo, cabra, mono, gallo, perro y cerdo.
El zodiaco chino se utiliza en otros países asiáticos con ligeras modificaciones, y así por ejemplo en Vietnam el cuarto animal es el gato, no el conejo, y en Japón el cerdo se sustituye por su par salvaje, el jabalí. EFE
http://www.elnuevoherald.com/2011/12/30/1093127/los-adivinos-orientales-pronostican.html
El año de las reformas: ¿hacia dónde va Cuba?
El año de las reformas: ¿hacia dónde va Cuba?
En un año marcado por el proceso de actualización económica, las reformas del régimen cubano no han conseguido aún disipar las dudas e interrogantes sobre el futuro de la isla bajo el castrismo.Isaac Risco/ DPA, La Habana | Actualizado 29.12.2011 – 13:57
El gobierno de Raúl Castro puso en marcha en 2011 profundas reformas tras el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en abril. Descritas como "inéditas" en la propia prensa cubana, alentadoras para algunos observadores y únicamente cosméticas para la oposición, las medidas impulsan una amplia reestructuración económica con elementos de mercado.
El cónclave, el primero desde 1997, institucionalizó el paulatino proceso de ajustes iniciado en los últimos años por el menor de los Castro, que empieza a remover los cimientos del monopolio económico estatal a similitud de lo ocurrido en China o Vietnam en décadas anteriores.
"Nuestra Revolución ha llegado a su mayoría de edad", explica Joaquín Ventura Infante, de la Asociación de Economistas y Contadores de Cuba, las aparentes contradicciones con antiguas medidas como la masiva nacionalización de negocios de finales de los 60. Enmarcadas en un modelo "irreversiblemente" socialista, las reformas aspiran a rectificar los "errores de 50 años", según Raúl Castro, sin renunciar a logros como la salud y la educación gratuitas. "Es un proceso de perfeccionamiento", lo secunda Ventura Infante.
A medidas previas como la entrega en usufructo de tierras ociosas a pequeños agricultores, se unieron en 2011 otras de gran calado. La autorización de la compraventa de casas y automóviles -medio siglo después de que se suprimiera el mercado libre-, la flexibilización de los créditos bancarios para el sector privado y la construcción de viviendas, son las reformas más significativas de la segunda mitad del año.
Las medidas para fomentar el trabajo por cuenta propia duplicaron la cifra de pequeños emprendedores en los últimos 12 meses. Además de aumentar la recaudación fiscal, el gobierno aspira a que el sector privado absorba a unos 1,8 millones de trabajadores estatales hasta 2015.
Las reformas "tienen mucho sentido y tendrían un impacto importante si fueran implementadas de manera eficiente", considera Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, un think tank de referencia en Estados Unidos para asuntos latinoamericanos. Voces críticas desde dentro de la isla reclaman también una apertura del trabajo por cuenta propia a profesionales de alta cualificación para dar un impulso decisivo a la economía.
Óscar Espinosa Chepe, un ex funcionario encarcelado en 2003 como parte del llamado Grupo de los 75 y liberado por motivos de salud, cree que el actual modelo está diseñado para maniatar a la iniciativa privada, en lo que califica de "empresas bonsai'". Las restricciones a los negocios y los altos impuestos progresivos evitan que las pequeñas empresas crezcan mucho, dice el economista. "Bien controladas, bien pequeñas".
Y 2012 plantea más interrogantes para Cuba. Con una economía fuertemente dependiente de la Venezuela de Hugo Chávez, la isla sigue muy de cerca la evolución de la salud del presidente venezolano. Asimismo, se espera que la visita de Benedicto XVI en marzo dé un importante impulso al proceso cubano. La única visita de un Papa, la de Juan Pablo II en 1998, alentó considerablemente el debate político y devolvió la fe católica a la isla tras décadas de prohibición.
La atención se centró al final de año en la esperada reforma migratoria, uno de los cambios más anhelados por la población. Aunque la mencionó explícitamente en agosto, Raúl Castro aplazó sin fecha la reforma en su último discurso.
Las miradas apuntan en 2012 ya a la Primera Conferencia del PCC a finales de enero, que analizará la aplicación de los nuevos lineamientos económicos. La conferencia, un instrumento previsto en la Constitución pero no utilizado hasta ahora nunca, plantea incógnitas. Por ejemplo respecto a posibles pugnas entre reformistas y tradicionalistas en el seno del propio PCC, según Espinosa Chepe. "Hay una serie de privilegios que esa gente está tratando de salvar", dice sobre las posibles resistencias dentro de la burocracia estatal.
El presidente de la ilegal pero tolerada Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Elizardo Sánchez, ve en cambio un panorama sombrío en la mayor de las Antillas. "Seguimos teniendo la peor distorsión de derechos civiles, políticos, económicos y culturales en todo el hemisferio occidental y buena parte del mundo", señala el disidente, que en su último informe habló de al menos 66 presos políticos en la isla.
http://www.diariodesevilla.es/article/mundo/1148558/ano/las/reformas/hacia/donde/va/cuba.html
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